El ayuntamiento
Mueve el mundo. Estás en la oficina en una reunión aburrida, dices “Todo lo negro” y entonces la tamborrada de risas está garantizada. Algunos dirán que es una zafiedad pero, ¿quién no ha soñado con otra persona? Tú tienes un culo que piensa por sí mismo, decía una canción; o Faces in the places where the sun don’t shine (Rostros en lugares donde no brilla el sol). Me voy –con perdón-: es el ayuntamiento y no la estimulación bucal del pene -dicho así, para no ofender a Azucena, me suena a “¡Ánimo, pequeño! ¡Tú puedes!”-. El caso es que es el eje, es el motor, el elemento que crea impulso. Aquellos que niegan esto, normalmente suelen ser de los que no se comen una rosca.Einstein dijo una vez “Si buscas resultados distintos, no hagas siempre lo mismo”. Y ahí estoy yo. El enunciado es correcto en ese orden porque a veces haciendo exactamente lo mismo, los resultados son muy diferentes. En el ayuntamiento hay mucha leyenda y abundan los mitos. El fingimiento, sin ir más lejos. ¿Quién ha dicho a las mujeres que los hombres no podemos fingir? Considero ofensiva esa condescendencia arrogante de algunas que parecen mirarte y decir “Yo sí. Yo puedo. Yo fingo”. Toma, ¡y yo! A ver si no que va a ser lo que ocurrió la noche pasada cuando al día siguiente me levanté pensando qué cojones hago yo aquí o cuánto tiempo he de esperar antes de largarme pareciendo así una hiena insensible. Sí, te has corrido, pero de la misma forma que no saben igual todos los platos de callos, por mucho que te gusten, no disfrutas lo mismo todas las veces que eyaculas. Qué verbo más…técnico. Y rima con emascular. Claro que si alguien te emascula, lo mismo ya no eyaculas. O sí, creo que sí.
El ayuntamiento me recuerda a Gallardón. Pero que nadie se equivoque, por favor. Yo a ese no le toco ni con un palo, que diría mi amigo Espartaco. Mi hermana siempre dice que el ilustre corregidor tiene pelo polla; mi madre siempre contesta que no sabe para qué nos llevó a colegios privados. Me pierdo: el ayuntamiento. Éste tiene mucho de puntería, se me ocurre. Tú vas, te sitúas, arremetes y piensas “Joder, anda que como ahora no atine”. Y ocurre, vaya si ocurre. Entras, sale, se sale, te sacan, te entran, te sales,…hay muchas combinaciones: la penetración perfecta es una utopía, como la de Tomás Moro.
Azucena dijo que por exótico que me pareciera ella no tenía por costumbre imaginarse a todo aquel que conocía haciéndolo. Hablando de mujeres, un amigo dice que la cara es aquello en lo que primero se fija. “Porque es lo primero que se folla”, argumenta. Hace dos fines de semana Pía siguió a unos jugadores de voleibol que conoció en Joy Eslava. Marta y ella se alojaron en habitaciones diferentes para que no hubiera problemas. De madrugada terminaron en la misma cama para aliviar el aburrimiento y la frustración. No hubo ayuntamiento, que conste.
Espero que a la baronesa los árboles no le impidan ver el bosque. Maldito ayuntamiento.
ayuntamiento.
(De ayuntar).
1. m. Acción y efecto de ayuntar o ayuntarse.
2. m. Corporación compuesta de un alcalde y varios concejales para la administración de los intereses de un municipio.
3. m. casa consistorial.
4. m. junta (ǁ reunión de personas para tratar algún asunto).
5. m. coito.
Ataraxia
Comentario:
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¿Existe el don de la lujuria?
Buenas noches, este es mi segundo mensaje aquí y el primero deseando abrir debate. (lo transcribo según lo escribí en un foro)
Para mí el don de la lujuria es una gloria escasísima de la que muy pocas mujeres pueden presumir. A mis treinta y tres sólo os puedo confirmar que lo viví y gozé junto a dos de mis algo más de veinte amantes que he tenido en mi vida, y os explico porqué:
podremos conocer y estar con mujeres lanzadas y atrevidas que no se reprimen con nada y aceptan y aprenden con cada nueva experiencia, pero que su entrega fácilmente se descubre impostada y sólo la realizan por el placer nuestro, por algún tipo de compensación.
Y en maravilla divina y afortunada podríamos toparnos algún día con diosas raras que nos hacen las cositas con un brillo en los ojos y una tersura sonrosada en sus mejillas, amén de chispeantes sonrisas, que reparten por cada poro de sus pieles preciosas, aromas de fantasía y cuerpecitos, en un regalo impagable e inolvidable que nos sincera con sus almas al comprobar que más y gozosamente complejas, lo están disfrutando éllas.
Porque se quieren y se valoran, porque se conocen y disfrutaban mucho antes de conocernos y porque difícilmente cambiarán.
Quiero decir (y sé que soy cursi y pesadote), que la entrega en el amor como en su imprescindible sexo, se hace primero para gusto y gozo propios y se comparte a la vez con pasión con la persona enamorada e incluso pareja del momento si así nos pareciese.
Como ejemplo: estuve hace más de una década con Mamen, quien me buscaba desde su balcón de ama de casa por las mañanas frente a mi almacén y que para mi sentimiento me logró un genial día de la historia mía, a mediodía.
Me abrazaba y a breves centímetros del contacto ya me electrificaba con su poderosa lujuria y mujerío. Con su excepcional persona. Me chupaba y lamía despacito mi pene tirando a pequeño, con delectación y ojos bonitos. Me pedía que terminase así ya que muy pronto sabía como ponerme en forma y aún siendo madre hermosa de sus hijas pequeñas, suelta vulva y vagina amplia para mi delgada (para mí) colita, sentía el gozo en su voz, en su sudor, en como me miraba, me hablaba, cuando me enseñaba a abrazarla con susurros y besitos.
Culminando aquel domingo esclarecedor de su poético e íntimo don, con la llamada inoportuna de su madre según terminaba yo, postadolescente, jovencito, recién veinteañero; con virulencia eyaculatoria sobre su pecho y también hasta su rostro "misionero" tranquilo y protector, mientras le sonreía a élla (su mami, que nada se imaginaría) escuchándole y hablándole.
¡INOLVIDABLE! y cachondísima situación.
Termino ya, no cortante, sino porque si sigo así no podré hacerlo, diciendo que el don de la lujuria para mí existe y no se enseña ni se busca. Se lo encuentra uno en gracia sensacional, pero si encima es con amor, se toca la excelencia del gozo humano.
Como buen aficionado al porno, no el de hoy, anodino y muchas veces absurdo, degradante y machista, os animo que visionéis alguna de las pocas películas que rodó la simpar húngara Simona Valli, no más de treinta, en los primeros años noventa y hace mucho sabiamente retirada: Marco Polo, El perfume de Matilde, Hot Cuisines, Drácula, etcétera.
Estoy muy seguro que comprobaréis en esa hermosísima mujer, aunque no hayáis estado con ella, igual que yo; todas las cualidades y muchas más que conforman para mi modesto y lejano entender, el más maravilloso don que una mujer puede ofrecer a un hombre.
Muchas gracias. Beso. Abrazo.
Gonzalo
Buenas noches, este es mi segundo mensaje aquí y el primero deseando abrir debate. (lo transcribo según lo escribí en un foro)
Para mí el don de la lujuria es una gloria escasísima de la que muy pocas mujeres pueden presumir. A mis treinta y tres sólo os puedo confirmar que lo viví y gozé junto a dos de mis algo más de veinte amantes que he tenido en mi vida, y os explico porqué:
podremos conocer y estar con mujeres lanzadas y atrevidas que no se reprimen con nada y aceptan y aprenden con cada nueva experiencia, pero que su entrega fácilmente se descubre impostada y sólo la realizan por el placer nuestro, por algún tipo de compensación.
Y en maravilla divina y afortunada podríamos toparnos algún día con diosas raras que nos hacen las cositas con un brillo en los ojos y una tersura sonrosada en sus mejillas, amén de chispeantes sonrisas, que reparten por cada poro de sus pieles preciosas, aromas de fantasía y cuerpecitos, en un regalo impagable e inolvidable que nos sincera con sus almas al comprobar que más y gozosamente complejas, lo están disfrutando éllas.
Porque se quieren y se valoran, porque se conocen y disfrutaban mucho antes de conocernos y porque difícilmente cambiarán.
Quiero decir (y sé que soy cursi y pesadote), que la entrega en el amor como en su imprescindible sexo, se hace primero para gusto y gozo propios y se comparte a la vez con pasión con la persona enamorada e incluso pareja del momento si así nos pareciese.
Como ejemplo: estuve hace más de una década con Mamen, quien me buscaba desde su balcón de ama de casa por las mañanas frente a mi almacén y que para mi sentimiento me logró un genial día de la historia mía, a mediodía.
Me abrazaba y a breves centímetros del contacto ya me electrificaba con su poderosa lujuria y mujerío. Con su excepcional persona. Me chupaba y lamía despacito mi pene tirando a pequeño, con delectación y ojos bonitos. Me pedía que terminase así ya que muy pronto sabía como ponerme en forma y aún siendo madre hermosa de sus hijas pequeñas, suelta vulva y vagina amplia para mi delgada (para mí) colita, sentía el gozo en su voz, en su sudor, en como me miraba, me hablaba, cuando me enseñaba a abrazarla con susurros y besitos.
Culminando aquel domingo esclarecedor de su poético e íntimo don, con la llamada inoportuna de su madre según terminaba yo, postadolescente, jovencito, recién veinteañero; con virulencia eyaculatoria sobre su pecho y también hasta su rostro "misionero" tranquilo y protector, mientras le sonreía a élla (su mami, que nada se imaginaría) escuchándole y hablándole.
¡INOLVIDABLE! y cachondísima situación.
Termino ya, no cortante, sino porque si sigo así no podré hacerlo, diciendo que el don de la lujuria para mí existe y no se enseña ni se busca. Se lo encuentra uno en gracia sensacional, pero si encima es con amor, se toca la excelencia del gozo humano.
Como buen aficionado al porno, no el de hoy, anodino y muchas veces absurdo, degradante y machista, os animo que visionéis alguna de las pocas películas que rodó la simpar húngara Simona Valli, no más de treinta, en los primeros años noventa y hace mucho sabiamente retirada: Marco Polo, El perfume de Matilde, Hot Cuisines, Drácula, etcétera.
Estoy muy seguro que comprobaréis en esa hermosísima mujer, aunque no hayáis estado con ella, igual que yo; todas las cualidades y muchas más que conforman para mi modesto y lejano entender, el más maravilloso don que una mujer puede ofrecer a un hombre.
Muchas gracias. Beso. Abrazo.
Gonzalo
Comentario:
Menuda paja mental que te has hecho! coincido en que podrias haber puesto el significado de Ayuntamiento nada más comenza..
por cierto, ¿te enorgulleces de fingir los orgasmos? que pena..
por cierto, ¿te enorgulleces de fingir los orgasmos? que pena..
Comentario:
Mira por donde ahora voy a mirar el ayuntamiento con otros ojos. Ahora voy a ir a la ventanilla y decir.
"¿¿Perdone este el ayuntamiento donde dan el modelo 69 F?? y ya sabes a lo que me refiero... picarona"
"¿¿Perdone este el ayuntamiento donde dan el modelo 69 F?? y ya sabes a lo que me refiero... picarona"
Comentario:
"Hablando de mujeres, un amigo dice que la cara es aquello en lo que primero se fija. “Porque es lo primero que se folla”, argumenta."
Me encantó eso! Tiene mucha razón tu amigo, Ataraxia.
Me encantó eso! Tiene mucha razón tu amigo, Ataraxia.
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No creo..., se nos da bastante bien engañaros jejeje. Aunque que conste que no hago apología del fingir, que cuanto menos se finga mejor no?
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Anda!! tántrica! claro que los hombres finjimos!!
¿A ver si es que vamos a finjir mejor que vosotras?
¿A ver si es que vamos a finjir mejor que vosotras?
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¿Qué los tíos fingís??? Esto ya es el colmo de los colmos. Pues nada, como todos fingimos, nos podemos hacer todos asexuales y así no perdemos ni tiempo ni esfuerzos. ;)
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el ayuntamiento de marbella es un follón? una orgía de dinero? un coito mal hecho? ayuntaron julian e isabel en él? es por eso que todos creemos que es como un puticlub? Nunca volverá a ser lo mismo...
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Lo mejor de tu comentario lo de los callos. Nunca se me habría ocurrido comparar una cosa con otra. Por cierto, podías haber puesto la definición de ayuntar al principio ¿no?
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¿Me haces un dibujito?