Evita, la promiscuidad, sentimientos?
Últimamente llevaba varias semanas sin quitarme de la cabeza a dos chicos, ambos eran totalmente opuestos, antítesis podríamos decir: ambos morenos, de ojos marrones, de similar ideología política, pero uno era más pasional y sexual y el otro más recatado y sentimental (tal vez sea que yo vi eso y en realidad no fuese así.. pero claramente eran las dos caras de la misma moneda).
Tras haber estado confuso sobre mis sentimientos, sobre si debía dejarme llevar por la pasión y liarme con el que tanto me atraía sexualmente, o sobre si seguir a mi cabeza y escoger al otro que era más frenado y puede que más romántico, finalmente las circunstancias me llevaron a decantarme por la segunda opción.
He pues, que una vez que tuve claro lo que debía hacer, comencé a tener citas con este chico, y cada día fui avanzando un poco más, sin llegar al contacto físico, no quería meter la pata. Pero justo el día que llegamos al contacto físico todo se torció: llegó la semana santa, cada uno por su lado, los apuntes que tenia que estudiar.. Lo típico de semana santa.
Una vez que volvimos a la uni, cada uno en su fac, no hubo más contacto, sólo un distante sms por su parte, al cual respondí dejando caer la posibilidad de quedar de nuevo.
Tras haber estado semanas pensando en él, en lo que podría haber hecho mal, en lo que podría haber pasado para que ahora pasásemos de estar genial a estar así.., decidí dejar a un lado ese oficio de plañidera y, viendo que por su parte sólo había pasividad, seguir adelante con mi vida (teniendo en cuenta lo cercanos que estaban mis 19 años) y tener citas y más citas.., pero esta vez con una gran diferencia: sólo para satisfacer mis necesidades sexuales, nada de centrarme en sentimentalismos que a ninguna parte llevan.
Por tanto, modifiqué todos mis perfiles dejando ver claramente el cambio que había experimentado. Muchos me felicitaron por haber llegado a tal conclusión, supongo que por posible beneficio propio, y me animaron a comenzar a quedar con chicos y así fue.
Recientemente quedé con un chico bastante atractivo, al menos en aquel momento para mí resultó suficientemente atractivo como para olvidarme de que había más hombres en el mundo y centrarme únicamente en sus labios, al bersarnos, en sus pectorales y su paquete, al tocarnos, y en sus ojos, al hablar mientras bebíamos la miel de nuestras bocas.
Sin embargo, a pesar de que estuvo genial y de que probablemente repitamos la experiencia, pero esta vez no en los baños de un párking, como hicimos en la ya mencionada cita, sino en su piso, con una cama de por medio en donde poder retozar juntos; me surge la duda de si esta, mal llamada "promiscuidad" por algunos, puede desembocar en el nacimiento de algún tipo de sentimientos, que no era más que el pilar básico de mi nueva forma de ser.
Sea como fuere, ahora lo que tengo claro, y jamás me replantearé, es que he de vivir fogosamente mis 19 años, porque, como bien nos recuerdan muchos poetas, la juventud es un sueño efímero, de hecho, a alguno probablemente le sonará, "la vida son los ríos que van a dar a la mar".
Tras haber estado confuso sobre mis sentimientos, sobre si debía dejarme llevar por la pasión y liarme con el que tanto me atraía sexualmente, o sobre si seguir a mi cabeza y escoger al otro que era más frenado y puede que más romántico, finalmente las circunstancias me llevaron a decantarme por la segunda opción.
He pues, que una vez que tuve claro lo que debía hacer, comencé a tener citas con este chico, y cada día fui avanzando un poco más, sin llegar al contacto físico, no quería meter la pata. Pero justo el día que llegamos al contacto físico todo se torció: llegó la semana santa, cada uno por su lado, los apuntes que tenia que estudiar.. Lo típico de semana santa.
Una vez que volvimos a la uni, cada uno en su fac, no hubo más contacto, sólo un distante sms por su parte, al cual respondí dejando caer la posibilidad de quedar de nuevo.
Tras haber estado semanas pensando en él, en lo que podría haber hecho mal, en lo que podría haber pasado para que ahora pasásemos de estar genial a estar así.., decidí dejar a un lado ese oficio de plañidera y, viendo que por su parte sólo había pasividad, seguir adelante con mi vida (teniendo en cuenta lo cercanos que estaban mis 19 años) y tener citas y más citas.., pero esta vez con una gran diferencia: sólo para satisfacer mis necesidades sexuales, nada de centrarme en sentimentalismos que a ninguna parte llevan.
Por tanto, modifiqué todos mis perfiles dejando ver claramente el cambio que había experimentado. Muchos me felicitaron por haber llegado a tal conclusión, supongo que por posible beneficio propio, y me animaron a comenzar a quedar con chicos y así fue.
Recientemente quedé con un chico bastante atractivo, al menos en aquel momento para mí resultó suficientemente atractivo como para olvidarme de que había más hombres en el mundo y centrarme únicamente en sus labios, al bersarnos, en sus pectorales y su paquete, al tocarnos, y en sus ojos, al hablar mientras bebíamos la miel de nuestras bocas.
Sin embargo, a pesar de que estuvo genial y de que probablemente repitamos la experiencia, pero esta vez no en los baños de un párking, como hicimos en la ya mencionada cita, sino en su piso, con una cama de por medio en donde poder retozar juntos; me surge la duda de si esta, mal llamada "promiscuidad" por algunos, puede desembocar en el nacimiento de algún tipo de sentimientos, que no era más que el pilar básico de mi nueva forma de ser.
Sea como fuere, ahora lo que tengo claro, y jamás me replantearé, es que he de vivir fogosamente mis 19 años, porque, como bien nos recuerdan muchos poetas, la juventud es un sueño efímero, de hecho, a alguno probablemente le sonará, "la vida son los ríos que van a dar a la mar".
Comentario:
¡No había caido en el título de tu blog! Jajaja. Esta guapo ;)
¡Luego hablamos Pardal! ^^
¡Luego hablamos Pardal! ^^
Comentario:
Hey! Así que blog nuevo para la web eh? xD A ver si lo vas mejorando hasta que sea una versión escrita de Sexo en NY! Weeeee! xD





