TODAVÍA NO SE LO LLEVÓ EL VIENTO
Me costó mucho, muchísimo llamar a Helena esta vez. Me había prometido a mí mismo que no lo haría. Siempre soy yo quién llama para ver cómo le va. Y aunque me dice que la llame, que si ella no lo hace es porque es descuidada, me gusta pensar que de vez en cuando piensa de mí. Pero, lo reconozco, me dolió mucho que no se acordara de mi cumpleaños. Sé que es una estupidez, porque es lo natural en ella, tiene muy poca memoria para este tipo de cosas, y sin embargo, uno alberga la esperanza de que dos años seguidos le llame esa persona un tanto especial.
Creo que tengo que darle las gracias a Mariana, su comportamiento autodestructivo me hizo ver que hay otras chicas mucho más interesantes en el mundo y que la última que había conocido era Helena. Así que la llamé.
Como siempre, más de una hora al teléfono. Me gustaría decir que, después de tantos meses sin vernos, teníamos muchas cosas que contarnos, pero no sería cierto. Si al día siguiente le hubiera vuelto a llamar, hubiera sido otra hora hablando. Desconozco si esto le pasa con otras personas, intuyo que sí, pero no quiero saberlo, pues a mí no. Mis facturas de teléfono se basan en mensajes sms, wap y llamadas de menos de 1 minuto.
Me negué a mí mismo pedirle que quedásemos. No era necesario, sabía sobradamente que me lo diría ella. Y así fue. No lo entiendo, no llama, pero cuando yo lo hago, acostumbra a pedirme que quedemos. Lo malo es que, a pesar de que ahora tenemos un horario similar, nuestras agendas son difíciles de coordinar. Claro que, yo sería capaz de suspender lo que fuera, pero me da que ella no es de la misma opinión. Así que le dije que, si en verdad quería quedar, yo llamaría un día para comer pues si tenía que esperar su llamada no lo haríamos. Rió y aceptó.Quedamos el pasado jueves. Hubiera preferido quedar para cenar, eso me hubiera permitido cambiarme de ropa y no ir con "el mono de trabajo" y ahorrarme el "qué elegante estás" que tanto odio. Si además hubiera sido viernes o sábado, me hubiera permitido no tener que mirar el reloj. Pero eso es demasiado pedir cuando quedo con Helena. Los fines de semana va a casa de sus padres, a más de 80km y, si se queda en la Ciudad, es por algún motivo especial. No lo ocultaré: me gustaría ser ese motivo algún día.
Como siempre, yo escogí el restaurante.
Como siempre, ella llegó tarde. Pero esta vez me llamó para decírmelo. Creo que está volviéndose algo más responsable.
Por cierto, el restaurante me decepcionó. Nunca me había fallado y precisamente ese día, era el día ideal para pedir el Libro de Reclamaciones. Creí que ella lo iba a hacer, pero nos limitamos en decirle al camarero que la próxima vez que nos quiera dar gato porque se ha acabado la liebre, nos lo diga, que no pasa nada y se pide otra cosa, pero el gato está malísimo.
Hubiera estado allí, escuchándola durante horas y horas. Enlanzando temas sin saber muy bien cómo. Con ella no hay silencios incómodos. En esos momentos me gustaría cambiar mi forma de ser, no tener que decir la mía y, por supuesto, no sacar esa vena irónico-ingeniosa que me nigo a mí mismo y que todo el mundo dice que tengo, incluido ella, que no deja de reir. Me gustaría estar en silencio.
Callado. Tan sólo escuchando. Pero siempre acaba pidíéndome mi opinión.
Literalmente nos tuvieron que echar del restaurante. Obviamente, pagué yo y me dijo "siempre pagas tú, déjame pagar algún día" y le contesté "es que el concepto es otro, es tener una excusa para volver a quedar contigo" Pero es igual, esos son los detalles que olvida, y eso es lo que me gusta, que lo olvide, que no sea políticamente correcta.
Las opciones después eran pocas, muy pocas, y más cuando el planteamiento es "tengo el chip de entresemana y no me apetece nada más que irme a descansar" Lo malo es que ese chip lo teníamos los dos. Tampoco yo estaba para nada más que no fuera irme a casa a quitarme la corbata y los zapatos. Además, sabía que cuánto más tiempo pasase, la cosa podría ser "peor".
El viaje del metro, hablando sobre Joaquín Sabina, se me hizo brevísimo. La despedida duró más de 20 minutos, o eso me dijo el reloj, porque me parecieron 2, hablando de cine, a 5 grados, en plena calle, al lado de un coche patrulla de la Nacional desde el que dos policias nos miraban diciéndose "estos son tontos, con el frío que hace" Claro que también sería posible que se dijesen "qué tío más tonto, con esa chica ahí y pasando frío"Esta vez no van a pasar meses sin volverla a ver. "A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a pasar..." tanto tiempo sin verla. Lo juro. Los dos odiamos la rutina, la periodicidad de las cosas, pero si no lo hago yo, ella no me va a llamar. Periódicamente, con una frecuencia cada vez inferior, necesito volver a verla.
Escuchando "Blowin' in the wind" de Bob Dylan
El amor hace pasar el tiempo; el tiempo hace pasar el amor (Proverbio italiano)
YO JUEGO EN OTRA LIGA
¡¡Camarero!! pon una cañita aquí a "my brother" y a mí una cocacola doble, con suplemento de cafeína.
Ya veo que es imposible hacer nada en donde aparezca una soltera a mi lado sin que se entere medio mundo. Suerte que el otro medio está buscando armas de destrucción masiva. Pero... ¿no vas a preguntarme antes cómo estoy? Vale, sí, hago pinta de buena salud, pero estas ojeras no son de pasarme la noche dalequetepego.
Tengo unos amigos que son unos cabronazos. Sí, ya sé que también son amigos tuyos, pero es que tú también eres un cabronazo. Ey, sin acritud, eh!
No me digas que tú también conocías a Vanessa, porque esto ya sería lo último. ¡Ah! no, menos mal, porque... cómo te lo explicaría... cómo lo resumiría... digamos que es alguien que está compitiendo por la Champions League y yo estoy para no bajar a Segunda... pero a Segunda B. ¿¿¡¡Qué no me infravalore!!?? No me infravaloro, se llama ser realista, y no me refiero a ser hincha de la Real Sociedad.Pero eso, la verdad, es lo de menos. Lo peor de todo es lo mal que me lo hacéis pasar todos, lo incómodo que me hacéis sentir. No te preocupes, hermano, que te lo explico ahorita mismo.
Sitúate, 9 personas en una cena. Mesa redonda. Todo genial. Excelente comida y mejor conversación. Alguien dice "vamos a tomar una copa, no?" Discoteca de turno. Imposible hablar si no es comiéndote la oreja. Se me acerca uno.
Amigo1: "qué? cómo lo ves? es guapa, eh!"
H.Solo: "¿quién? ¿la camarera? sí, pero todo es la forma de vestir y un poco de gimnasio... vale, sí, ya sé de quién hablas, pero a mi no me mires"
Amigo2: "venga, que todo esto se ha montado por vosotros dos, tontos..."
H.Solo: "sí, para que os riáis, especialmente, de mí, cómo si no os conociera"
Amigo1: "bueno, piensa lo que quieras pero... ¿ya tienes su número de teléfono? como te vayas sin su dirección del messenger te mato"
H.Solo: "pues ve escogiendo cómo me matas, porque no estoy muy por la labor hoy. Además, como si fuera tan sencillo como ir y pedirlo sin más.
Amigo1: "efectivamente, cómo si no te conociera que lo vas a hacer, granuja"
H.Solo: ¡¡¡por quién me habéis tomado todos??? Vale, sí, mejor no me contestes, que ya sé la respuesta, pero en serio, no me apetece..."
Interrumpe la conversación otra chica.
Amiga1: "¿¿qué te parece mi amiga?? a qué no te mentí, es un encanto, un encanto..."
H.Solo: "sí, sí, un encanto, un encanto que cómo os oiga, la niña del exhorcista va a parecer una de los Lunnis. ¡¡Camarera, un whisky!!"
Me vuelvo y... ¿dónde está la gente? ah! están allí y... ¡¡serán cabrones!! ¡¡pues no han dejado sola a Vanessa!! Y claro, uno a veces hasta hace lo que se espera de él y se pone a hablar con ella.
¿Qué quiere decir eso de "ese es mi hermanito"? que no, que no, que me habéis comido tanto el tarro que no me propongo nada, sólo coincidió así. Y cuando llevaba 5 minutos, me giro, y veo 7 caras que me miran y sonríen... y no me quitaban ojo... y sonríen... y cuchichean... y sonríen.
Y al menor descuido, viene otro a decirte:
Amigo3: "te ha cogido del brazo y se ríe con ganas... que lo he visto... eso con los demás no lo ha hecho"
H.Solo: "pero qué dices!!!! estás tonto o qué??? deja la bebida o cambia de camello"
Amiga2: "que sí, que sí, que solo se ríe contingo, que yo tengo un octavo sentido para estas cosas"
H.Solo: "pues que sepáis todos que ni tengo su número de teléfono, ni su dirección de correo, ni nada por el estilo y que hemos estado todo el tiempo hablando de... Amigo4... qué os recuerdo que también es solterito"
Amiga2: "no, no, con Amigo4 no... con Amigo4 no... pobre Vanessa, voy a hablar con ella ahora mismo"
Sí, brother, sí, yo creo que ni con 16 años viví situaciones tan vergonzosas. Fue entonces cuando me fui a la barra, a decirle con mi mejor sonrisa a la camarera de la minifalda: "camarera, otro whisky!!! y, por favor, no dejes de sonreirme"
¿Por qué los casados os empeñáis en que los solteros también nos emparejemos? Entre todos me vais a volver loco ¡¡pero si yo solito estoy como Ortega Cano, tan agustito!! Sí, todos me decís que acompañado se está mejor, y os creo, palabrita que os creo, pero soy la oveja negra de la familia... de la región o del planeta.
Vale, oportunidades no me faltan, pero ¿acaso no las tiene todo el mundo? Bueno, sí, quizás a mi me las ponen a pedir de boca y las chicas no salen huyendo. Eso tampoco lo entiendo, porque si yo fuera ellas y me viera a mí mismo acercarme, huiría despavorida... pero no huyen y eso me mosquea.
No, no cuela eso de que somos familia y el atractivo es genético, fantasma, que eres un fantasma. Sí, claro, mi labia y mi sentido del humor... va a ser eso... equivoqué la profesión y debería haber sido Mosquetero del Rey y llamarme Aramis. ¡¡Qué dejéis todos de alagarme!!Sí, claro que pienso que tengo unos amigos que no me los merezco, pero no sé por qué os comportáis así conmigo. No me vale "porque queremos que seas feliz", porque me parece que nadie me ha preguntado cómo quiero serlo y ni tan siquiera me han preguntado si ya lo soy ahora.
Sí, lo soy, pero soy avaricioso y quiero serlo más.
Cómo cuentes una sola palabra de todo esto a tu madre (mi madre), o a tu mujer (mi cuñada), o a tu prima (mi prima), o... o... o a nadie... te... te... ya, no sé porqué te lo digo si no lo vas a cumplir.
Anda, acábate la cerveza que nos vamos... QUÉ NO, QUÉ SEGURO QUE NO LE PEDÍ EL NÚMERO DE TELÉFONO!!!!!!!
Si no se puede hacer trampas con los amigos, no vale la pena jugar a las cartas. (Marcel Pagnol)
RUMORES DE CINE
María es aquella chica con la que todo el mundo me lía, piensa que estamos liados o quiere que me líe, pero no hay nada de nada.
La conocí hace más de 2 años, aunque realmente creo que nunca la he llegado a conocer. Hice el comentario a un amigo del tipo “cómo no me la has presentado antes” y eso fue mi perdición como luego veréis.
María trabaja en mi misma empresa, pero ni tenemos relación laboral ni tan siquiera trabajamos en el mismo edificio (mi empresa tiene más de 10.000 empleados) La conocí a través de otros compañeros y a través de las típicas cenas de despedida de alguien en la cual coincides con gente que hace meses o años que no ves.
Pues sí, me pareció muy maja, pero también me pareció ver movimientos extraños en ella a entradas altas horas de la noche en aquellas celebraciones con tanta gente. En una de esas noches de fiesta, recuerdo que nos encontramos con la cuñada (soltera) de un amigo. Y me puse a tontear con ella. Pero no sé cómo, siempre que me giraba me encontraba a María, y me hablaba. Recuerdo que otras chicas me decían “cómo no te centres en un único objetivo, te vas a quedar a dos velas”. La noche acabó de una manera muy extraña (por circunstancias que ni vienen a cuento ni tienen que ver en esta historia) y, como no, me quedé a dos velas. Sin embargo, a la mañana siguiente encontré en mi bolsillo un papel con un número de móvil y una dirección de email, cada una con letra diferente. El de María era el email.Pero entre aquel comentario del principio y mi comportamiento en esa cena, un amigo mutuo nos quiso montar una especie de “cita a ciegas”. Quería quedar con cada uno de nosotros por separado, sin decirnos más que conoceríamos a alguien que nos gustaría, y luego dejarnos solos. Pero yo que le conozco desde hace mucho me olí algo, y le sonsaqué la verdad. Me negué al jueguecito. La verdad es que en aquel momento lo que pensé fue “esta chica va a creer que esta chiquillada típica de un adolescente imberbe me la he inventado yo para salir con ella” La cagué, pues ahora creo que eso fue como rechazarla abiertamente.
Mi amigo le dijo a María que todo se había anulado, pues ella no había dicho que no, y le dijo quién hubiera sido su partenaire. Según mi amigo, al decírselo, sonrió maliciosamente, pero no sé si creérmelo. Bueno, mejor dicho, no me lo creo porque no soy de creerme estas cosas que deberían alagarme. Pero estoy convencido de que no le gustó saber que yo había rechazado la “invitación”
Traté de disculparme y le dije que aquello no fue idea mía y que el día que quisiera quedar con ella, se lo diría personalmente y no a través de terceros. Y esperaba que ella hiciera lo mismo.
Desde entonces, nos escribimos muy a menudo, dos o tres correos semanales. Nos explicamos batallitas pero sobretodo, hablamos de cine y viajes, que son las aficiones que más tenemos en común. De vez en cuando quedamos para tomar algo, ir al cine o almorzamos juntos, como hoy, pero nada más. Bueno, esta semana hemos almorzado dos días juntos, pero creo que ha sido porque el primer día invité yo y me lo ha querido devolver antes de que se le olvide.
Sé que dónde trabaja se habla de que podría estar liada conmigo, y mis amigos me siguen insistiendo en que debería intentarlo con ella. Pero no sé por qué, creo que no. Incluso gente que no la conoce más que por lo que les he contado, me dicen que esa chica es de las que me convienen.

Y como María es mi amiga, y él mi amigo, si es cierto, algún día me lo contarán. No sé si eso pasará o no, pero María seguirá siendo una persona con la que almuerzo de vez en cuando, vemos y hablamos de cine e intercambiamos emails.
La cantidad de rumores inútiles que un hombre puede soportar es inversamente proporcional a su inteligencia. (Arthur Schopenhauer)
UNA PIZZA CON MUCHOS CONDIMENTOS
No sé qué me sucede últimamente. Igual es que a mi metabolismo se le ha adelantado la primavera y tengo la sangre alterada. O igual es que va a ser verdad que los hombres, como el buen vino, con el tiempo ganamos y yo este año ya he ganado, pues ya ha pasado mi cumpleaños.
Ayer fui a comer con mi primillo. Tan sólo le contemplan 20 primaveras, pero me lo paso genial con él. Fuímos a una pizzería que conocemos, baratita pero que hacen las pizzas como Dios manda.Al sentarnos miré a la mesa de al lado y vi que había una chica, más o menos de mi edad, quizás algo mayor, con un niño de unos 7 u 8 años. La tenía en diagonal, a menos de dos metros, así que nos veíamos la cara. Mi primo tenía en diagonal al niño, supongo que hijo de ella ¿Hermanos quizás? Demasiada diferencia de edad, no, debía ser su hijo. ¿Dónde estaba el padre? Ni idea. La verdad, soy muy poco cotilla y no paré en ningún momento atención a su conversación, estaba más bien por otras cosas: la pizza, la conversación de mi primo y… el físico de ella.
Voluntaria o involuntariamente, le miraba a la cara y ella también me miraba. Obviamente, si coincidíamos en la mirada, yo sonreía… y ella también.A mitad del primer plato, el niño dijo que se ponía la chaqueta porque tenía frío. No suelo quejarme nunca por frío pero, siendo objetivos, hacía más frío que calor en aquel rincón. Sin embargo, ella hizo todo lo contrario, se quitó la camisa que llevaba sin abrochar, a modo de chaqueta, quedándose con un top. No hace falta que diga que así estaba mucho más atractiva.
Volví a sonreir socarronamente y… mi primo se percató de mi jueguecito. “Ya te vale” me dijo.
Me gusta estudiar los gestos de la gente. Hace mucho leí un libro que interpretaba las posturas cuando hablamos o simplemente nos sentamos ante alguien. Es algo muy curioso porque, cuando lo lees piensas “que tontería, eso no quiere decir nada” pero luego, cuando estás con alguien y te fijas en tu posición te das cuenta que tiene mucha razón.
Ellos habían llegado antes, así que iban un plato por delante nuestro. Y al acabar, ella se puso de medio lado, justo hacia mí. De nuevo mi sonrisa pícara. Cruzó las piernas y su pie apuntaba, casualmente, hacia mí. Se arreglaba el pelo con frecuencia y me pareció ver que se mordió el labio, pero esto puede ser fruto de mi imaginación o hasta de una fantasía sexual.
En ese momento, mi primo ya estaba muerto de la risa. Intentaba hacer ver que su carcajada era producto de nuestra conversación, pero creo que no coló.
Ya me estaba pidiendo mi sorbete de limón con vodka (para animar a mi mente, más que nada) cuando el niño, jodido niño, quiso marcharse. Se levantaron, ella mi miró y me dijo “adiós”. Estuve tentado de decir “no, hasta luego” pero contesté también “adiós”
A esas alturas, mi primo estaba ya por los suelos de la risa.
Sonríe aunque sólo sea una sonrisa triste, porque más triste que la sonrisa triste, es la tristeza de no saber sonreír. (Anónimo)
AUTODESTRUCCION
Hola mamá
No, no tienes nuera todavía. Ya tienes una de tu otro hijo y...
Claro, claro, ya sé que porque a esa la tienes muy vista (o atravesada) quieres otra. Pero Mariana... va a ser que no.
No mamá, yo no hice nada, te lo juro, fue ella solita.Qué sí, qué sí, te lo digo de verdad, ella solita se fue degradando.
Vale, quizás fue fruto del alcohol, pero mientras yo me pedí una cerveza y una cocacola, ella iba de cubata en cubata.
¿A que sí? Eso es muy feo, tanto alcohol no es bueno, y no queremos a alguien así en la familia ¿no?
Por supuesto que la llevé a cenar, a aquel restaurante que fuímos aquel día ¿recuerdas? Es muy bonito y se come muy bien.
Que sí mamá, que yo fui muy educado toda la noche, hice todo lo posible por no herir sus sentimientos. Ya sabes cómo soy, no me gusta hacer daño a la gente, porque sé lo que es que te hagan daño.
Nooooooo, ella no siempre es así. Bueno, dice que durante la semana es una persona muy responsable. Debe serlo, debe serlo. Pero necesitaba salir y desinhibirse (supongo)
Un poquito, se desinhibió un poquito. Pero no mucho, mucho.
¡No me hagas ponerme rojo! Sí, vale, sí, hubo besos, pero es que se me tiró encima. La esquivé pero fue peor... acabó en mi cuello.
Noooooooo, he dormido solo solito. ¿Por quién me has tomado?
Vale, sí, ya sé la fama de la familia de mi padre... tu marido, te recuerdo.
Sí, ya te digo que debe serlo, pero yo no veo esa responsabilidad de la que me habló, lo que veo es una chica tremendamente enamoradiza que necesita a alguien a su lado, casi casi, día y noche. Y ya sabes que yo, día y noche… 24 horas seguidas… ni los calzoncillos aguanto.
Qué no, qué no me estoy dejando de explicar nada. Pero si hasta la gente por la calle se giraba para decirnos “esto no funciona ni con alcalinas”
Es lo que tú siempre me dices, que lo de ser actriz es algo genial encima de un escenario, pero en las relaciones humanas suele tener unas consecuencias nefastas. La autocompansión para que el otro te compadezca es un juego muy cruel, y ya sabes que por ahí no entro.
No mama, tan tonta no es, sabía muy bien lo que estaba haciendo. Sus 6 llamadas perdidas en mi móvil de esta mañana le delantan. Y ya sabes qué propósitos llevaban.Pero esto es como todo, a toda acción le corresponde una reacción, y yo ya he reaccionado…
¿Que qué he hecho? ¿Por qué lo dices en ese tono?
Vale, vale, lo de “te conozco como si te hubiera parido” me lo has dicho unas 3 ó 4... 4 millones de veces. Pues he llamado a Helena.
Sí, claro que te acuerdas de Helena, aquella que cuando la llamo, quedamos, todo es genial y luego desaparece.
No te enfades, no te enfades. Me ha prometido que volveremos a ser amigos.
Vaaaale, no me lo creo, pero… ¿y si esta vez fuera verdad? Dice que ahora hace el mismo horario que yo y que podemos quedar a menudo. Lo ha dicho ella, sabes que no miento.
No, Irene no me contestó. Ni sí ni no, no me dijo nada. ¿A qué viene Irene ahora? Te estoy hablando de Helena.
Si quieres que me olvide de Helena, Irene no es una buena opción. Sabes que no puedo insistirle mucho, que mi relación con ella es profesional y si se enteran en la empresa... Te lo explico otro día ¿vale?
¿El próximo sábado? Pues no, todavía no he hecho planes pero…
¿Cómo? Espera, espera…
¿Vanesa? ¿quién es Vanesa?
¿Amiga de quién? Pero… pero… pero…
Vale, esta bien, la conoceré, pero no te prometo nada. Además, si es tan perfecta como dices ¿no crees que saldrá huyendo al conocerme?
Yo también te quiero mamá.
Hay un solo niño bello en el mundo y cada madre lo tiene. (José Martí)
¿CUÁL ES MI TREN?
El amor no es ciego, el ciego soy yo. Ayer me volvieron a dar una lección. Y yo que creía que era humilde y resulta que lo que soy es un hipócrita cobarde. Bueno, no me dijeron esas palabras pero casi casi.
Creo que cuanto menos me gusta una chica, más simpático soy con ella. Dicho de otra forma, si no me gusta, no me muestro tímido. Según voy escribiendo mis errores pienso en lo fácil que es verlos y lo difícil que es superarlos.
A Mariana la conocí hace unas pocas semanas. El hecho de que no recuerde cuándo exactamente ya me hace reflexionar. Aunque seguramente mi mente estaría por otros derroteros, llamados Irene. El caso es que nos dimos nuestra dirección de messenger y a messengear como tontos. Largas conversaciones muy divertidas, según ella, que dice que se muere de risa conmigo.
El sábado me dijo de ir al cine, los dos solos. Había ya quedado y, aunque por un momento dudé, al final no cambié mis planes por ella. ¿Podía haberlo hecho? Quizás sí, pero creí que no sería justo, primero por las personas con las que ya había hecho planes, segundo por ella, porque no pensara más allá y tercero por mí, porque no me apetecía.
El domingo charlamos un rato y me dijo que había quedado con otro chico. No hablamos mucho del tema pues, sin saber cómo, sacó de mí que nos veríamos el próximo viernes. Supongo que son esas artes de mujer que nunca alcanzamos a comprender los hombres.
Ayer por la noche charlé con ella. Me explicó su cita con ese otro chico, que se aburrió mucho y que incluso llamó a una amiga para que viniera a animar la situación. Le comenté que, si eso me lo hace mí, pensaría que lo que quiere es que me lie con su amiga. Fue entonces cuando me dijo que si hubiera quedado conmigo ni loca llama a su amiga, pues es muy guapa. Le pedí que se explicara un poco mejor, porque ahí se podían suponer muchas cosas y se sinceró conmigo diciéndome que quedó con aquel chico por quedar, pero que con quien quería salir era conmigo, que era lo único que estaba en su cabeza.
Me quedé de piedra, claro. He ahí de nuevo mi ceguera. Intenté arreglar la situación pero lo único que hice fue empeorarla. Le dije que me había sobreestimado y que no creía ser la persona que ella pensaba que era. Empezó a hablarme de lo sola que se sentía a veces… Yo no podía ser ese que ocupara su espacio vacío… esa fue la puntilla. Empezó a decirme que no puedo entrar en su vida, llegar hasta su corazón, aprovechar para que saqué lo que lleva más dentro y luego irme como si nada hubiera sucedido.
Por más que intenté decirle que yo no me había colado en su corazón, al menos no conscientemente, que había sido ella la que me había puesto en ese sitio, no hubo manera de sacarla de ahí. Fue entonces cuando me llamó cobarde y eso me dolió mucho, muchísimo. Empezó a hablarme de trenes que se pierden y de que no se puede abandonar así la partida. Me tocaba mover ficha y era el último movimiento. Jaque mate.Todavía no sé muy bien cómo salí de esa situación. Bueno, sí, diciéndole la verdad, hablándole de mis miedos, de mi castillo inexpugnable y de lo perdido que me siento cuando subo a un nuevo tren. Hubo un conato de “me voy para siempre” pero yo no soy así. Si he ocupado un lugar en su corazón tengo que, al menos, dejarlo cómo lo encontré, no destrozarlo.
Conseguí invitarla a cenar este viernes. Espero que sepa entenderme, pero no sé cómo hacerlo sin darle falsas esperanzas.
La lectura es el viaje de los que no pueden tomar el tren. (Francis de Croisset)
NO ME GUSTA EL SILENCIO (II)
Una vez oí decir a alguien que cuando una señora dice "NO" es que "NO" tajante, cuando dice "TAL VEZ", es un "NO" educado, y que cuando dice "SÍ", entonces no es una señora.
Seguramente el que dijo eso era un pelín machista y/o misógino. Pero yo que me precio de no ser ni una cosa ni la otra me pregunto... ¿y cuándo no hay respuesta? ¿y cuando la respuesta es el silencio? Y odio el silencio.
Supongo que el que dijo eso se refería al sexo, pero hay otras muchas preguntas que se pueden adecuar a esas respuestas.
Para el "NO" estoy más que preparado, las experiencias me lo han hecho estar. Para el "SI" digo estar preparado, aunque luego siempre se puede hacer el más absoluto de los ridículos. Pero para el silencio... para el silencio no lo estoy. ¿Qué se supone que se espera de mí en ese momento?
Hace más de dos años conocí a Helena. Fue ella la que me llamó para quedar, fue ella la que me insistió varias veces en vernos, y sin embargo, cuando yo creía que la cosa podría pasar a ser algo más... nada, silencio.Desapareció. Se esfumó. Era invierno, hacía frío y no estaba. Por más que la busqué, no encontré más que su rastro. No devolvía llamadas, no escribía emails... nada, silencio.
Al cabo de unos meses reapareció, como de la nada, sin excusas, sin motivos, tampoco se los pedí. Y cuando pensé que todo podría volver a ser cómo antes... nada, silencio.
Dos veces no, dos veces no me podía pasar, así que la siguiente vez pensé que nada podría volver a ser cómo antes. Y no lo fue. Pronto hará un año desde la última vez que nos vimos. La invité a comer y ella me dijo que la próxima me invitaría ella. No ha habido próxima, tan sólo... nada, silencio.
En Enero, después de que ella no me llamara por mi cumpleaños, decidí llamarla, más que nada por saber si estaba bien. Cierto, es una excusa como otra cualquiera. Hablé con su compañera de piso y me dijo que le dejaba nota de que la había llamado. Pero... nada, silencio.
A veces me gustaría pensar que ha encontrado a otra persona, a esa persona que ella decía con la que quería envejecer, pero estoy casi seguro de que, si así fuera, ya me lo habría dicho.
Sin embargo, casi todos los días, en algún momento, pienso que mi móvil sonará, que me dirá que quiere verme.
Mi amiga Sara, otro día hablaremos de Sara, dice que Helena se aprovechó de mí y que, si no me ha enviado ya a freir espárragos es porque quiere dejarse esa puerta abierta. Sabe que puede haber chicos mejores, pero hasta la fecha no los ha encontrado. Algún defecto debo tener que no me ha explicado.
Lo malo es que sabe que, en el momento en que suene mi móvil, voy a contestar. Me lo dijo una vez "abro el cajón y sé que estás ahí, que no te has ido". La venganza y el rencor no están en mi diccionario, eso es bueno, lo que sucede es que ellas lo saben, y eso es malo. Mis armas, además de inocuas, están al descubierto. Estoy desnudo. Tan sólo soy una puerta abierta.
Y mientras tanto... nada, silencio.
La palabra más soez y la carta más grosera son mejores y más educadas que el silencio. (Friedrich Wilhelm Nietzsche)
LA VECINA DE ENFRENTE
Ahí está otra vez, como cada domingo.Justo enfrente de mi ventana, en el bloque del otro lado de la calle.
Es muy muy guapa. Y lo sabe.
Casi cada domingo nos vemos.
Al levantarnos, al abrir nuestra ventana, al arreglar nuestras casas.
Los dos en pijama, con cara de haber dormido poco (por el motivo que sea).
Durante la semana no coincidimos.
En verano su pijama es de vértigo.
El mío es igual de monótono en verano que en invierno.
Los dos sonreímos.
Creo que por la calle no nos reconoceríamos, quizás si fuéramos en pijama...
Sabe que un día de estos le diré algo... lo sabe.
Tendré que poner cortinas.
El amor es ciego, pero los vecinos no. (Noel Clarasó)
NO ME GUSTA EL SILENCIO (I)
Nunca me ha dado miedo la oscuridad. Mi madre creía que sí, y de pequeño me dejaba la luz del pasillo encendida al ir a dormir. Pero a mí lo que me daba miedo era el silencio. Recuerdo que desde mi cama me esforzaba por oir el programa de la tele que estuvieran viendo mis padres o la radio y la música de mi hermano. Debería rectificar aquella frase, no me daba miedo, me DA miedo. La nada no es vida y yo necesito sentir vida a mi alrededor.
Cuando le explico esto a algún amigo, sé perfectamente cuál va a ser la siguiente frase: "¿y qué haces viviendo solo?"
"No lo sé" suele ser mi respuesta, seguida de un "supongo que si no es para mejorarlo, para qué romper el silencio"
Recuerdo unas vacaciones de verano hace muchos años, en un pueblecito del sur, me desperté de madrugada en una habitación desconocida (obviaremos los motivos de cómo llegué hasta allí y por qué no recordaba ni quién estaba a mi lado) completamente a oscuras y completamente en silencio. Me gustaría decir ahora que me dio un ataque de ansiedad o algo parecido, que es lo que le pasa a la gente con este tipo de patologías. No, no fue así. Me quedé paralizado, sin poder ni mover un dedo, sin poder articular palabra. Era como si me hubiera quedado ciego, sordo y mudo en una misma noche. No alcanzo a saber cuánto tiempo pasé así, pero me parecieron horas. Miraba a mi alrededor buscando distinguir algo, acomodando mi vista al negro, y nada. Paré oído, intenté mover la cama, parecía que aquellos muelles estuvieran hechos de algodón. No podía levantarme, no recordaba ni dónde estaba la puerta. Intenté concentrarme "esto no está sucediendo, o es un sueño, o tiene una explicación que la ciencia pueda dar, no puede ser que haya perdido todos mis sentidos en una noche"El final nada tiene que ver con mi odio al silencio pero es gracioso: la abuela de la que dormía a mi lado me sacó de la cama. Y no sólo la vi y la oí, sinó que por poco no sentí su mano en mi cara.
El verdadero amor llega cuando el silencio entre dos parece ameno (Erasmo de Rotterdam)
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