frustraciones sentimentales de un treintañero
Heterosexual de treintaytantos desearía comprender a sus amigas
Algo sobre mi...
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Apellidos, Nombre: Duda Eterna, Iluso

Edad: taypocos

Dirección: Calle Melancolía, 7

Profesión: Urbanita

Sexo: cada mucho

Aficiones: oir, ver, leer, y también, hablar, hacer, escribir

Tengo pendiente: acabar la carrera, reinventar a Helena, ir a Viena, a África, a NY,..., tocar unos pechos operados (creo), tener una hija,... darle una alegría a mi madre: tener novia.

Y si sabes quién soy... no me lo digas NUNCA

Mis pensamientos:

No existe el amor, sino las pruebas de amor, y la prueba de amor a aquel que amamos es dejarlo vivir libremente.

Mientras que el corazón tiene deseos, la imaginación conserva ilusiones.

 

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blog sin malos humos

Se permite fumar,
pero no tener
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NO ME GUSTA EL SILENCIO (II)

Una vez oí decir a alguien que cuando una señora dice "NO" es que "NO" tajante, cuando dice "TAL VEZ", es un "NO" educado, y que cuando dice "SÍ", entonces no es una señora.

Seguramente el que dijo eso era un pelín machista y/o misógino. Pero yo que me precio de no ser ni una cosa ni la otra me pregunto... ¿y cuándo no hay respuesta? ¿y cuando la respuesta es el silencio? Y odio el silencio.

Supongo que el que dijo eso se refería al sexo, pero hay otras muchas preguntas que se pueden adecuar a esas respuestas.

Para el "NO" estoy más que preparado, las experiencias me lo han hecho estar. Para el "SI" digo estar preparado, aunque luego siempre se puede hacer el más absoluto de los ridículos. Pero para el silencio... para el silencio no lo estoy. ¿Qué se supone que se espera de mí en ese momento?

Hace más de dos años conocí a Helena. Fue ella la que me llamó para quedar, fue ella la que me insistió varias veces en vernos, y sin embargo, cuando yo creía que la cosa podría pasar a ser algo más... nada, silencio.

Desapareció. Se esfumó. Era invierno, hacía frío y no estaba. Por más que la busqué, no encontré más que su rastro. No devolvía llamadas, no escribía emails... nada, silencio.

Al cabo de unos meses reapareció, como de la nada, sin excusas, sin motivos, tampoco se los pedí. Y cuando pensé que todo podría volver a ser cómo antes... nada, silencio.

Dos veces no, dos veces no me podía pasar, así que la siguiente vez pensé que nada podría volver a ser cómo antes. Y no lo fue. Pronto hará un año desde la última vez que nos vimos. La invité a comer y ella me dijo que la próxima me invitaría ella. No ha habido próxima, tan sólo... nada, silencio.

En Enero, después de que ella no me llamara por mi cumpleaños, decidí llamarla, más que nada por saber si estaba bien. Cierto, es una excusa como otra cualquiera. Hablé con su compañera de piso y me dijo que le dejaba nota de que la había llamado. Pero... nada, silencio.

A veces me gustaría pensar que ha encontrado a otra persona, a esa persona que ella decía con la que quería envejecer, pero estoy casi seguro de que, si así fuera, ya me lo habría dicho.

Sin embargo, casi todos los días, en algún momento, pienso que mi móvil sonará, que me dirá que quiere verme.

Mi amiga Sara, otro día hablaremos de Sara, dice que Helena se aprovechó de mí y que, si no me ha enviado ya a freir espárragos es porque quiere dejarse esa puerta abierta. Sabe que puede haber chicos mejores, pero hasta la fecha no los ha encontrado. Algún defecto debo tener que no me ha explicado.

Lo malo es que sabe que, en el momento en que suene mi móvil, voy a contestar. Me lo dijo una vez "abro el cajón y sé que estás ahí, que no te has ido". La venganza y el rencor no están en mi diccionario, eso es bueno, lo que sucede es que ellas lo saben, y eso es malo. Mis armas, además de inocuas, están al descubierto. Estoy desnudo. Tan sólo soy una puerta abierta.

Y mientras tanto... nada, silencio.

La palabra más soez y la carta más grosera son mejores y más educadas que el silencio. (Friedrich Wilhelm Nietzsche)
 
Comentario:
Mi mayor miedo es sentirme la mujer invisible, que pasen a mi lado y no se den cuentan que estoy ahí... pero tampoco le pongo remedio cuando me escondo debajo de la almohada en mis peores momentos.

Pero entiendo que debe ser agobiante recibir el silencio como respuesta, porque no sabes como actuar.

Besos de una maia.
No