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Si molesto me voy
Y yo que pensaba que eras la Maga cuando, en realidad, eres una Bruja.
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Mira que es difícil, pero si tú quieres, creo que todavía podría irme más lejos. Aunque siempre me pondré en contacto contigo, para preguntarte si esta distancia es suficiente. y para irte contando todo lo que me pasa por estas tierras
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Las moritas
La Fortaleza es la ciudad de las etiquetas.

Desde que llegas te etiquetan. En mi caso soy cristiano peninsular. Cristiano, de acuerdo. Mis padres me bautizaron e hice la comunión, pero nunca llegué a confirmarme y he perdido la fe en casi todo, como si fueran migas que fui dejando de niño y que se comieron los pájaros de la realidad cuando mis padres me abandonaron, porque ya no podían protegerme ,en el bosque de los adultos, aunque todavía tengo fe en que OTRO MUNDO ES POSIBLE. Lo de peninsular no puedo negarlo (nací en el Norte), aunque cada día me siento más ciudadano del mundo y veo menos sentido a los nacionalismos, las fronteras y las banderas. Como mucho creo en las ciudades, cada una con su alma que te persigue aunque quieras evitarla y que se te aparece en las noches de insomnio.

La Fortaleza es la ciudad de los eufemismos.

Los aromis (infieles) somos cristianos, los moros son musulmanes, los judíos son hebreos y los negros que saltan la alambrada son negros, porque, por no tener, no tienen ni efumismo: lo abandonaron en la arena del desierto o en las ramas de un bosque colgado junto a una cantimplora de sueños rotos.

La Fortaleza es la ciudad donde las palabras importan.

Y morita es una palabra con mucho significado. Basicamente la palabra morita designa a la musulmana occidentalizada, pero también morita es una mujer del interior de Marruecos (nunca de esta zona porque su familia no se lo permitiría) que se viene a la Fortaleza en busca de FUTURO, generalmente un cristiano peninsular (nunca de esta zona porque sus familias cristianas tampoco se lo permitirían), con quien pacta esconder en un baúl el pasado plagado de renuncias de una y la soledad del otro. No hablo de prostitutas, sino de buscadoras de sueños (novio, matrimonio, tarjeta de residencia, ciudadana del Primer Mundo).

Ayer un conocido me preguntó que si yo tenía prejuicios acerca de las musulmanas y le contesté que no. Me confesó que tenía una novia morita. Hoy me ha pedido que me fijara en una musulmana y me preguntó que me parecía. Le contesté que no estaba mal y me dijo literalmente que "una belleza así es la que me quería presentar".

Me quedé sin palabras y eso que casi nunca me faltan.

Luego añadió que me lo pensara y que si alguna vez me sentía desesperado que se lo comentara.

¿¿¿¿¿¿???????

No sé que pensar. No veo ningun problema en que cada uno haga lo que quiera con su vida, pero sinceramente no me veo con una mujer que firme un contrato de futuro a cambio de compañía. Aunque suene cursi, aún creo en el amor, en ese relámpago que te atraviesa la médula espinal y te obliga a cometer estupideces, y cuando me siento solo, me tumbo en el sofá y devoro una tableta de chocolate.

La Fortaleza es la ciudad donde más chocolate he comido.

Si quereis un poco...
 
Ellas
Este no va a ser un post erótico ni pienso contar mis experiencias del pasado, sino que me voy a limitar a hablar de todas las mujeres que me rodean, me hablan, me gustan o me incordian ahora mismo.

En primer lugar estás tú, mi bruja, mi amiga de la ciudad de origen, la que no tiene nombre, ni tan siquiera una inicial porque pronunciarlo ya es un sacrilegio, aparte de que no existe letra ni palabra que pueda expresar todo lo que para mí significas. Entre los dos con nuestras conversaciones estamos dando de comer a los empleados de Amena. Espero que me perdones, pero como tú estás ya presente en todo el blog, me limitaré a las otras.

A la que más quiero y respeto (aparte de a tí) es a mi hermana mayor de la Fortaleza, que siempre se ha portado muy bien conmigo. Ya sin conocerme me acogió en su casa y estuve viviendo casi un mes con ella, hasta que pude buscarme un pequeño refugio de alquiler. Ella me inoculó el virus de viajar por Marruecos. Fue con ella con quien crucé por primera la vez la frontera que separa el primer y el tercer mundo, quien me ayudó a vencer los prejuicios que pudiera tener hacia el país vecino y quien me enseñó a enamorarme de los placeres de la pobreza. Cuando necesito hablar con alguien cara a cara, la busco a ella porque me dice lo que no quiero oir, todo éso que hace daño y que es verdad.

Después está la amiga antes conocida como una letra, de la que estuve enamorada un poco, hasta que se dió cuenta y me lo arrancó de las entrañas para decirme que sólo me veía como un amigo. No lo entendí porque todos los indicios me indicaban lo contrario. Estuve pasando una temporada de ella, hasta que una tarde, la ví tan triste que me acerqué para consolarla y desde entonces soy su psicoanalista de teléfono veinticuatro horas. A cambio de vez en cuando me invita a una copa y me dice que me va a presentar a una amiga, según ella de mi edad y muy guapa, que nunca sale y que seguramente no exista.

A veces cuando salgo con mi amiga antes conocida como una letra, me encuentro con la que me debe una piruleta. Una noche entré en un pub irlandés comiendo una piruleta y ella empezó a preguntarme que si había dejado de fumar o es que me gustaba chupar. Le contesté que me encantaban las piruletas y que gracias a ello había aprendido a hacer malabarismos con la lengua. Para que continuara practicando me iba a regalar una piruleta, pero aún no me la ha dado. Desde entonces siempre que coincidimos por la noche (de día todo es distinto) bromeamos con juegos de palabras de contenido sexual y cuanto más se arrima para hablarme, más deseo demostrarla en su cuerpo mi arte con las piruletas.

La que me llama su jefe número cuatro me sube todas las mañanas la moral llamándome guapo y tío bueno, aunque cuando se cansa de que no la sigo la corriente y no la diga piropos (nunca lo hago) me dice que soy especialmente estúpido. Con ella comparto las escapadas para fumarme un cigarrillo y los chismes del trabajo.

La novia de mi colega de la Fortaleza estudia árabe y siempre está agobiada con que tiene que hacer algo. Admiro su capacidad para abandonar las fiestas improvisadas y volver a la vida diaria, mientras que yo muchas veces me abandono y me dejar llevar. Me quiere enseñar a ligar porque dice que me falta el impulso inicial, la primera palabra porque con "la labia que tienes, Oren..."

Mi prima en la Fortaleza me acogió en su familia cuando descubrió que tanto físicamente como mentalmente me parezco a su primo y tiene la impresión de que me conoce de toda la vida. Supongo que, en realidad, sí que será mi prima, pero como yo tengo tan mala memoria para ciertas cosas, no me he dado cuenta hasta hace poco. Me definió como un malo bueno, porque debajo de mi apareciencia de bohemio intelectualoide independiente, se esconde una muy persona muy sensible.

La compañera de piso de mi prima en la Fortaleza siempre me pregunta por mis líos con las mujeres y yo le cuento lo que quiero, ocultando algunos datos para dar algo de misterio a lo que son simples cotilleos. Nunca dice su edad y se ríe cuando se la pregunto.

La futura va a casarse con un tío de la Fortaleza. Es muy rubia, y muy alta, pero ha roto en pedazos el mito de que las rubias son tontas, porque es muy inteligente y aunque, ella a veces se crea sosa, me río bastante con sus golpes de humor. Me considera una de ellas, pero sabe que he salido un poco lesbiana y por eso me va a presentar a sus amigas de la ciudad de origen el día de su boda, porque dice que soy un desastre, pero un desastre con nómina. Comenta a veces que siempre ha sido una niña buena y que quiere que la lleve de vez en cuando por la mala vida. ¡ Qué imagen tendrá de mí para pedírmelo!

La que me incordia por teléfono fue compañera mía de trabajo y, tonto de mí, en cuanto me pidió el móvil se lo dí. Desde que se fue del trabajo, no para de llamarme. Al principio contestaba, pero como no decía nada, empecé a cortar la llamada cada vez que veía su nombre en la pantallita. Luego pasé a la fase de cogerlo y dejar que gastara teléfono a lo tonto. Ahora estoy en la fase de poner el móvil junto a un altavoz para que se entretenga con la música o la de pasar el teléfono a una de mis amigas, con la que sí que habla y le pregunta que si es mi novia y ellas, naturalmente, dicen que sí.

Todas ellas se sorprenden de no tenga novia. No sé que quieren: ¿qué vaya por la calle con un letrero de neón que diga disponible?
 
Regreso al futuro
Vivo atrapado en el futuro.

Me paso los días planeando lo que voy a hacer mañana.

De momento tengo ya planeado el próximo viaje a la Isla, donde nos veremos después de casi tres meses sin cruzarnos la mirada, aunque no coincidamos allí muchos días. Más tarde me iré a Granada y un poco después está el viaje al desierto. Además ya estoy tanteando la posibilidad de visitar una capital europea a finales de año.

Supongo que todo es porque no estoy contento con el Ahora.

En la Fortaleza ha amanecido nublado, caen cuatro gotas y sopla bastante fuerte el viento, a pesar de que ya casi estamos en junio. Después del trabajo, me he ido con un par de amigos a tomar unas tapas a una cantina que se parece bastante a las de la península, y me he echado un poco la siesta. He intentando continuar con el segundo libro de la tetralogía del Cuarteto de Alejandría de Durrell, pero como no era el momento he puesto el disco de Reise Reise de Rammstein (Ich hab´keine lust) y me he conectado a internet, donde sólo soy unas palabras sobre fondo blanco que se sienten solas.

Esta noche no salgo. No estoy para nadie. He colgado el cartel de no hay entradas para el espectáculo de mi vida. Se ha suspendido por mal tiempo y porque mañana tengo cita con Hacienda, aunque las penas con sueños son menos.

Actualización 20:36.

Ahora mismo oigo el retumbar acelerado de los tambores de la Legión que desfila por el centro de la Fortaleza para enseñar el MUSCULO de nuestro Estado al país vecino, mientras dos musulmanas de origen marroquí rebuscan en los contenedores de basura que hay frente a mi casa, donde han encontrado unos pantalones de hombre viejos y están echándoles un ojo para comprobar si son aprovechables o no.

Prefiero seguir pensando en el Mañana.
 
AUTOENTREVISTA
He copiado de Exiliado la autoentrevista, la he cambiado un poco y he añadido algo más.

Tu nombre: Oren.

Un día de la semana: El viernes.

Un momento del día: El crepúsculo.

Un actor: Val Kilmer

Una actriz: Nicole Kidman.

Un director de cine: Stanley Kubrick

Una película: Novecento de Bertolucci

Un documental: Promises.

Una canción: Karma Police de Radiohead

Un grupo: The Doors

Un disco: The Wall de Pink Floyd

Un libro: Rayuela de Julio Cortazar

Un relato: La biblioteca de Babel de Jorge Luis Borges.

Una cita: " El cielo estaba en el mismo plano que la Tierra, en la acera roñosa de los juegos".

Un escritor: Julio Cortázar

Una comida: Pimientos de piquillo con bechamel y rellenos de gambas

Una bebida: Cerveza

Un deporte: Futbol

Un equipo: Atlético de Madrid

Una virtud: El optimismo

Un defecto: La impaciencia (We want the wolrd and we want ir now)

Lo que admiro en otros: Que su vida tenga sentido

Lo que detesto en otros: La falsedad

Un color: El azul

Un número: El cuatro

Un sueño: Dar la vuelta al mundo

Un ídolo: Jim Morrison

Un momento inolvidable: Oir los cantos de los muecines llamando a la oración desde la terraza de un hotel de Fez mientras anochecía.

Un pecado: Soy ateo.

Un pecado imperdonable: Ninguno es imperdonable si te arrepientes.

Una fecha inolvidable: El cuatro de diciembre de mil novecientos noventa y siete.

Un nombre propio: El tuyo.

Una ciudad que quieras conocer y donde seguramente no irás jamás: Timbuctú.

Algo de lo que te arrepientes: Dejar que lo nuestro se fuera a la mierda.

Algo de lo que no te arrepientes: Que todavía somos amigos.
 
Recaptiludando (y III)
Tú y yo.

Seguimos igual.

Tú en la ciudad de origen y yo en la Fortaleza.

Tú estudiando y trabajando y yo trabajando e intentando encontrar algún sentido a la vida.

Tú construyendo la estructura de los sueños y yo sacándolos de mi cajón de esqueletos y dándoles forma.

Tú sintiéndote sola y yo sintiéndome más solo y echándote de menos, algunas veces.

Nos veremos en la Isla y me temo que no nos hablaremos, como tampoco nos hablamos en Londres y después, cuando estemos a mil kilómetros de distancia, nos llamarémos por teléfono para buscar explicación a lo que no la tiene.

Te quiero tanto que en la Fortaleza hace mucho sol y hasta sopla un poco el viento. Anoche ardió el contenedor de vidrio de en frente de mi casa como espero que pronto ardan las cadenas de papel y listas de aprobados que te atan a la ciudad de origen y te marches, lo más lejos que puedas, donde tampoco molestes y puedas dar vida a los sueños de arcilla que durante todo este tiempo has estado diseñando.

Si quieres y si te falta materia prima para tus sueños, te presto otra costilla.

Te abraza, te besa, te hace pedorretas y te baila tregua y cátala tu cronopio que vendió su corona para comprarse una guitarra y tocarte serenatas para que no puedas dormir por las noches y todos tus sueños ocurran SÓLO de día.
 
Recapitulando II
Mi viaje a Marruecos




La mezquita Hassan II de Casablanca



Rabat desde el Mausoleo de Mohamed V



El jardín de la Menara de Marrakech



La Koutoubia (Marrakech)



La plaza más famosa de Marrakech



Un jinete de una fantasía
 
Recapitulando I
Pues me compré una casa en África y estoy viviendo en ella.

No me queda más remedio que vivir unos años (todavía no sé cuantos) en la Fortaleza y estaba harto de pagar alquiler. El problema es que te quedas sin un duro. Todo lo que tienes ahorrado se te va en la casa. Es un agujero sin fondo (la hipoteca, la cocina, el dormitorio, el salón, la luz, el agua, la comunidad, internet, las sartenes, los trapos, los platos, los vasos, los cubiertos, las sábanas, una planta que te haga compañía...).

Te baja el saldo de tu cuenta corriente, todos esos euros que te ha costado mucho ahorrar y descubres lo que es el déficit: gastar al mes más de lo que ingresas. Sé que es una situación temporal y que dentro de unos meses, cuando se terminen las letras y deje de hacer números, me limitaré a disfrutar de mi pequeña madriguera.

Todos te preguntan por tu casa:

- ¿Dónde es?

- ¿Cúanto te ha costado?

- ¿Has estrenado ya el picadero?

- ¿Cuándo te vas a comprar una tele?

Yo sólo quiero ordenar un poco mi vida, encontrar un punto de referencia, el centro donde apoyarme, la caverna donde dibujar mis pinturas rupestres.

Estoy contento con mi decisión, aunque a veces me agobio con los números.
 
Todo ha sido un sueño
Me temo que todo ha sido un sueño, y que todos estos días (algo más de un mes y medio) en los que sentía que era real y que tenía brazos y piernas, dedos y manos, pelo y piel, sangre y saliva, sólo era una ficción, un pesadilla que ha durado mientras no he estado conectado a la red.

Ahora comprendo de nuevo quién soy, un nombre (Oren) al final de unos cuantos líneas de blog, unas cuantas palabras que bostezan añorando dormir de nuevo para sentir su cuerpo otra vez.

 
A la calle
Hoy han echado a un amigo mío del trabajo.

Después de un periodo de prueba de dos meses, su jefe ha presentado un informe en el que le declaraba no apto para el puesto.

Como sabía que su jefe era un poco especial, se ha molestado en ir a trabajar por las tardes o incluso durante el fin de semana (sin cobra por eso más), hasta que ha conseguido poner al día todo el trabajo que tenía asignado, e incluso pedía más trabajo porque ya no tenía nada que hacer, mientras veía a sus compañeros saturados. Pero su jefe siempre se lo negaba.

Hoy, cuando ha visto el informe, se ha dado cuenta de que se reconocía que cumplía más horario que el resto y que se integraba con los demás compañeros, pero que su rendimiento era muy exigüo.

Mi amigo piensa que es un claro caso de mobbing, y se siente solo. No sabe como demostrar que cre que no le echan a la calle porque no sepa realizar su trabajo, sino porque no le caía bien al jefe.

Me ha pedido que salgamos esta noche. Dice que si le dejo solo, no pararía de dar vueltas y vueltas en la cama, intentando encontrar un sentido a lo que no tiene.
 
He vuelto
He vutelto.

Ya tengo internet aunque, no tengo tarifa plana hasta el día dieciocho.

Te has enfadado conmigo porque me has llamado mientras estaba configurando la conexión a internet y no te he hecho mucho caso.

Perdóname.