Historias de la frontera (III)
Ayer estaba lloviznando, por lo que cuando cruzamos la frontera con el coche apenas había gente cruzándola andando.
En principio íbamos a Zelouane (a unos treinta kilómetros de la Fortaleza), por donde había pasado alguna vez, pero donde nunca había estado antes, pero cuando ya estábamos a mitad de camino, nos dimos cuenta que el coche estaba ya en la reserva. ¡A mi amiga se le había olvidado echar gasolina! Decidimos dejar el coche en Nador y dar una vuelta por una ciudad que ya conocemos de sobra.
Nador no tiene nada que ver, salvo un cuartel de regulares español, completamente en ruinas. Es una ciudad que ha crecido desordenamente desde la independencia de Marruecos, gracias a la cercanía de la Fortaleza (está a unos catorce kilómetros), y cuyo puerto compite con el nuestro. Desde la alambrada del dique sur se ven los ferrys marroquíes que van hasta Málaga y Almería. En algunas calles todavía hay restos de las vías del tren de las minas de minerales del Rif que explotábamos los españoles durante el Protectorado.
Si dejas el coche cerca de unos galerías comerciales que imitan a un zoco y que los fortalecienses llaman el Corte Inglé, tienes que pagar a unos guardias privados que con gorra de plato, chaleco reflectante y un palo en la mano, te piden cinco dirhams (unos cincuenta céntimos) por cuidártelo, pero si lo dejas en una calle más del interior, como hicimos ayer, te ahorras ese pequeño impuesto. En Marruecos me llama la atención la manera que tiene todo el mundo de inventarse un trabajo para ganarse la vida.
Fuimos a comer a un restaurante local donde éramos los únicos aromis y donde por ciento noventa dirhams (unos diecinueve euros) comimos harira (una sopa muy especiada que sirven en un tazón con la que se rompe el ayuno del Ramadán), ensalada y una fritura de pescado (salmonetes, calamares, gambas, pescadilla y otros cuyo no nombre no quiero acordarme), dos coca-colas (no venden generalmente alcohol y la globalización ha llegado a todos los rincones) y dos tés con shiva (una planta aromática local que le da un gusto un poco más amargo que la hierbabuena) que nos sirvieron en vaso alto, parecido al de tubo pero más ancho. Afortunadamente a Marruecos no ha llegado la ley antitabaco y después de comer pude disfrutar de un cigarrito para bajar todo lo había devorado.
Después estuvimos dando una vuelta por el paseo marítimo de Nador, donde en una patera se daba una vuelta a quien quisiera por la Mar Chica. Llama la atención lo vivas que están las calles, a diferencia de en la Fortaleza, donde, como ha he dicho más de una vez, apenas va nadie andando. Se ve de todo: desde hombres y mujeres con chilaba y pañuelo, hasta jóvenes con empetrés escuchando música raï y mujeres occidentalizadas hablando por el móvil con falda rozando las rodillas y botas largas de tacón. En uno de las avenidas principales (Avenida de Mohemed V), las terrazas estaban llenas de hombres tomando té y mirando en pantallas de plasma enomres un partido de fútbol de la liga española en nuestro idioma.
Cuando ya estaba anocheciendo empezaron a llamar a la oración (Allahu akbar) desde la mezquita Central, cuyo minarete de techo triangular de color verde es tan alto que se ve desde varios kilómetros de distancia. Por las puertas se veía a decenas de hombres, arrodillados en el suelo, con los pies descalzos. Nunca he entrado en una mezquita en plena ceremonía, pero no penséis que no tengo curiosidad.
Después de tomarnos ún café, fuimos a por el coche y nos volvimos para la Fortaleza, rezando para que no se parara antes de encontrar una gasolinera. Después de preguntar en varias, tuvimos que echarle al coche (pobre catalizador) gasolina super normal porque no tenía sin plomo. El problema es que, como ya era de noche y había vuelto a llover, no vimos a nadie vendiendo garrafas de gasolina de la Fortaleza que seguro que, aparte de estar mejor abastecidos y tener sin plomo, son más baratas.
La frontera por la que habíamos salido por la mañana, estaba saturada de coches. Dedicimos cruzar por la otra, la de Farkhana. En el camino, ya tenía cobertura de nuevo en el móvil y vi tu llamada perdida. Mientras a mi derecha veía las luces del perímetro fronterizo, te mandé un sms diciéndote que luego te llamaba.
Como has podido leer no hice nada de especial, pero escapar durante unas horas de la jaula en que, por momentos, me siento en la Fortaleza, me hace sonreir de nuevo.
PD. El sábado por la noche no salí. Mandé un sms a quien tenía que mandárselo y me quedé en casa leyendo.
En principio íbamos a Zelouane (a unos treinta kilómetros de la Fortaleza), por donde había pasado alguna vez, pero donde nunca había estado antes, pero cuando ya estábamos a mitad de camino, nos dimos cuenta que el coche estaba ya en la reserva. ¡A mi amiga se le había olvidado echar gasolina! Decidimos dejar el coche en Nador y dar una vuelta por una ciudad que ya conocemos de sobra.
Nador no tiene nada que ver, salvo un cuartel de regulares español, completamente en ruinas. Es una ciudad que ha crecido desordenamente desde la independencia de Marruecos, gracias a la cercanía de la Fortaleza (está a unos catorce kilómetros), y cuyo puerto compite con el nuestro. Desde la alambrada del dique sur se ven los ferrys marroquíes que van hasta Málaga y Almería. En algunas calles todavía hay restos de las vías del tren de las minas de minerales del Rif que explotábamos los españoles durante el Protectorado.
Si dejas el coche cerca de unos galerías comerciales que imitan a un zoco y que los fortalecienses llaman el Corte Inglé, tienes que pagar a unos guardias privados que con gorra de plato, chaleco reflectante y un palo en la mano, te piden cinco dirhams (unos cincuenta céntimos) por cuidártelo, pero si lo dejas en una calle más del interior, como hicimos ayer, te ahorras ese pequeño impuesto. En Marruecos me llama la atención la manera que tiene todo el mundo de inventarse un trabajo para ganarse la vida.
Fuimos a comer a un restaurante local donde éramos los únicos aromis y donde por ciento noventa dirhams (unos diecinueve euros) comimos harira (una sopa muy especiada que sirven en un tazón con la que se rompe el ayuno del Ramadán), ensalada y una fritura de pescado (salmonetes, calamares, gambas, pescadilla y otros cuyo no nombre no quiero acordarme), dos coca-colas (no venden generalmente alcohol y la globalización ha llegado a todos los rincones) y dos tés con shiva (una planta aromática local que le da un gusto un poco más amargo que la hierbabuena) que nos sirvieron en vaso alto, parecido al de tubo pero más ancho. Afortunadamente a Marruecos no ha llegado la ley antitabaco y después de comer pude disfrutar de un cigarrito para bajar todo lo había devorado.
Después estuvimos dando una vuelta por el paseo marítimo de Nador, donde en una patera se daba una vuelta a quien quisiera por la Mar Chica. Llama la atención lo vivas que están las calles, a diferencia de en la Fortaleza, donde, como ha he dicho más de una vez, apenas va nadie andando. Se ve de todo: desde hombres y mujeres con chilaba y pañuelo, hasta jóvenes con empetrés escuchando música raï y mujeres occidentalizadas hablando por el móvil con falda rozando las rodillas y botas largas de tacón. En uno de las avenidas principales (Avenida de Mohemed V), las terrazas estaban llenas de hombres tomando té y mirando en pantallas de plasma enomres un partido de fútbol de la liga española en nuestro idioma.
Cuando ya estaba anocheciendo empezaron a llamar a la oración (Allahu akbar) desde la mezquita Central, cuyo minarete de techo triangular de color verde es tan alto que se ve desde varios kilómetros de distancia. Por las puertas se veía a decenas de hombres, arrodillados en el suelo, con los pies descalzos. Nunca he entrado en una mezquita en plena ceremonía, pero no penséis que no tengo curiosidad.
Después de tomarnos ún café, fuimos a por el coche y nos volvimos para la Fortaleza, rezando para que no se parara antes de encontrar una gasolinera. Después de preguntar en varias, tuvimos que echarle al coche (pobre catalizador) gasolina super normal porque no tenía sin plomo. El problema es que, como ya era de noche y había vuelto a llover, no vimos a nadie vendiendo garrafas de gasolina de la Fortaleza que seguro que, aparte de estar mejor abastecidos y tener sin plomo, son más baratas.
La frontera por la que habíamos salido por la mañana, estaba saturada de coches. Dedicimos cruzar por la otra, la de Farkhana. En el camino, ya tenía cobertura de nuevo en el móvil y vi tu llamada perdida. Mientras a mi derecha veía las luces del perímetro fronterizo, te mandé un sms diciéndote que luego te llamaba.
Como has podido leer no hice nada de especial, pero escapar durante unas horas de la jaula en que, por momentos, me siento en la Fortaleza, me hace sonreir de nuevo.
PD. El sábado por la noche no salí. Mandé un sms a quien tenía que mandárselo y me quedé en casa leyendo.
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Qué bueno....
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No importa donde vayas. Ya estás.
Comentario:
jooooooo que envidia!!!!!! yo me muero por volver a ir a la Fortaleza y a todos esos sitios que nombras, me pero bueno...... supongo que algún día tendre algo de tiempo.
Cuidate!!!!!
Cuidate!!!!!
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jooooooo que envidia!!!!!! yo me muero por volver a ir a la Fortaleza y a todos esos sitios que nombras, me pero bueno...... supongo que algún día tendre algo de tiempo.
Cuidate!!!!!
Cuidate!!!!!
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Bueno, gracias adios en mi fortaleza, sí q se ve a gente paseando y esas cosas.. un viaje interesante... muchos besos
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Y yo me pregunto ¿a quién le escribes? al ver que le dedicas a tus amadas todo el tiempo y que en estos momentos, que más te da por donde venga el viento.
Yo tengo una amiga de Nador, y la descripción se ajusta bastante a la realidad. Es muy buena, en serio.
Yo tengo una amiga de Nador, y la descripción se ajusta bastante a la realidad. Es muy buena, en serio.
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La Fortaleza es el nombre ficticio de una ciudad real.
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Me agrada las historias acerca de tus viajes Che, estas escribiendo mejor, causa interes. felicidades.
Nene? podras decirme que es la Fortaleza?
una ciudad? o un nombre ficticio?.
Ciao.
Nene? podras decirme que es la Fortaleza?
una ciudad? o un nombre ficticio?.
Ciao.
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Pues poco tengo que cometar a esto amigo. Solo felicitarte por el disfute y desearte que la proxima vez no tengas que mirar de reojo a la agujita de la gasolina porque es muy desapacible viajar asi. Saludos
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Se ve que lo disfrutaste mucho, y has recreado el lugar de tal forma que me lo he podido imaginar...
Un abrazo.
Un abrazo.
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Me recuerdas mi época de querer ser errante por esos sitios. Abrazos.
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Perdona, la invitada era yo,que se ha desconectado...
Saludos!!!
Saludos!!!
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A mi me encantaría conocer otros paises,sus culturas, sus gentes, sus monumentos, tiene que ser muy bonito...
y además vienen mu bien pa relajarse y desconectar de todo...
Feliz semana!!! Muuaasss!!!
y además vienen mu bien pa relajarse y desconectar de todo...
Feliz semana!!! Muuaasss!!!
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Hacía mucho que no te leía y la verdad que he visto que cada vez escribes mejor...me alegro por tu decisión con esa "amiga". Me recuerdas mucho a un amigo mío. Al igual que tú, siempre está rodeado de chicas que le presentan a sus novios, pero el al final, no se come un colín...y no porque sea feo precisamente, porque el tío está bien bueno, pero es que es tan majo, que todas preferimos tenerle como amigo antes que como novio. Un beso.
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Ya volvio Oren el corremundos!!!!
Cada dia me deprimen mas mis fines de semana, leyendo los tuyos.
MIl besos.
Cada dia me deprimen mas mis fines de semana, leyendo los tuyos.
MIl besos.
Comentario:
Confieso que me das un poquito de envidia sana, eso de que tengas tan cerquita ese país que me gusta tanto.
Bonito sábado!..hicimos lo mismo sólo que yo estaba al "otro lado del Estrecho".
Un abrazo, Rous.
Bonito sábado!..hicimos lo mismo sólo que yo estaba al "otro lado del Estrecho".
Un abrazo, Rous.
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Leyéndote hasta me ha parecido oler el aroma de los tés con shiva :)
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Te leo e intento imaginar como es todo eso que no conozco. Gracias por describirlo. ¡Sopa de harira!...que rica!! ¿me guardastes un poquito? jooo :D
Saluditos y linda semana!
Saluditos y linda semana!
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El turismo es una cosa estupenda, pero ir sin gasolina...
Bueno, supongo q es una gran aventura conocer nuevos sitios.
Y,de regreso, su llamada... q más se puede pedir a un gran día?
Saludos desde el Inframundo.
Bueno, supongo q es una gran aventura conocer nuevos sitios.
Y,de regreso, su llamada... q más se puede pedir a un gran día?
Saludos desde el Inframundo.
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Realmente salir a otros lugares para desconectarse hace muy bien, interesante tu viaje, muy linda la foto del post anterios, besitos y hasta pronto byebye.
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Un viaje interesante...
Y si te hace sonreir..mucho mejor..
Besitos.
Y si te hace sonreir..mucho mejor..
Besitos.