dime si la roca te toca,
dime si tu piel es tan blanca, tan fría;
dime si los pájaros cantan, volando;
dime si me echas de menos, llorando.
El tiempo quemado en la lumbre con tu fuego,
la risa camina asustada, con miedo;
y tú te despiertas tranquilo, sereno;
y mientras espero la noche con pena.
Melosa, dramática, tierna, sensible,
de prontro me paro y me vuelvo invisible,
y tú dulcemente me miras nervioso,
aún así pareces igual que una rosa.
Suenan campanas, te quedas dormido,
tu hada madrina busca una salida
dando rienda suelta a tus emociones,
de pronto ¿qué escucho? letras de canciones
que suben, que bajan, que cantan que no,
que están en el cielo que un dia nació.
Tus mágicos dedos dan escalofríos
tocando pianos, ¿son tuyos o míos?
Más puro que un ángel, más casto que un santo,
más hermoso que un ramo de llanto.
No te lo tomes como algo personal
si no quieres que adopte este triste final.
* NATALIA BLANCO *