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"Todos ven lo que pareces pocos ven lo que eres" Maquiavelo
Sindicación
 
TODOS LOS DÍAS
¡Qué largas se hacen algunas semanas! sobre todo cuando siente que vives en una rutina, que todos los días haces lo mismo, y de esa rutina por lo menos en mi nacen algunas manías y algunos vicios de los que no te puedes desprender. ¿Es fácil poner fin a la rutina?, ¿depende de uno mismo? Por que hay gente que haciendo lo mismo ve la vida de modos muy diferentes. En esta etapa de mi vida soy muy rutinaria aunque es algo que me gustaría cambiar. Emprender nuevos proyectos, hacer algo diferente ¿pero el qué? en este punto vuelve la rutina, cuando no sabes de qué forma responder a este 'el qué'. ¿Es la rutina sinónimo de que tu vida está vacía? y vuelvo a la misma pregunta ¿depende de uno mismo que su vida esté vacía? creo que en una gran parte sí, pero ¿y las circunstancias de la vida no afectan directamente a ese vacío?

Me levantó todos los días a la misma, nada más poner los pies sobre las zapatillas ya tengo un café en la mano, todos los días, voy en el mismo autobús todos los días y me encuentro con la misma gente que va al trabajo con el ceño fruncido todos los días, llego al trabajo a la misma hora todos los días, me dedico a redactar notas de prensa en el mismo ordenador con la misma mecánica y formato todos los días, como a la misma hora todos los días (imposiciones laborales) y salgo del trabajo a la misma hora todos los días. Hay días que me da pereza hasta ducharme y maquillarme no porque sea una guarra vaga sino porque lo hago todos los días. Sin embargo sé y ahora que lo escribo soy más consciente de que en mi está la llave de que cada día incluso haciendo lo mismo sea diferente.

Desconozco si la solución está en apuntarme a yoga, ir a trabajar a la pata coja o hacerme un piercing, pero sé que la verdad no está ahí fuera sino dentro de uno mismo.

¿Qué opinas?
 
Fallos de una principiante
Vale, no pasa nada, me digo a mi misma una y otra vez, sólo tengo 23 años. Pero no me sirve, no me consuela. Siento que el trabajo me viene grande y eso me mata, me empequeñece, me hace incapaz de gritar, de proponer, de hacer lo que más me gusta, de soñar. Y aquí estoy fumándome un cigarro bajo en nicotina con un refresco bajo en caloría y con frío en mi corazón, ¿ es tan difícil esto de madurar?, ¿es una percepción de una/o o es una realidad?, pero todos hemos tenido que pasar por esto, nadie ha nacido sabiendo, entonces ¿de dónde cojones salen estas ganas de hacerlo todo a la perfección?

Es una continúa contradicción porque creo que soy una persona que para la edad que tengo he llegado lejos y espero llegar más aún, sin embargo, no estoy nunca contenta con lo que tengo, no disfruto el momento, siempre pensando en el mañana y en lo que vendrá.

¿Sabes lo que quiero? Descansar, dejar de pensar en lo que los demás esperan de mi, en cómo me ven o me dejan de ver. ¿Por qué no les puede gustar lo que hay? Esto es lo que hay y deseo que me digan como en la película de Bridget Jones, ‘me gusta tal y como eres’, aunque a lo mejor el problema está en mi, en que yo no soy capaz de decirme a mi misma, ‘me gusto tal y como soy’.
 
Mi ‘valor añadido’
Toda la vida escuchando que la vida de estudiante es la mejor y me he tenido que poner a trabajar para darme cuenta de que es cierto. Aunque tengo la suerte de poder decir que sin aún haberme licenciado (me queda una p… asignatura) he conseguido firmar un contrato de PERIODISTA, con un buen sueldo, es de sustitución por baja de maternidad, pero ¿y qué? No creo que aguantara mucho más, es en un departamento de comunicación de una empresa financiera, mucho traje de ‘Emporio Armani’ y muy poco apoyo a la comunicación.

Al principio pensé en tirar la toalla, desespera tener ideas y más ideas y que se queden en el cubo de la basura (como dice una canción ‘detrás de un cubo de mierda hay un rosal’ o algo así), pero luego me planteé, tengo dos opciones, dejarme llevar, arrastrar y manipular, o mostrar algo de lo más bonito que me ha dotado la vida, la ‘vocación’, porque siempre para bien o para mal he tenido muy claro por lo que quería luchar, ¿y me voy a vencer a los 23 años?, sería muy egoísta por mi parte. Es una oportunidad única y además los que me conocen saben que me van los retos.

El mundo profesional era un mundo desconocido y ajeno para mi, había estado de becaria en ‘muchísisimas’ ocasiones, pero esto es diferente. Ahora te dan una responsabilidad, confían en ti. Me pregunto, ¿a la gente le gusta su trabajo?, ¿disfruta con él?, me doy cuenta día a día de que muy pocas personas son felices realmente con lo que hacen. Y no debería ser así teniendo en cuenta todas las horas que pasamos en el trabajo. No hablo de las personas que trabajan en sitios porque no tienen más remedio, me refiero a aquellas que han llegado a un estado de comodidad que no les permite seguir luchando por sus sueños y ambiciones profesionales.

Doy mucha importancia a mi profesión, será porque estoy locamente enamorada de ella, estoy colgada del periodismo y es la única pareja que no ha dejado de darme buenos momentos y de sorprenderme. No se si lo lograré o no, pero algo está claro mientras tenga fuerzas no dejaré de intentarlo. Eso no se aprende en ninguna facultad, es mi ‘valor añadido’.