De todo se aprende
No sé si llamarlo error o falta de previsión. El hecho es que mi marcha a Cuenca no tiene nada que ver con lo que yo me había imaginado. Eso si, soy de la teoría que cualquier experiencia de la vida te enseña algo. Yo he aprendido lo muy unida que estoy a Madrid y que la vida de provincia, sin tono despectivo alguno, simplemente no va conmigo. También tengo que decir que sólo llevo dos semanas en Cuenca y que el tiempo dirá, no soy yo de tirar la toalla a la primera de cambio, aunque sí que lo he pensado, no quiero ir de heroína. Además me he dado cuenta lo ligada que estoy tanto a mi familia como a mis amigos, no es que antes no lo supiera, es que ahora no tengo ningún tipo de duda.
Pero el lado positivo de empezar a vivir sola y de irte a una ciudad, en la que no conoces a nadie, es que por narices te acabas conociendo mucho mejor a ti misma. Ya se que llevo 24 años conviviendo conmigo misma (y eso es duro je je), pero nunca antes lo había hecho de esta forma.
Una amiga mía, conocida por los azares de la vida, me dijo una vez, ‘Belén a ti lo que te pasa es que estás enfadada contigo misma, y hasta que no hagas las paces contigo no te sentirás feliz’, me quedé perpleja, ¿estar enfadado con uno mismo?, ¿es eso posible?, ¡qué mal rollo!, porque si te enfadas con tu madre, con tu amiga o con tu novio le puedes mandar a esparragar o pasarte unas semanas sin hablarle, ¿pero contigo misma?, eso es imposible. No se si mi amiga está o no en lo correcto, la psique es muy compleja y la mía desde luego lo es, hay ralladas mentales que rozan el surrealismo.
El caso es, que si esto me ayuda a conocerme mejor y a ‘hacer las paces’ de algún modo conmigo misma, bienvenida sea Cuenca, su Catedral y el ajo arriero (plato típico de allí).
Bueno y pasando a un terreno más superficial, os contaré algunas de mis anécdotas más significativas, en el trabajo resulta que he tenido que redactar una revista sobre el turismo de Cuenca, yo!!! Que llevo dos semanas en la ciudad y que sólo la había visitado cuando tenía ocho años con el colegio; también tengo que mencionar que no he conseguido ducharme un solo día sin acordarme de la dueña del piso y de toda su familia, resulta que el calentador cuando quiere se apaga, es decir, cada dos por tres, y después de ocho horas de curro, llegas a casa, te estás duchando placidamente y toma chorro de agua fría; destacar el hecho peculiar de que he aprendido a hacer lentejas, urra!!!, ya era hora opinarán muchos, pero ingenua de mi que pensaba que se hacían solas; y que lo paso mal porque en Cuenca no hay Zara (este comentario permite críticas de todo tipo); vamos que tenéis razón que esto me viene muy bien para espabilar un poco, que ya es hora, y eso que todavía no me he encontrado mi cuenta a principio de mes con 400 euros menos porque la causante de mis duchas frías se los embolsa (cosa totalmente normal pero que jode que quieres que te diga).
Besitos a todos golferas y que tengáis un feliz carnaval!!!
Pero el lado positivo de empezar a vivir sola y de irte a una ciudad, en la que no conoces a nadie, es que por narices te acabas conociendo mucho mejor a ti misma. Ya se que llevo 24 años conviviendo conmigo misma (y eso es duro je je), pero nunca antes lo había hecho de esta forma.
Una amiga mía, conocida por los azares de la vida, me dijo una vez, ‘Belén a ti lo que te pasa es que estás enfadada contigo misma, y hasta que no hagas las paces contigo no te sentirás feliz’, me quedé perpleja, ¿estar enfadado con uno mismo?, ¿es eso posible?, ¡qué mal rollo!, porque si te enfadas con tu madre, con tu amiga o con tu novio le puedes mandar a esparragar o pasarte unas semanas sin hablarle, ¿pero contigo misma?, eso es imposible. No se si mi amiga está o no en lo correcto, la psique es muy compleja y la mía desde luego lo es, hay ralladas mentales que rozan el surrealismo.
El caso es, que si esto me ayuda a conocerme mejor y a ‘hacer las paces’ de algún modo conmigo misma, bienvenida sea Cuenca, su Catedral y el ajo arriero (plato típico de allí).
Bueno y pasando a un terreno más superficial, os contaré algunas de mis anécdotas más significativas, en el trabajo resulta que he tenido que redactar una revista sobre el turismo de Cuenca, yo!!! Que llevo dos semanas en la ciudad y que sólo la había visitado cuando tenía ocho años con el colegio; también tengo que mencionar que no he conseguido ducharme un solo día sin acordarme de la dueña del piso y de toda su familia, resulta que el calentador cuando quiere se apaga, es decir, cada dos por tres, y después de ocho horas de curro, llegas a casa, te estás duchando placidamente y toma chorro de agua fría; destacar el hecho peculiar de que he aprendido a hacer lentejas, urra!!!, ya era hora opinarán muchos, pero ingenua de mi que pensaba que se hacían solas; y que lo paso mal porque en Cuenca no hay Zara (este comentario permite críticas de todo tipo); vamos que tenéis razón que esto me viene muy bien para espabilar un poco, que ya es hora, y eso que todavía no me he encontrado mi cuenta a principio de mes con 400 euros menos porque la causante de mis duchas frías se los embolsa (cosa totalmente normal pero que jode que quieres que te diga).
Besitos a todos golferas y que tengáis un feliz carnaval!!!
Comentario:
Ayayayay... ¿Que no hay Zara en Cuenca? Desde luego... Tu Bridget está aflorando cada vez más, pero la controlas bien. Y eso de que saber hacer lentejas me ha fascinado. Aunque no me gustan nada nada nada las lentejas juro probar las tuyas!
Comentario:
bienvenida a la independencia de los chorros de agua fría, de echar de menos las comidas de mamá y sobre todo, el olor que deja en al ropa... nunca se puede conseguir uno igual... pero mola!
Comentario:
A mí me pasó al revés, fue de pasar de un pueblillo a Madrid, pero ahora que me acostumbré a la city, estar otra vez en el pueblo me mata...





