Un astronauta, solo, flotando...
Hay dias dificiles de encarar. Aquellos que se presentar como la culminación de toda una vida, la consecución de lo inesperado, lo indeseado, lo odiado. Momentos en que debemos cambiar nuestras miras, salir de nosotros y flotar en el aire, como si fueramos pequeños astronautas en la cutresfera. Estamos solos allá fuera, solo los latidos de nuestro corazón, nuestra respiración, nuestro cuerpo, nuestro alma. Desde allí es mucho más fácil ver las pequeñas cosas, todo es menos importante. Todo se vuelve común y diafano, todo se vuelve insignificante y molesto, todo se convierte en algo fugaz y distante. Nada es importante cuando te falta la respiración.





