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Dime Oliverio, ¿encontraste ya a la que vuela?
Acerca de
“(…) lo que me hizo avanzar es que no podían calmarme. Ya sabéis que a ciertos niños tranquilos les dan bombones y están contentos. Sin embargo, algunos de nosotros, incluso durante la infancia, siempre quisimos otra cosa: lo que la vida ofrece realmente.” Louise Nevelson
Sindicación
 
Cartas desde mi bien


Sé de un silencio donde meterte despacio
Apuesto todos los múltiplos del siete
a que te quedas mudo antes de llegar.
De suerte te ves solo
y de las cuatro letras
yo soy un par de os inevitables.

Planto colores en el jardín,
te descalzo los ojos para mirarte entero,
te tengo enfrente y tú
remites cartas desde mi bien.

Sé de un silencio donde meterte despacio
donde emigrarnos el pecho para volar en paz.
Un recortable de estómago te tiene en apetito.
- Envidio a los jueves por estar en medio-

Meces el hueco en que se asienta la luz
me persigno antes de entrar en tu canción.
Dispersos por la piel se van pegando
mis lunares… a tus dedos.
Para cazarte vencejo
me descorazo y nublo.
El sueño me enrabieta las horas con que cuento.

Faroleo tus entradas en el quicio de mi sed.
Abro de a poco la boca
desplegándome los labios
del rosa y del blanco.

Sé de un silencio donde meterte despacio,
donde no puedes cantarte ni cantar.
Caleidoscopio en bruces
que se amolda a tus abrazos.
[Y el día que diga quererte a la cara,
no sonará desobediente]
El “a partir te entonces” te espera
para nacer en cuanto nos veamos.

Te acerco un máximo para verte borroso
nos preparo bajito una subida de tono,
gorjeo por la mirilla para hacerte venir.

Sé de un silencio donde meterte despacio:
Ven,
y lo besas.



(la imagen es una obra de Pedro Mora: versible Destiny)

 
Seis esquinas para el alma


Tristeo maltejida por tu ropa
recuperando las vidas que te di.
-lamida, lamida, lamida-
Me las llevo y te coloco
una falta de asistencia por mis brazos.
Acércate sólo a tenerme en medio.

Orobourus que no pierde el apetito,
Pantagruel amenazándole a mi falda.
Contra la espalda y la pared a pinceladas
cubierta de sexo empapelada,
hermética bomba entre las nalgas
contando tu salida.

Buenas cartas para mustiar las idas y venidas...

Escribo en las aristas más vértices añadidos,
mis lámparas dan sombra en vez de luz,
me muevo en una caja de madera sin balcones,
seis esquinas para el alma están sin voz.
Llévame bien lejos donde ni siquiera pueda recordarme
donde echarme de menos sea lo más parecido a haberme conocido.
Si vuelan o no
poco me importa
que se las arreglen los sabios con sus datos
yo ya tengo suficiente efervescencia entre la boca.
¿Y el sin ti? una mariconada
¿Y mi independencia? fingida

Propago tus testículos por la tierra:
germinan flores horribles.
Despinto borro y malcreo las formas;
y escribo porque estoy buscando "la palabra".
Falos inquietos vendando la ira
vendiendo el fuego que habría de quemarme
en desmayo.
De fondo un piano azul mintiendo las notas
para hacerme creer que me suena la cabeza
-lamida, lamida, lamida-
El sueño me trajo esta noche el delito de pensarte.