‘…ay que vente conmigo, chinita, a donde vivo yo.’
Cuando alguien dice que todo volverá a ser como antes (en los informativos, en el cine, en un anuncio), me pregunto si se referirán a que el honor volverá a estar de moda o a que la política contará con un pueblo implicado, o si se referirán a que volveremos a comer huevos de corral y tomates abiertos. Me pregunto si se hablará del respeto como algo del todo elemental y si podré hablar hasta las tantas sin música de por medio. A menudo, cuando alguien promete que todo volverá a ser como antes, solo se trata, bien adornado, de un modelo de disculpa.