Se busca cordero adalid para plaza vacante, docto en ciencias humanas y divinas, leído en todo lo escrito, poeta de todo lo leído y practicante sin rebozo del amplio vocabulario español. Se busca perro lebrel, que no faldero sin escuadra ni compás que le acompañe; un hombre sin coro de espolones, una fiera de labio carnicero con hambre, con afán y con denuedo. Es preciso un corazón preñado, una torre bicolor para el bombeo, un espíritu indiviso sin dogal que le amilane.
-Traerá las bocas calladas, el panegírico silencio, el pasmo general-.
Se busca el embate admirable, el ayuno de miseria y cobardía, la mirada renuente hacia las ruinas, la coraza indócil que nos reponga el honor.
Se busca guía, tutor, representante, se busca mente admirable, inquieta por no decir brillante. Se busca, en fin, historia inenarrable, biografía como salve: camino, laurel y gloria.