El discrimen de "clase" en Puerto Rico
Hace unos días un amigo planteaba la hipótesis de que en Puerto Rico el discrimen por estrato social está más diseminado que el discrimen racial y aunque al momento no asumí postura, la realidad es que me ha hecho pensar. Partiendo de la definición sociológica de que la discriminación es una conducta injusta basada en opiniones estereotipadas, reconozco que el discrimen de carácter socioeconómico es evidente en cualquiera de nuestras estampas cotidianas.
Basta con escuchar a los asegurados de planes médicos privados quejándose de tener que compartir las salas de emergencias hospitalarias con beneficiarios de la reforma de salud pública. O simplemente a la pregunta de “dónde vives” conteste Santurce, verá como habrá alguien que requerirá especificación del área para descartar la posibilidad de que usted resida en algún sector catalogado como marginal. Como estos hay infinidad de ejemplos pero, lo que me parece interesante es analizar el posible desarrollo de este tipo de conducta discriminatoria a tenor con la inminente transformación socioeconómica que se ha iniciado en este país. Al parecer vamos de un Puerto Rico donde la movilización de una clase social a otra era posible a través del esfuerzo laboral y la superación profesional, hacia un Puerto Rico donde posiblemente emergerá una especie de sociedad estamentaria en la que la clase trabajadora se perpetuara en una pobreza relativa al sobrevivir por debajo de los niveles económicos aceptables. El pesimismo no es una propensión que me caracterice, pero no puedo evitar el plantearme el peor de los escenarios cuando sin más alternativas miles de servidores públicos y trabajadores de la empresa privada quedaran desempleados a raíz de las necesarias reestructuraciones que tanto el sector gubernamental como el privado están realizando y el costo de vida continúa en ascenso. Y así elucubrando… ¿Una vez en igualdad de condiciones con los límites entre clases sociales más definidos e inrrebasables que nunca, se intensificará o mermará nuestra conducta discriminatoria?

Aunque el ser humano ha discriminado desde tiempos inmemoriales no debemos caer en la justificación o tolerancia de una conducta irracional propia de seres inmaduros y poco evolucionados, que en cualquiera de sus manifestaciones se traduce en franco deterioro de la sana convivencia, desigualdad de trato, y una violación a los derechos civiles y la dignidad humana. Valga la pena señalar que la racionalidad es una cualidad humana que en pleno siglo XXI evidentemente aun no logramos conquistar del todo.
Daritza Rodríguez Arroyo
Sobre la aventura de correr motoras

(Carta editadadel Arq. Carlos Alfonso Ferran a un programa radial)
Estimada Inés:
Desde hace mucho tiempo deseaba escribirte, pues me alegré mucho al saber que estabas incursionando en la radio y especialmente en la actual estación, la cual tiene programas importantes y de mucha consciencia social, y realidades politicas. Ya que trajiste el tema de las motoras queria expresar algunos comentarios al respecto y aprovecho la oportunidad de saludarte.
Comencé este fascinante mundo de las motoras hace unos siete años atrás y cada día que corro me enseña algo nuevo en diferentes aspectos. El problema principal que encontrámos los motociclistas en las carreteras de Puerto Rico (aparte de las condiciones deterioradas de la superficie de rodaje), es que hemos tenido en nuestro país una cultura automóvilista por muchos años. Más de dos millones de autos ruedan en nuestras vías de rodaje diariamente; la gran mayoría concentrados en el área metropolitana. Las personas han llevado su vida y actividades personales cada vez más al mundo de la transportación individual, en la que incluyen leer el periódico o alguna revista, maquillarse, comer, escuchar la radio, hablar por teléfono móvil y hasta ver televisión. El conductor de un automóvil no está acostumbrado a que ahora tiene que compartir el espacio de rodaje con un gran número de motoras, que por cierto está creciendo. Si le sumas el descuido que le proporcionan las actividades que anteriormente te mencione, le podemos añadir que algunas personas canalizán su estrés, o angustias existenciales en el ejercicio de manejar un auto. Esto incluye agresividad potencial detrás del guia. Son muchas las ocaciones en las que he presenciado como algunos conductores practicamente tiran los automóviles sobre el motociclista para sacarlo de la carretera, incluso personas que invaden los carriles a otros automoviles simplemente porque no están prestando atención y en la mayoria de los casos discutiendo en una llamada telefónica desconectados totalmente del acto de manejar.
Creo que se debe llevar el mensaje, informar y educar al público que el guiar es un privilegio y no un derecho. Que incluso es una gran resposabilidad y que parte de nuestra libertad de movimiento en estos tiempos donde la transportacion es una necesidad vital se debe a que precisamente nos capacitamos para poder disfrutar de tal privilegio. Que habrán más motoras en nuestra calles cada día y las razones para que esto ocurran son muchas (desde la economía que brindan, el poco espacio que requieren en la via de rodaje y especialmente en los estacionamientos).
Es verdad que en terminos sociales, lo motoristas se perciben como renegados o bandidos; es algo que históricamente lo hemos recogido y adaptado de los "gringos" (la forma de vestir o los aditamentos "ëxtras"a sus motocicletas). En el pasado, fueron muchos los veteranos pensionados de la guerra (desde la Segunda Guerra Mundial, Korea y Vietnam que cuando regresaron "un poco trastornados por el sindrome de la postguerra" crearon grupos de motoras como lobos esteparios y desarrollaron la imágen que se percibe hasta hoy en dia. En algunos casos, aunque aislados, sucedieron incidentes un tanto lamentables con algunos de estos grupos algunos de ellos conocidos como los Hell Angels.
Francamente, a mi me gusta el motociclismo y no me molesta que la percepción sea la antes descrita, aunque poco a poco esta actitud o visión esta cambiando. Somos muchas las personas profesionales, las parejas de novios o esposos, los grupos de amigos o companeros de trabajo que han decubierto este modo de transportación para visitar, conocer y auspiciar turismo interno en este bendito y hermoso país. Al igual que yo han descubierto una alternativa sana y economica de divercion y distraccion siempre y cuando se realice con responsabilidad.
Finalmente, no creo en más leyes de represión y castigo. El gobierno no es nuestro padre o madre. Creo en la educación y concientizacion sobre la reprecion y demas esta decir que el conducir cualquier tipo de vehiculo de motor existe una responsabilidad para con la seguridad y la vida de uno mismo y el resto de los conductores. El manejar una motora es una aventura constante, un reto personal que a su vez refuerza el sentido invaluable de libertad individual.
PD:Desde que corro, me encanta ver la facinación con que los niños miran a las motoras.
Un abrazo,
Arqto. Carlos Ferrán






