Que prevalezca la cordura, el Dialogo y la sensatez en la Universidad

Lo ocurrido el pasado sábado en la entrada del Teatro de la Universidad de Puerto Rico me lleva a tener sentimientos encontrados. Y basta con hacer una reflexión histórica para entender por qué. Luego de los lamentable incidentes de la huelga universitaria de 1981, El Dr. Juan R. Fernández, junto a diversos sectores de la comunidad universitaria, desarrollaron la política de la no confrontación. A través de la misma, los universitarios se comprometían a buscar soluciones a sus problemas, dentro del ámbito universitario.
Con el propósito de lidiar y servir de mediador durante conflictos huelgarios y paros, se creo la Junta Coordinadora de Seguridad. En la misma, había representantes de todos los sectores universitarios, estos son: empelados docentes, no docentes, estudiantes, funcionarios de la Oficina de Seguridad y representantes del Rector.
Durante años esta junta ha hecho su función, que en términos generales es encomiable. Aunque cabe destacar, que en pasadas manifestaciones, algunos mostraron conducta intransigentes, que pusieron en peligro investigaciones, aun cuando la Junta siempre procuró que se le garantizara el acceso a los investigadores.
Es importante, entender, que es la política de la no confrontación. No podemos perder de perspectiva la función que tiene la Universidad como centro de formación de pensadores y de lucha de ideas, en donde las diferencias y las divergencias moldean y forman conciencias.
En esa política de no confrontación todos lo sectores que forman la comunidad universitaria, se auto imponían unos controles y limitaciones. La Administración se comprometía a no solicitar la intervención de las fuerzas del estado y los estudiantes y trabajadores a resolver las controversias dentro de un plano de comunicación.
Yo me hago las siguientes preguntas: ¿antes de los hechos del pasado sábado estuvieron abiertos los canales de comunicación? ¿Existe todavía la Junta Coordinadora de Seguridad? Y si existe ¿Fue activada para el Sábado y qué hizo? ¿Entiende la Administración Actual y los estudiantes la Política de no confrontación?
Esta no opera de un solo lado, no es que la administración permita el laissez faire, de parar la Universidad y la acción universitaria cuando un sector así lo desee. De la misma forma, no significa que de forma unilateral desde la dirección de la Universidad se creen organismo rector y dirigentes de políticas universitarias si antes, discutirlo con todos los sectores que componen la Comunidad Universitaria
Es fácil reprochar la acción de los estudiantes, pero han sido éstos, los cuales durante los pasados 8 años se vieron desprovistos de su Teatro por la falta de voluntad y la ausencia de recursos. Antes de su cierre, el Teatro estaba destruido, con áreas llenas de hongos y humedad, como eran los almacenes de vestuarios, conocidos como: Siberia y Patagonia. Un deterioro de más de 15 años, en donde se remozaba el Teatro varios días antes de cada graduación, pero la cortina llena de asbestos seguía allí, los baños testigos del pasar el tiempo se convertían en piezas históricas.
No se fue sensato abrir el Teatro con una actividad excluyente para la comunidad universitaria. Por qué no se inició con un concierto para los estudiantes y trabajadores, por su paciencia y por la espera. A caso era más importante, la etiqueta, los trajes las lentejuelas. Sin restarle mérito a la actividad, porque precisamente se presentaba la composición de un amigo y laureado compositor, Profesor precisamente de la Facultad de Humanidades , específicamente del Departamento de Música, Ernesto Cordero.
En un paréntesis, tengo que decir que sentí, nostalgia, cuando se le impidió el paso a Ernesto Rivera, a quienes sus amigos llaman Tito, Durante más de veinte años fue el custodio del teatro, sabia cuantos pasos tienen sus pasillos. Me imagino que regresaba a al Teatro con la nostalgia y alegría que provoca el encuentro de un padre con su hijo después de varios años. Se, que en alguna esquina iba a buscar entre la tramoya y el foso, el recuerdo de Alfonso.
Hoy aparece el Dr. José Manuel Saldaña indignado por que alega que fue atropellado el Sábado, pero durante los años que fue Presidente de la Universidad, que asignación importante hizo para el Teatro, acaso eso no es más vergonzoso y atropellante que cuando tuvo el poder y los recursos, el Teatro se quedó esperando.
La administración Universitaria, tiene que tomar medidas sensatas para que no caiga en los errores del pasado. Es urgente un comité de dialogo. La fuerza nunca ha resuelto las controversias universitarias, solo ha sido la cordura, el dialogo y la sensatez. Yo estoy disponible para mediar en la controversia.
Lcdo. Samuel González GonzálezEx Administrador de Facilidades Universitarias
y Seguridad del Recinto de Río Piedras
Ex Director Ejecutivo de la Compañía de
Parques Nacionales
Puerto Rico; cada vez menos nuestro

Puerto Rico; cada vez menos nuestroProtesta por el Teatro de la UPR
Daritza Rodríguez Arroyo
Parece que la protesta es la única forma de hacer valer los derechos, de ser atendidos y escuchados. Tal parece que la confrontación será la sustituta predilecta de la "conversación" en este Puerto Rico de hoy, este Puerto Rico cada vez menos nuestro. En relación a la protesta universitaria, Barbes y la comunidad estudiantil sólo pedían un espacio en igualdad de condiciones para exponer su opinión y ser parte, como les corresponde, de las decisiones sobre el teatro de la universidad (vistas públicas, espacios democráticos). Pero en lugar recibieron indiferencia, como cuando se te pide que aún sin garantías te quedes tranquilo, y se te despacha con palmaditas traperas en la espalda.
Un amigo que repudia la acción de los estudiantes me pregunta dónde estuvo la comunidad estudiantil durante los 10 años que el teatro estuvo cerrado. Le contesto que la comunidad estudiantil no es estática, sus componentes van y vienen, pero si algo le consta al pueblo, es que ha sido consistente en diversas luchas. Que hemos escuchado durante años los reclamos sobre la urgencia de rehabilitación y mantenimiento a las estructuras enfermas y la falta de seguridad en el campus, entre otros. Claro que no pusieron un chavo prieto para la rehabilitación y apertura del teatro; eso es patrimonio, le corresponde al gobierno y si la empresa privada quería contribuir sería a manera de donativo y no de inversión. Estas son cooperaciones capitalistas donde yo aporto garantizando ganancias y no por amor al arte. Si, esto era una cuestión literal de amor al arte, de sentido de responsabilidad social para con la tierra y el pueblo del que se es parte y desde el cual todos ellos, empresarios, se desarrollan económica, social y personalmente.
Por algo un Chavito Marrero y una Mercedes Sicardó simplemente no entraron. Entrar era ir en contra de sus principios y valores, de sus convicciones, de esa vocación, esa pasión de vida. Esto se traduce en solidaridad y lealtad, algo que el dinero no compra. Si bien es cierto que el capitalismo aplasta dignidades también es cierto que en Puerto Rico aunque sean 50 gatos, como decía mi amigo, hay quienes no claudican a sus principios. Cuando no se te toma en cuenta y no se te escucha ¿qué te queda? Te queda la lucha, la protesta; que si te tienen que matar, que te maten con las botas puestas, gritando, denunciando las injusticias hasta que como decimos en el campo el galillo explote.
El teatro de la universidad tiene su esencia y su razón de ser en la comunidad universitaria, de lo contrario fuera una sala más entre tantas salas. Es el laboratorio de nuestros artistas en formación, su templo. Y si, el teatro es para todos; todos los que promuevan y patrocinen el arte universitario; sean estos artistas o publico. Pero el teatro no es de todos para que se asignen 160 butacas a un reducido grupo de estudiantes en un lugar con cabida para 2,000. Reclaman un teatro para todos ¿a caso boletos de $70.00 y $100.00 son precios populares?
Los puertorriqueños de conciencia estamos hartos de que se nos tome el pelo, de que se nos envuelva en un juego de promesas, medias verdades y frasecitas dadas a la libre interpretación. Al final el gobierno servil, estos pésimos administradores de la colonia, embaucadores se salen con la suya y van entregándolo todo. Tenemos que despertar, porque a Puerto Rico lo están vendiendo al mejor postor, con la media verdad de las nuevas oportunidades de empleo y crecimiento.
Entre los grandes intereses del sector privado, la mediocridad gubernamental y la enajenación de la mayoría, es cierto que ocupamos la posición número 19 en la lista de países predilectos para hacer negocios en todo el mundo, que es un destino turístico de tarifas cinco estrellas pero hoy por hoy al puertorriqueño común el sueldo no le alcanza, ya no es tan fácil educar los hijos en colegios privados, ir de vacaciones a Disney o comprar boletos para ir a uno que otro concierto. Ya no pierdo mi tiempo ojeando las secciones de construcción o bienes raíces; los desarrollos actuales no están en mi presupuesto. Nos estamos convirtiendo en un territorio exclusivo para los adinerados. Así nos llega Costa Serena, vendrán desarrollos de comunidades lujosas y el saqueo o destrozo de nuestros recursos naturales comenzando por las playas y nuestras áreas verdes.
Hace un par de meses publiqué en un periódico una columna sobre discrimen de clase social en Puerto Rico y no hay que ser pitonisa para augurar que la diferencia de clases en Puerto Rico será lo que decida las oportunidades a la que cada puertorriqueño tenga derecho. No hay porque legarle a las nuevas generaciones una sociedad estamentaria y excluyente donde el origen social decidirá la condición de vida y el poco o mucho futuro que se pueda tener. Puerto Rico, la isla del encanto para quien pueda pagarla, para el resto, será la isla del espanto .

