Justicia Social... ¿Será un asunto de sociedades de insectos?

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28-Marzo-2008
Daritza Rodríguez Arroyo
Inspectora de Juegos de Azar
Quince años atrás se entendía que la instrucción académica abría las puertas de las oportunidades hacia el desarrollo profesional y el progreso. Hoy vemos como el acceso a esas oportunidades está diseñado exclusivamente para el ciudadano de poder económico. De este modo nuestros cerebros, como diría García Ramis, se van y nuestra isla queda plagada de todo lo que comprende la mediocridad criolla.
Duele ver cómo compatriotas productivos se ven obligados a contribuir en otra sociedad a cambio de oportunidades de desarrollo y calidad de vida. La igualdad de oportunidades es un tema de justicia social y ésta, se supone, es parte fundamental de los países democráticos. Entonces cabe preguntarse, ¿a qué sistema corresponde la realidad social puertorriqueña?
Es lamentable que, a pesar de contar con la preparación necesaria, incluso con la experiencia laboral, gran parte de nuestra ciudadanía productiva no encuentra un empleo y, de encontrarlo, de seguro el sueldo estará ridículamente dispar respecto al costo de vida actual.
Es traumático que a esos mismos individuos se les descarte por otros quienes su mérito más sobresaliente es el padrinaje político y económico. Es frustrante que la esperanza de poder comprar una vivienda reciba una estocada ante los irreverentes carteles de la célebre frase; “Desde los bajos $300,000” al tiempo que la W2 registra unos $23,000 al año. Todo esto sin mencionar que las alternativas de entretenimiento familiar y la posibilidad de tomar vacaciones se limitan por la disparidad de las responsabilidades económicas de rigor que, a duras penas, permiten ahorrar.
Mientras estas tendencias no sean modificadas seguirán en aumento los suicidios, la criminalidad, la violencia, la intolerancia, los trastornos mentales, el individualismo y la emigración. Nuestra ciudadanía tiene más preguntas que respuestas, vive en desesperanza y lo más lamentable de todo es que mientras los políticos muestran en un programa de televisión sus bienes materiales y sus ostentosos estilos de vida, la clase trabajadora se empobrece. ¿Qué más hace falta para que Puerto Rico se levante en una gran gesta de acción civil que nos restaure y dignifique? Pareciera no importarnos. ¿Será que debemos voltear la mirada a las sociedades de insectos donde sus sistemas inteligentes denotan una capacidad envidiable para la solidaridad, el pluralismo y el bien común?