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SIN REMILGOS
Un espacio donde Daritza Rodríguez Arroyo comenta a Puerto Rico; SIN REMILGOS.
Acerca de
¡Bienvenidos a SiN ReMiLgOs! Blog donde comento los últimos acontecimientos de impacto social en Puerto Rico y otras partes del mundo.Un espacio donde compartir mis opiniones, pero de igual forma brindar oportunidad a cada uno de sus visitantes.Les invito a reaccionar a las columnas publicando sus comentarios. ~PERFIL~ Tengo 34 años y soy puertorriqueña por nacimiento y convicción; natural del pueblo de Vega Alta, pero en la actualidad residiendo en Santurce. Desde 1994 me desempeño como Inspectora para la División de Juegos de Azar de la Compañía de Turismo de Puerto Rico. Curso estudios en Administración de Recursos Humanos en la Universidad Inter Americana, Recinto de Ponce y estudio Espiritismo Científico en la Escuela Espirita Allan kardec en Río Piedras. Amante de la conversación, de la gente, este mundo, la vida y sus historias; pero también, del cine independiente, de la Literatura, de la Internet, del turismo y cualquier forma de compartir cultura.
Sindicación
 
El discrimen de "clase" en Puerto Rico


Hace unos días un amigo planteaba la hipótesis de que en Puerto Rico el discrimen por estrato social está más diseminado que el discrimen racial y aunque al momento no asumí postura, la realidad es que me ha hecho pensar. Partiendo de la definición sociológica de que la discriminación es una conducta injusta basada en opiniones estereotipadas, reconozco que el discrimen de carácter socioeconómico es evidente en cualquiera de nuestras estampas cotidianas.

Basta con escuchar a los asegurados de planes médicos privados quejándose de tener que compartir las salas de emergencias hospitalarias con beneficiarios de la reforma de salud pública. O simplemente a la pregunta de “dónde vives” conteste Santurce, verá como habrá alguien que requerirá especificación del área para descartar la posibilidad de que usted resida en algún sector catalogado como marginal. Como estos hay infinidad de ejemplos pero, lo que me parece interesante es analizar el posible desarrollo de este tipo de conducta discriminatoria a tenor con la inminente transformación socioeconómica que se ha iniciado en este país. Al parecer vamos de un Puerto Rico donde la movilización de una clase social a otra era posible a través del esfuerzo laboral y la superación profesional, hacia un Puerto Rico donde posiblemente emergerá una especie de sociedad estamentaria en la que la clase trabajadora se perpetuara en una pobreza relativa al sobrevivir por debajo de los niveles económicos aceptables. El pesimismo no es una propensión que me caracterice, pero no puedo evitar el plantearme el peor de los escenarios cuando sin más alternativas miles de servidores públicos y trabajadores de la empresa privada quedaran desempleados a raíz de las necesarias reestructuraciones que tanto el sector gubernamental como el privado están realizando y el costo de vida continúa en ascenso. Y así elucubrando… ¿Una vez en igualdad de condiciones con los límites entre clases sociales más definidos e inrrebasables que nunca, se intensificará o mermará nuestra conducta discriminatoria?

Aunque el ser humano ha discriminado desde tiempos inmemoriales no debemos caer en la justificación o tolerancia de una conducta irracional propia de seres inmaduros y poco evolucionados, que en cualquiera de sus manifestaciones se traduce en franco deterioro de la sana convivencia, desigualdad de trato, y una violación a los derechos civiles y la dignidad humana. Valga la pena señalar que la racionalidad es una cualidad humana que en pleno siglo XXI evidentemente aun no logramos conquistar del todo.

Daritza Rodríguez Arroyo









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