Sobre la aventura de correr motoras

(Carta editadadel Arq. Carlos Alfonso Ferran a un programa radial)
Estimada Inés:
Desde hace mucho tiempo deseaba escribirte, pues me alegré mucho al saber que estabas incursionando en la radio y especialmente en la actual estación, la cual tiene programas importantes y de mucha consciencia social, y realidades politicas. Ya que trajiste el tema de las motoras queria expresar algunos comentarios al respecto y aprovecho la oportunidad de saludarte.
Comencé este fascinante mundo de las motoras hace unos siete años atrás y cada día que corro me enseña algo nuevo en diferentes aspectos. El problema principal que encontrámos los motociclistas en las carreteras de Puerto Rico (aparte de las condiciones deterioradas de la superficie de rodaje), es que hemos tenido en nuestro país una cultura automóvilista por muchos años. Más de dos millones de autos ruedan en nuestras vías de rodaje diariamente; la gran mayoría concentrados en el área metropolitana. Las personas han llevado su vida y actividades personales cada vez más al mundo de la transportación individual, en la que incluyen leer el periódico o alguna revista, maquillarse, comer, escuchar la radio, hablar por teléfono móvil y hasta ver televisión. El conductor de un automóvil no está acostumbrado a que ahora tiene que compartir el espacio de rodaje con un gran número de motoras, que por cierto está creciendo. Si le sumas el descuido que le proporcionan las actividades que anteriormente te mencione, le podemos añadir que algunas personas canalizán su estrés, o angustias existenciales en el ejercicio de manejar un auto. Esto incluye agresividad potencial detrás del guia. Son muchas las ocaciones en las que he presenciado como algunos conductores practicamente tiran los automóviles sobre el motociclista para sacarlo de la carretera, incluso personas que invaden los carriles a otros automoviles simplemente porque no están prestando atención y en la mayoria de los casos discutiendo en una llamada telefónica desconectados totalmente del acto de manejar.
Creo que se debe llevar el mensaje, informar y educar al público que el guiar es un privilegio y no un derecho. Que incluso es una gran resposabilidad y que parte de nuestra libertad de movimiento en estos tiempos donde la transportacion es una necesidad vital se debe a que precisamente nos capacitamos para poder disfrutar de tal privilegio. Que habrán más motoras en nuestra calles cada día y las razones para que esto ocurran son muchas (desde la economía que brindan, el poco espacio que requieren en la via de rodaje y especialmente en los estacionamientos).
Es verdad que en terminos sociales, lo motoristas se perciben como renegados o bandidos; es algo que históricamente lo hemos recogido y adaptado de los "gringos" (la forma de vestir o los aditamentos "ëxtras"a sus motocicletas). En el pasado, fueron muchos los veteranos pensionados de la guerra (desde la Segunda Guerra Mundial, Korea y Vietnam que cuando regresaron "un poco trastornados por el sindrome de la postguerra" crearon grupos de motoras como lobos esteparios y desarrollaron la imágen que se percibe hasta hoy en dia. En algunos casos, aunque aislados, sucedieron incidentes un tanto lamentables con algunos de estos grupos algunos de ellos conocidos como los Hell Angels.
Francamente, a mi me gusta el motociclismo y no me molesta que la percepción sea la antes descrita, aunque poco a poco esta actitud o visión esta cambiando. Somos muchas las personas profesionales, las parejas de novios o esposos, los grupos de amigos o companeros de trabajo que han decubierto este modo de transportación para visitar, conocer y auspiciar turismo interno en este bendito y hermoso país. Al igual que yo han descubierto una alternativa sana y economica de divercion y distraccion siempre y cuando se realice con responsabilidad.
Finalmente, no creo en más leyes de represión y castigo. El gobierno no es nuestro padre o madre. Creo en la educación y concientizacion sobre la reprecion y demas esta decir que el conducir cualquier tipo de vehiculo de motor existe una responsabilidad para con la seguridad y la vida de uno mismo y el resto de los conductores. El manejar una motora es una aventura constante, un reto personal que a su vez refuerza el sentido invaluable de libertad individual.
PD:Desde que corro, me encanta ver la facinación con que los niños miran a las motoras.
Un abrazo,
Arqto. Carlos Ferrán






