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SOBRE DOS RUEDAS
MOTOR Y DOS RUEDAS
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Roberto Ruiz -
Todo girará en torno al motociclismo. Productos y deportes, vivencias personales y todas las aventuras donde se pueda meter una R 1200 GS.

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BMW R-1200-RT - OTRO MUNDO MÁS


Si hace unos días hablaba de una Hi-Sport... hoy toca comentar una gran rutera, la R1200RT. Si cuando ves esta moto por la calle parece un "gran armario", imposible de mover, torpe y lento, sin agilidad... es que, efectivamente, estás delante de una RT.
Yo soy uno de tantos que lo he pensado cada vez que me he cruzado con una, pero ahora, desde que me he puesto a sus mandos, sé que no son más que apariencias. Sin duda es un gran mastodonte, que cuesta mover en parado, pero para mi sorpresa lo es mucho menos de lo que pensaba. De hecho mi R1100GS no es mucho más fácil de manejar.
Cuando uno enciende el contacto de la nueva RT se ilumina una gran cantidad de lucecitas, chivatos, y testigos, todo ello acompañado de diversos sonidos electrónicos que recuerdan más a una nave espacial que a las motos a las que estamos acostumbrados.
Uno mira el tablero y tiene que dar tres o cuatro pasadas para ver toda la información que ofrece, donde sería necesario familiarizarse con él para llegar a un perfecto entendimiento entre cuadro y piloto.
Los conmutadores son interminables, y ante tanta incógnita uno no puede resistir la tentación de toquetear un poco. Este botón para la radio... este para las sintonías, el volumen... Este para subir y bajar la pantalla, según la protección aerodinámica que queramos... Este ni idea, este menos... ¿Qué significará este sinbolito? Ante la duda no se toca, a ver si ahora la vamos a armar y la moto no es mía...
En un Madrid repleto de coches, en una Castellana en hora punta, llena de aquellos que salen del trabajo a mediodía... no es el lugar más apropiado para conocer a la RT, pero... algo es algo. Para moverse por ciudad... eso sí, casi tan torpe como un coche, más aún cuando hay que contar con la anchura de sus maletas, pero que aún así se muestra mucho más manejable de lo que aparenta.
Sobre ella y con los pies en el suelo es su gran carenado el que nos deja sin movilidad, ya que las piernas nos chocan por todos los lados. Si en mi GS los cilindros me limitan los movimientos... la RT lo complica aún más con sus plásticos. Eso sí, una vez con las posaderas bien plantadas sobre su asiento, cómodos como nosotros solos, nos sentiremos los reyes del turismo.
En marcha... todo lo suave que le permite su boxer... evidentemente en este sentido por detrás de las rivales de su categoría. Frenar lo hace mucho y bien, sobre todo teniendo en cuenta la cantidad de kilos que tiene que detener, y entre el ABS y el servofreno... todo está resuelto. Más de uno se llevará la sorpresa cuando, con la moto sin arrancar, intente frenar y pálido del susto compruebe que ésta no lo hace... y es que el servofreno también tiene sus inconvenientes.
En definitiva, una moto "grandota" pero amable, y en la que los miles de kilómetros serán todo un placer. Una vez sobre ella sólo hace falta carretera y más carretera para disfrutar.

 
SUZUKI GSX-R 1000 - OTRO MUNDO


Por cosas de la vida, como siempre, tuve la oportunidad de ponerme a los mandos de una de esas máquinas que siempre había imaginado pero nunca había probado.
La nueva GSX-R 1000, además de preciosa, me resultó una de las cosas más fascinantes que nunca antes hubiera conducido. Yo, que me bajo de una R1100GS, un tractorcito como dice mi hermano, nunca había tenido la sensación de tener en mi mano derecha la friolera de casi 180 CV declarados... y además, en un conjunto que apenas sobrepasa los 165 kg. Por supuesto, la frenada absolutamente espectacular, y todo ello acompañado de un delicioso sonido suave pero con mucho caracter.
Correr no pude comprobar si lo hace o no, aunque tampoco hace mucha falta que lo tenga que ver para creerlo, pero lo que es acelerar... lo que acelera esa máquina no es normal. Apretar un poco en 2ª, o en 3ª, hace que a uno se le encoja el estómago y sea consciente del poder que tiene bajo el asiento. Por supuesto no hubo ni el espacio ni el valor necesario para acelerar de verdad, para probar esa moto hace falta un desierto... un aeropuerto... o un óvalo de velocidad de esos.
Tras comprobar que aquello era lo más radical en lo que me había subido, llego a la conclusión, una vez más, de que nunca me compraré una moto así. Es IMPOSIBLE salir a carretera con ese bicho y no bajar de 200km/h, y lo digo totalmente en serio, la moto va incómoda, sufre si no la pones a esas velocidades.
Además, resulta un poco absurdo que tenga 6 marchas... si en 3ª ya vas excediendo cualquier límite de velocidad...