Como trabajar en Badía y no probar el jamón...
Si alguien trabaja en una tienda de jamones y, a pesar de vivir rodeado de paletas, jamones y todo tipo de chacinas, no puede nunca probar el más mínimo bocado de estos manjares... sabrá más o menos a lo que me refiero.
Los tienes ahí, a tu alcance, y todas las conversaciones diarias, en las que incluso participas, no salen del mismo tema... y jamones por un lado... jamones por otro... que si has probado el 5J... que si el 3J tampoco está nada mal... y con cara de tonto uno opina, comenta y defiende Jabugo ante Guijuelo si es necesario.
Uno no puede pensar en otra cosa... hasta se compra jamoneros y cuchillos con los que amenizar la espera, larga espera, hasta que llegue el momento de poder disfrutar de estas delicias de la vida, que, a algunos, nos quitan el sueño y todo lo que haga falta.
En mi casa, esperándome en mi bodega particular, tengo todo un 5J de ni sé cuantos euros el kilo... este año sus Majestades de Oriente decidieron que ya estaba bien de pasar hambre, y que no está bonito que el pobre vea cómo engullen los que le rodean.
Mientras tanto, mientras olfateo ese aromilla que hace que mi estomago se retuerza en vano... no me queda más que aprender a convivir con la distancia que me separa de mi casa, los kilómetros que si ya eran muchos, ahora son más largos al distanciarme de mi propio jamón.
Los tienes ahí, a tu alcance, y todas las conversaciones diarias, en las que incluso participas, no salen del mismo tema... y jamones por un lado... jamones por otro... que si has probado el 5J... que si el 3J tampoco está nada mal... y con cara de tonto uno opina, comenta y defiende Jabugo ante Guijuelo si es necesario.
Uno no puede pensar en otra cosa... hasta se compra jamoneros y cuchillos con los que amenizar la espera, larga espera, hasta que llegue el momento de poder disfrutar de estas delicias de la vida, que, a algunos, nos quitan el sueño y todo lo que haga falta.
En mi casa, esperándome en mi bodega particular, tengo todo un 5J de ni sé cuantos euros el kilo... este año sus Majestades de Oriente decidieron que ya estaba bien de pasar hambre, y que no está bonito que el pobre vea cómo engullen los que le rodean.
Mientras tanto, mientras olfateo ese aromilla que hace que mi estomago se retuerza en vano... no me queda más que aprender a convivir con la distancia que me separa de mi casa, los kilómetros que si ya eran muchos, ahora son más largos al distanciarme de mi propio jamón.
Comentario:
Ummm.... veo que no te has resistido a salir del circulo motero... jejeje... bienvenido a los posts sin sentido jijijijj....
Comentario:
Evidentemente... :)
Comentario:
Ejem.... hablas de tu moto? :)





