BMW F800GS

Tanto tiempo hablando e inventando sobre la posibilidad de que BMW utilizara su bicilíndrico de 800 cc para crear una GS media y, cuando te das cuenta, ya estás encima de ella.
Han sido 200 kilómetros para comprobar si cumple con las expectativas, salida desde Madrid, llegada a La Granja (Segovia) por el Puerto de Navacerrada y vuelta a la capital. Este trayecto incluye un poco de todo, desde autovía rápida hasta revueltas muy lentas, teniendo que limitarse la incursión campestre a un par de caminos sencillos y poco más.

Las impresiones son... diferentes. Hay que tener en cuenta que los que venimos y hemos empezado sobre una BMW "grande" ya estamos deformados o mal acostumbrados y cuando nos subimos en una moto "normal" nos parece "normalmente extraña". Me refiero en concreto al Telelever. La seguridad, el aplomo y la confianza que tienes con él no hay horquilla que lo iguale, o al menos que haya pasado por mis manos. Esta horquilla invertida tan "trail" se hunde con relativa facilidad.
La F800GS tiene una suspensión delantera especialmente blanda, sin regulación posible, a ritmo normal no molesta pero a velocidades ya más serias pierdes estabilidad, lo que unido a la estrecha y alta llanta delantera de 21" no te las hace ver todas contigo en curvas rápidas. Eso sí, me he metido con ella en agujeros que eran verdaderos pozos para ver cómo se comportaba y... espectacular, me he quedado impresionado al no notar nada de nada, la moto ni se movía lo más mínimo.

El motor, sinceramente, es una verdadera delicia. Es suave, muy enérgico y corre una barbaridad, "dicen" que coge 200 antes de lo que te puedes imaginar. Al ser un bicilíndrico en paralelo el conjunto es realmente estrecho, justamente lo contrario a un bóxer, y sobre todo ligero. Esta GS pesa muy poco y si no fuera por la altura de su asiento sería también una gran ciudadana, aunque para eso esté su hermana 650GS.
¿Qué decepciona y mucho? El freno delantero. Algo ha tenido que hacer mal BMW con él porque no es que vaya un poco escaso de potencia, es que es pésimo. Aunque quiero pensar que es un fallo de esta unidad en concreto me temo que no es así, o al menos tengamos en cuenta que sólo tiene un rodaje de 700 km y que estoy acostumbrado al servo de la mía. La maneta tiene un tacto desagradable, no empieza a frenar hasta pasada más de la mitad de su recorrido y cuando empiezas a notar que muerde debes apretar con todas tus fuerzas para conseguir resultados decentes. La verdad, muy mal, creo que nunca había utilizado tanto el freno trasero, que dicho sea de paso no se lo piensa demasiado antes de hacer saltar el ABS.

Para comprarme esta F800GS no me debería gustar viajar, por supuesto no la sacaría del concesionario sin la pantalla opcional alta porque la de serie parece una broma de mal gusto, y además el asiento es algo incómodo y pronto empieza a pasar factura. En definitiva, que no es una moto para hacerse 800 km en un día, ni por confort ni por autonomía, pues con su depósito de 16 litros tiene poco de aventurera.
Has de sumar una buena colección de extras: caballete central, defensas del motor, protector de puños, puños térmicos y por supuesto ordenador de abordo. El cuadro de instrumentos de serie tiene un buen velocímetro y cuentarrevoluciones pero, en lo que respecta a la pantalla digital, es de pena. Hora y kilómetros. Fin. Has de sumar el extra del ordenador para estar un poco más informado porque si no... no sabrás nada ni del nivel del combustible, ni de la temperatura del motor y ni mucho menos de la marcha engranada. Con un buen equipamiento extra y una buena cantidad de euros sí se podría convertir en una buena rutera.
Creo que a BMW aún le quedan cosas por hacer con su nueva 800, lógico, y he de decir que me ha gustado más de lo que creo que he logrado transmitir. Hay que tener muy claro que es una trail de verdad, no una turismo con aspecto campero.
La F800GS me la compraría, sí, pero sólo si tuviera mucho dinero, pudiera conservar mi 1200, viviera cerca del campo y me pudiera permitir tenerla con neumáticos de tacos. Entonces la cosa sí que se pondría divertida.





