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Sobre Pedagogía Social
Reflexiones y comentarios de los textos de esta asignatura
 
¿CÓMO LLEGAMOS A SER RAZONADORES PRÁCTICOS E INDEPENDIENTES?
Para que el ser humano no se limite a ejercitar sus capacidades animales iniciales y pueda desarrollar también la capacidad propia del razonador práctico independiente, necesita a los demás.
Para que el niño llegue realmente a ser un razonador práctico independiente, los adultos deben enseñarle que podrá complacerles, no actuando para complacerles, sino actuando para hacer aquello que es mejor y es bueno para él, incluso si no es del agrado de algunos adultos.
El reconocimiento de la dependencia es la clave de la independencia, ya que, quienes no se llegan a liberar pueden no ser capaces de adquirir una conciencia apropiada de sí mismos como personas independientes.
Al adquirir un sentido adecuado de sí mismo, uno llega a ser capaz de preguntarse por la relación entre el conjunto de deseos y motivos que tiene en un momento dado con lo que es bueno para uno.
Cuando el niño pasa del ejercicio infantil de la inteligencia animal al razonamiento práctico independiente debe lograr la transformación de su conjunto motivacional, de manera que lo que en su origen eran razones externas, se conviertan también en razones internas. Las cualidades que debe desarrollar para orientar y transformar sus deseos, y después para orientarlos hacia los bienes de las diferentes etapas de su vida son las virtudes morales e intelectuales.
El progreso que experimenta el niño hacia una condición en la que es capaz de distanciarse de sus deseos y evaluarlos es una iniciación para esos hábitos que son las virtudes. Los maestros en general deberán tener en gran medida los hábitos que buscan inculcar pero también otras virtudes que varían según el tipo de enseñanza que exige su rol.
La conclusión de un razonamiento práctico sólido y eficaz es la realización de una acción que resulta ser lo mejor que puede hacer un agente concreto en unas circunstancias determinadas.
 
Confusión entre "no formal" e "informal"
Siempre he encontrado similitudes entre las expresiones “educación no formal” y “educación informal”. Son términos que utilizados en el lenguaje corriente pueden interpretarse como sinónimos, de ahí las posibles confusiones que generan en el ámbito educativo.
Entre las diversas propuestas terminológicas que persiguen evitar la confusión entre estos dos términos, a mi juicio, la más acertada es la formulada por Quintanilla. Según este autor, se renunciaría a la etiqueta de “educación no formal” y se conservaría la de “educación informal”. Así pues, habría dos tipos de educación: la formal, que quedaría dividida en educación reglada (educación sistemática escolar) y educación no reglada (educación sistemática no escolar) y la informal (educación no sistemática y extraescolar).
La educación no reglada ya supondría una clara diferenciación de la educación informal y, por tanto, esta nueva organización terminológica nos ayudaría a situar con mayor claridad las diversas instituciones, programas y medios
 
¿Es posible una integración de los tres sistemas educativos?
Hacer una educación integral y relacionada con la vida de las personas, que tenga en cuenta la afectividad, la sociabilidad, la sensibilidad, la expresión, el juego, la libertad, la espontaneidad,... es el objetivo principal de toda acción educativa. Sin embargo, no todos los agentes educativos pueden atender por igual a todas estas dimensiones. Se hace necesario, pues, un reparto de funciones, una complementariedad entre ellos.

Normalmente, las limitaciones entre las distintas instancias educativas parecen claras. Esto es, al sistema educativo formal se le asignan unas funciones específicas diferenciándolo de otros contextos educativos y sus funciones correspondientes. Sin embargo, parece que no tengamos tan en cuenta que, en ocasiones, el sistema educativo formal asuma funciones propias de contextos informales y que la educación no formal se encargue de tareas propias del sistema formal o la existencia de medios educativos no formales e informales que apoyan y refuerzan la acción de la educación formal. Por tanto, no podemos delimitar de manera tan diferenciada estos tres sectores educativos.

A pesar de las posibles diferencias entre ellos, lo cierto es que pueden considerarse como un todo que persigue un mismo fin. Así pues, es importante incrementar las conexiones entre los distintos tipos de educación al igual que sería interesante diseñar programas que los incluyeran siendo posible una mejor adaptación a los diferentes contextos y características de los sujetos.
 
LOS LÍMITES DE LA EDUCACIÓN
Cuando hablamos de educación formal, no formal e informal, en cierto modo, estamos parcelando el universo de la educación. Sin embargo, parece ser que las fronteras entre estas tres clases de educación no están del todo definidas.
La educación formal se encuentra dentro del sistema educativo, sin embargo, la educación no formal quedaría excluida del mismo. Por otro lado, la metodología de la educación no formal es distinta a la utilizada en la escuela, que sería la utilizada por la educación formal.
Si analizamos ambos tipos de educación con la educación informal podemos llegar a varias conclusiones. Por un lado, podemos decir que la educación formal y no formal son intencionales y que la educación informal, por el contrario, carece de intencionalidad, pero..., ¿es esto del todo cierto?. Existen contextos en los que la educación informal esconde cierta intencionalidad (la publicidad, por ejemplo).
Del mismo modo, podríamos decir que la educación formal y no formal se realizan de forma metódica siendo la educación informal asistemática. Sin embargo, ésta también utiliza sus métodos (¿no hay método en la publicidad?).
Hablamos, pues, de diferentes criterios en función de los cuales se definen las fronteras de uno u otro tipo de educación.
 
¿Qué es la Pedagogía Social?
Tras una breve indagación de lo que podría encerrar este concepto no puedo llegar a una conclusión clara. Diversas nociones se entrecruzan en mi mente y no llego a algo definitorio, diversas acepciones que podrían constituir lo que Wittgenstein denomina “aire de familia”.
Siempre he encontrado una vinculación de la pedagogía social con el desarrollo de la dimensión social de la persona, es decir, con la consecución de su madurez social. Sin embargo, creo que ese desarrollo de la sociabilidad no puede limitarse sólo a la pedagogía social puesto que determinados ámbitos educativos también contribuyen en el mismo.
Del mismo modo, encuentro relación entre la pedagogía social y la educación social. Ambos conceptos comparten el adjetivo “social” por lo que algo de común tienen. Sin embargo, la pedagogía social parece constituir una categoría que incluye a la educación social ya que precisamente, por lo dicho anteriormente, la pedagogía sería la disciplina que tiene por objeto la educación social del individuo.
Por otro lado, la pedagogía social incluye acciones educativas orientadas a una clase especial de destinatarios ya sea porque tienen carencias sociales o porque están en situación de conflicto con su entorno. De ahí, la relación que siempre he asociado a la educación social con estas situaciones. Aunque también se incluyen en dichas acciones educativas la animación sociocultural y la educación en el ocio y el tiempo libre que, en definitiva, pueden constituir una educación no formal.
Se podría decir que todas estas ideas forman un conjunto de lo que a mi parecer constituye la pedagogía social, sin llegar a la esencia del propio concepto. Se trata de mis “parecidos de familia” que pueden darme una idea más o menos clara de lo que podría significar la pedagogía social.