31 de mayo de 2006.
En el baño había una cola concurrida de señoras y señoritas. Me tocaba ser la última y la playstation me quitaba el puesto. Cuando llegué ya no estaba, aunque me había dejado su chupa de cuero y unos besos que marcaron. Allí ya no tenía nada que hacer, así que, decepcionada, cogí mi bolso y me fui a dormir.
Me paré en unos cuantos garitos y tomé un poco más de la cuenta... No atinaba con la cerradura. Me dio la risa tonta y el cansancio azotó a mi cuerpo. Tuve que sostenerme en la puerta para no caer y entonces alguien se acercó por detrás, me acorraló hasta intimar. Me di cuenta que era él. Cogió mi mano, atinó con la llave y me subió a casa…
Otra cerradura más, le di las llaves sin dudar. No me acordé que la luz de la habitación estaba fundida y no había comprado la bombilla. El deseo junto con el instinto nos hicieron encontrar con un roce mitad susto mitad ansiedad…Supe que estaba muy cerca de mí porque notaba su respiración larga y pausada. Una mano se coló por mi camisa y la otra se enredaba en mi pelo mientras me acercaba a su cuerpo. El corazón empezó a bombear excitadamente, mis pestañas le hacían cosquillas en sus mejillas y sentí sus labios en mi cuello…Sólo pude sonreír…Sus manos ahora se fueron a los botones de mi camisa, que uno a uno fue desabrochando. Ese fue el principio de la desnudez. Entre caricias y más besos nos quitábamos la ropa y cuando acabamos me echó en la cama. Sentir su peso sobre mí me hacía aun más arder en pasión y mis manos no podían estarse quietas…buscaban su cintura, su espalda, su cuello…su pelo.
Cerró la comisura de mis labios con un beso jugoso y largo…muy largo…La respiración ya no era tan pausada y tan sólo se escuchaba a dos corazones golpeando el pecho por querer salir de ese espacio…ahora tan reducido por aquel momento de fogosidad. Sus manos recorrieron el contorno ondulado de mi cuerpo hasta pararse en mi entrepierna. Apretó el muslo y los separó. Hizo un pequeño giro para incorporarse sobre mí, cogió mis manos, estiró mis brazos y me besó mientras se introducía en mí.
La cama se convirtió en una pista de baile y nosotros comenzamos a danzar, el ritmo se fue acortando, las palpitaciones, la respiración, ahora jugaban a toda máquina y el sudor nos bañaba la piel. Me deslicé sobre ti como una serpiente hambrienta y tu me atrapaste en tu tela de araña. Entre tanta oscuridad, el silencio se hacía pequeño. La cama golpeaba la pared y se nos escapó un gemido, te apretabas contra mí, cada vez con más fuerza, cada vez más hambriento. Los cuerpos ya no se sentían, nos invadió la cosquilla, y el placer se consumó con el éxtasis…Nos fuimos tranquilizando y recobramos el aliento. El bienestar se materializó en cansancio y la calma hizo que nos quedáramos dormidos…hasta la mañana siguiente…
(2ª parte(by Boina))
El despertó antes, con la compañía de su abrazo y de los restos de sudor, que desprendía no un olor desagradable, sino el dulce olor del deseo y la pasión.
“Lo recordaba todo de la noche anterior”, no quiso despertarla, se quedó unos minutos mirándola mientras dormía. Era el momento de la reflexión, la noche no dio para pararse a pensar que aquello no fue solo sexo, que ella era algo más para él, sin saber qué era exactamente. Mientras ella dormía, él volvía a ser el tipo gris de siempre, que no era capaz de disfrutar de los momentos felices de la vida por sus miedos, que siempre pensaba que tras la felicidad vendrían las lágrimas, por un lado o por otro. Sintió ganas de besarla y decirle que la quería, y volver a enredarse entre las sábanas que fueron privilegiados testigos de su noche de pasión, aquella que ni el tiempo ni nada ni nadie borraría jamás. Sin hacer mucho ruido, la besó en los labios, y ella se estremeció levemente. Mientras se vestía, él sabía que ella estaba despierta aunque fingía dormir, y que lo observaba. Cogió sus cosas y se fue.
La semana transcurrió como otras, pero con un resto de nostalgia y de tristeza tras lo vivido en él, añadido a su habitual ya estado de ánimo tendente a la baja, en consonancia con sus augurios para el futuro. El único contacto entre ellos eran mensajes al móvil llenos de cumplidos, de cómo estás, que tal te va. Ninguno de los dos se atrevió a dar el paso de quedar otra vez, aunque él lo deseaba, y estaba seguro de que ella también.
Una noche, tan oscura y vacía como las demás, le perdió el miedo a ese invento tan necesario y que él detestaba llamado teléfono móvil, y la llamó. Al hablar con ella tenía la sensación de estar hablando con alguien que conocía toda la vida, cuando realmente sus encuentros se podían contar con los dedos de una mano, y sobraban dedos. Ese día, notaba que ella estaba esperando esa llamada, y tras las conversaciones de rigor, no dilató demasiado su propuesta de quedar otra vez y la invitó a ver una película.
Al verla, al hablar con ella, al observarla, no podía evitar acordarse de aquella noche en la que se amaron. Pronto la película pasó a un segundo plano, y su mano empezó a tocar la suya, en esos juegos en los que tanto disfrutaba, ella le apartaba la boca, y entre risas acabaron besándose durante prácticamente toda la película. Su mano, posada durante un rato en su rodilla, no podía evitar la tentación de jugar por debajo de su camisa, a lo que ella respondía con golpes para pararle, y susurros de que nos iban a ver, lo que aumentaba más aún el morbo de la situación. Cuando no había terminado la película, él le propuso, bastante excitado, ir a una pensión que había cerca, a lo que ella respondió que por lo menos terminaran de ver la película. No hubo respuesta de su parte, solo se levantó y la cogió de la mano, a lo que ella respondió con mirada divertida y un poco sonrojada por el espectáculo que dábamos al resto del cine.
Entre besos apasionados, llegaron a la pensión. Rellenó el trámite del alquiler de la habitación y subieron . Entró al servicio para refrescarse, se quitó la camiseta, y salió. Ella estaba en la cama, desnuda y enredada en una toalla que había allí. A partir de ahí, de repente y como en una película de cine mudo, ya las palabras sobraron. El se puso en el borde de la cama, acariciándole las rodillas y los pies, mientras le besaba los tobillos e iba subiendo por todas sus piernas, una mano iba quitándole poco a poco la toalla.
Sus labios fueron recorriendo su cuerpo lentamente, palmo a palmo, como recreándose, mientras sus gemidos eran cada vez más audibles y placenteros, lo que le aceleraba a él el corazón y le volvía loco de pasión. Al llegar a su sexo, ella lo cogió del pelo y lo besó con la mayor pasión con la que jamás le habían besado, mientras sus dos sexos, con más vida propia que nunca, se fueron juntando hasta que sus dos cuerpos fueron más que nunca una unidad…
Me paré en unos cuantos garitos y tomé un poco más de la cuenta... No atinaba con la cerradura. Me dio la risa tonta y el cansancio azotó a mi cuerpo. Tuve que sostenerme en la puerta para no caer y entonces alguien se acercó por detrás, me acorraló hasta intimar. Me di cuenta que era él. Cogió mi mano, atinó con la llave y me subió a casa…
Otra cerradura más, le di las llaves sin dudar. No me acordé que la luz de la habitación estaba fundida y no había comprado la bombilla. El deseo junto con el instinto nos hicieron encontrar con un roce mitad susto mitad ansiedad…Supe que estaba muy cerca de mí porque notaba su respiración larga y pausada. Una mano se coló por mi camisa y la otra se enredaba en mi pelo mientras me acercaba a su cuerpo. El corazón empezó a bombear excitadamente, mis pestañas le hacían cosquillas en sus mejillas y sentí sus labios en mi cuello…Sólo pude sonreír…Sus manos ahora se fueron a los botones de mi camisa, que uno a uno fue desabrochando. Ese fue el principio de la desnudez. Entre caricias y más besos nos quitábamos la ropa y cuando acabamos me echó en la cama. Sentir su peso sobre mí me hacía aun más arder en pasión y mis manos no podían estarse quietas…buscaban su cintura, su espalda, su cuello…su pelo.
Cerró la comisura de mis labios con un beso jugoso y largo…muy largo…La respiración ya no era tan pausada y tan sólo se escuchaba a dos corazones golpeando el pecho por querer salir de ese espacio…ahora tan reducido por aquel momento de fogosidad. Sus manos recorrieron el contorno ondulado de mi cuerpo hasta pararse en mi entrepierna. Apretó el muslo y los separó. Hizo un pequeño giro para incorporarse sobre mí, cogió mis manos, estiró mis brazos y me besó mientras se introducía en mí.
La cama se convirtió en una pista de baile y nosotros comenzamos a danzar, el ritmo se fue acortando, las palpitaciones, la respiración, ahora jugaban a toda máquina y el sudor nos bañaba la piel. Me deslicé sobre ti como una serpiente hambrienta y tu me atrapaste en tu tela de araña. Entre tanta oscuridad, el silencio se hacía pequeño. La cama golpeaba la pared y se nos escapó un gemido, te apretabas contra mí, cada vez con más fuerza, cada vez más hambriento. Los cuerpos ya no se sentían, nos invadió la cosquilla, y el placer se consumó con el éxtasis…Nos fuimos tranquilizando y recobramos el aliento. El bienestar se materializó en cansancio y la calma hizo que nos quedáramos dormidos…hasta la mañana siguiente…
(2ª parte(by Boina))
El despertó antes, con la compañía de su abrazo y de los restos de sudor, que desprendía no un olor desagradable, sino el dulce olor del deseo y la pasión.
“Lo recordaba todo de la noche anterior”, no quiso despertarla, se quedó unos minutos mirándola mientras dormía. Era el momento de la reflexión, la noche no dio para pararse a pensar que aquello no fue solo sexo, que ella era algo más para él, sin saber qué era exactamente. Mientras ella dormía, él volvía a ser el tipo gris de siempre, que no era capaz de disfrutar de los momentos felices de la vida por sus miedos, que siempre pensaba que tras la felicidad vendrían las lágrimas, por un lado o por otro. Sintió ganas de besarla y decirle que la quería, y volver a enredarse entre las sábanas que fueron privilegiados testigos de su noche de pasión, aquella que ni el tiempo ni nada ni nadie borraría jamás. Sin hacer mucho ruido, la besó en los labios, y ella se estremeció levemente. Mientras se vestía, él sabía que ella estaba despierta aunque fingía dormir, y que lo observaba. Cogió sus cosas y se fue.
La semana transcurrió como otras, pero con un resto de nostalgia y de tristeza tras lo vivido en él, añadido a su habitual ya estado de ánimo tendente a la baja, en consonancia con sus augurios para el futuro. El único contacto entre ellos eran mensajes al móvil llenos de cumplidos, de cómo estás, que tal te va. Ninguno de los dos se atrevió a dar el paso de quedar otra vez, aunque él lo deseaba, y estaba seguro de que ella también.
Una noche, tan oscura y vacía como las demás, le perdió el miedo a ese invento tan necesario y que él detestaba llamado teléfono móvil, y la llamó. Al hablar con ella tenía la sensación de estar hablando con alguien que conocía toda la vida, cuando realmente sus encuentros se podían contar con los dedos de una mano, y sobraban dedos. Ese día, notaba que ella estaba esperando esa llamada, y tras las conversaciones de rigor, no dilató demasiado su propuesta de quedar otra vez y la invitó a ver una película.
Al verla, al hablar con ella, al observarla, no podía evitar acordarse de aquella noche en la que se amaron. Pronto la película pasó a un segundo plano, y su mano empezó a tocar la suya, en esos juegos en los que tanto disfrutaba, ella le apartaba la boca, y entre risas acabaron besándose durante prácticamente toda la película. Su mano, posada durante un rato en su rodilla, no podía evitar la tentación de jugar por debajo de su camisa, a lo que ella respondía con golpes para pararle, y susurros de que nos iban a ver, lo que aumentaba más aún el morbo de la situación. Cuando no había terminado la película, él le propuso, bastante excitado, ir a una pensión que había cerca, a lo que ella respondió que por lo menos terminaran de ver la película. No hubo respuesta de su parte, solo se levantó y la cogió de la mano, a lo que ella respondió con mirada divertida y un poco sonrojada por el espectáculo que dábamos al resto del cine.
Entre besos apasionados, llegaron a la pensión. Rellenó el trámite del alquiler de la habitación y subieron . Entró al servicio para refrescarse, se quitó la camiseta, y salió. Ella estaba en la cama, desnuda y enredada en una toalla que había allí. A partir de ahí, de repente y como en una película de cine mudo, ya las palabras sobraron. El se puso en el borde de la cama, acariciándole las rodillas y los pies, mientras le besaba los tobillos e iba subiendo por todas sus piernas, una mano iba quitándole poco a poco la toalla.
Sus labios fueron recorriendo su cuerpo lentamente, palmo a palmo, como recreándose, mientras sus gemidos eran cada vez más audibles y placenteros, lo que le aceleraba a él el corazón y le volvía loco de pasión. Al llegar a su sexo, ella lo cogió del pelo y lo besó con la mayor pasión con la que jamás le habían besado, mientras sus dos sexos, con más vida propia que nunca, se fueron juntando hasta que sus dos cuerpos fueron más que nunca una unidad…
Un regalito para Boini Calada (25/05/06)
En tu nueva vida hay un lápiz
que dibuja las sonrisas mas urgentes,
un sobre vacío para que embutas
en él tu pasado improcedente.
No hay distancia entre sueños
y ambiciones. Y cuando miras
hacia atrás te das cuenta de
que eres un miope superviviente.
Para el que se crea superior
dale un golpe de tacón
y si mañana no amanece
peor para el Sol, que tu guardas
en la manga el as que nadie espera
y que tengan cuidado..que sorprende…
Para mí, tu amiga, el mayor logro
es haberte conocido. Mañana,
cuando el tiempo haya vivido
nos burlaremos del ayer,
y le daremos al cartero
la propina que se merece.
Hoy, mientras las ganas crecen,
apóyate en mí que ya he mandado
a preparar el mejor de los banquetes…
que dibuja las sonrisas mas urgentes,
un sobre vacío para que embutas
en él tu pasado improcedente.
No hay distancia entre sueños
y ambiciones. Y cuando miras
hacia atrás te das cuenta de
que eres un miope superviviente.
Para el que se crea superior
dale un golpe de tacón
y si mañana no amanece
peor para el Sol, que tu guardas
en la manga el as que nadie espera
y que tengan cuidado..que sorprende…
Para mí, tu amiga, el mayor logro
es haberte conocido. Mañana,
cuando el tiempo haya vivido
nos burlaremos del ayer,
y le daremos al cartero
la propina que se merece.
Hoy, mientras las ganas crecen,
apóyate en mí que ya he mandado
a preparar el mejor de los banquetes…
Hoy es martes (no sé qué título poner) (25/05/06)
Mientras tenga un mañana en el que seguir
ahí estaré, siguiéndole los pasos
al que recompuso mi porvenir.
Al poeta de mis sueños,
al que nunca faltó en mi balcón.
Al músico que compuso mi inventario,
al Romeo que con su amor durmió.
Mi compañero en el parchís,
el Rey de mi partida de ajedrez,
a quien te de jaque mate
le haré muy mal vivir.
Demasiadas coincidencias
nos hacen insoportables
pero lo que la gente no sabe
es que tú tienes a dónde ir.
Dicen que te han visto merodeando
por un lugar al que no deberías volver,
sin ojos y sin nariz, con tu pelo
recién cortado y con un parche en la vejez.
Me da sueño y no me espero a comer,
te dejo el plato sobre la mesa
y una nota en el mantel.
Sin tus manos mis pinceles no tienen gracia
y la música que escucho me sabe a nada.
Porque el cariño lo dice todo…
Dame un minuto…
Y te haré feliz.
ahí estaré, siguiéndole los pasos
al que recompuso mi porvenir.
Al poeta de mis sueños,
al que nunca faltó en mi balcón.
Al músico que compuso mi inventario,
al Romeo que con su amor durmió.
Mi compañero en el parchís,
el Rey de mi partida de ajedrez,
a quien te de jaque mate
le haré muy mal vivir.
Demasiadas coincidencias
nos hacen insoportables
pero lo que la gente no sabe
es que tú tienes a dónde ir.
Dicen que te han visto merodeando
por un lugar al que no deberías volver,
sin ojos y sin nariz, con tu pelo
recién cortado y con un parche en la vejez.
Me da sueño y no me espero a comer,
te dejo el plato sobre la mesa
y una nota en el mantel.
Sin tus manos mis pinceles no tienen gracia
y la música que escucho me sabe a nada.
Porque el cariño lo dice todo…
Dame un minuto…
Y te haré feliz.
Memoria (25/05/06)
Punta de navaja que toca mis sentidos
déjame vivir al son de dos latidos.
No me mimes con recuerdos restringidos
cállate y termina de exprimirlos.
Cuando la sal supura la herida
que sigue ahí a pesar de la huida
sólo queda el remedio homicida
pero existe un testigo, que se chiva.
Otro más para tu exposición
de trofeos de instantes de salón.
Deja que pida su inquisición
para no crecer en dolor.
Ya sé, continuar con la historia
es tu misión meritoria,
pero no te ensañes conmigo, memoria,
y permíteme olvidar en la inopia.
déjame vivir al son de dos latidos.
No me mimes con recuerdos restringidos
cállate y termina de exprimirlos.
Cuando la sal supura la herida
que sigue ahí a pesar de la huida
sólo queda el remedio homicida
pero existe un testigo, que se chiva.
Otro más para tu exposición
de trofeos de instantes de salón.
Deja que pida su inquisición
para no crecer en dolor.
Ya sé, continuar con la historia
es tu misión meritoria,
pero no te ensañes conmigo, memoria,
y permíteme olvidar en la inopia.
Un film de pequeña pantallas...(25/05/06)
Escrito por un amigo y yo...
NICA
Unas cuantas palabras sueltas me bastan para hacer el montaje de una nueva película con éxito asegurado si la destino al público correcto…Lo del éxito es sólo cuestión de marketing, por lo que no me preocupa…
El protagonista: Un marciano con pinta de príncipe mundano, con poderes paranormales ocultos en el espejo de su guarida (Una nave que cayó del espacio el día de mi cumpleaños en el jardín del presidente del gobierno de mi país)… Un mendigo vestido con sentimientos codificados en el lenguaje de los pingüinos del Polo Norte…Un pintor que va por libre, un actor secundario que guarda un as bajo la manga, un músico de jazz que no necesita partituras…Exhibicionista de la desnudez del pensamiento…Una cabeza hueca para los “cabezas huecas”…El jardinero que cuida de las flores de la cortina de mi habitación, que por las noches se mete en mi cama y me calienta los pies…El alguacil verdugo de la cárcel regional que se deja escapar a los presos de buen corazón. Un imbécil para los inútiles que se creen lo mejor…Un Robin Hood con chistera, un Peter Pan exiliado, un Indiana Jones afincado en un hotel de tres estrellas…
Tiene un corazón curado en decepciones, un secreto que grita a voces y se hace el sordo cuando no le dejan vivir…Un punto y a parte que viaja en taxis a ninguna parte y si mira hacia atrás no se acuerda dónde estuvo. Los cinco minutos se le hacen eternos si me tiene que esperar y la única corbata que tiene, recuerdo de su primera comunión, la usa como cerrojo del cuarto de baño de la planta de arriba, que aun está por estrenar…
No recuerda el nombre de la última película que vio y el último beso lo reserva para después del fín…
PASTILLAS
Ella era tibia luna, casi azul,
y con la piel tan suave como el alma,
sus dos manos: pinceles, sus pies: alas
el bien y la paciencia su virtud.
Ella era bajo el sol casi infinita,
era exilio, poesía y gratitud.
Sus labios de carmin y beatitud
suspiraban olvido y simpatía.
Ella era de las nubes compañía,
era llave ideal de cualquier puerta,
entre espera, artesana de quimeras,
entre angustia, arquitecta de alegría.
Ella era de mi almohada sueño eterno,
en las garras del tiempo, libertad,
ella era destino y claridad,
era lucha y sus labios un misterio.
Ella era portadora de ilusiones,
culpable de aprender y de enseñar
el derecho de amar y respetar
más allá del color de las naciones.
Ella era y entre sus brazos yo sería.
Era sal, bajo sábanas, calor,
mar sin márgenes, pétalo sin flor,
dulce luz en la historia de mi vida.
continuará...
NICA
Unas cuantas palabras sueltas me bastan para hacer el montaje de una nueva película con éxito asegurado si la destino al público correcto…Lo del éxito es sólo cuestión de marketing, por lo que no me preocupa…
El protagonista: Un marciano con pinta de príncipe mundano, con poderes paranormales ocultos en el espejo de su guarida (Una nave que cayó del espacio el día de mi cumpleaños en el jardín del presidente del gobierno de mi país)… Un mendigo vestido con sentimientos codificados en el lenguaje de los pingüinos del Polo Norte…Un pintor que va por libre, un actor secundario que guarda un as bajo la manga, un músico de jazz que no necesita partituras…Exhibicionista de la desnudez del pensamiento…Una cabeza hueca para los “cabezas huecas”…El jardinero que cuida de las flores de la cortina de mi habitación, que por las noches se mete en mi cama y me calienta los pies…El alguacil verdugo de la cárcel regional que se deja escapar a los presos de buen corazón. Un imbécil para los inútiles que se creen lo mejor…Un Robin Hood con chistera, un Peter Pan exiliado, un Indiana Jones afincado en un hotel de tres estrellas…
Tiene un corazón curado en decepciones, un secreto que grita a voces y se hace el sordo cuando no le dejan vivir…Un punto y a parte que viaja en taxis a ninguna parte y si mira hacia atrás no se acuerda dónde estuvo. Los cinco minutos se le hacen eternos si me tiene que esperar y la única corbata que tiene, recuerdo de su primera comunión, la usa como cerrojo del cuarto de baño de la planta de arriba, que aun está por estrenar…
No recuerda el nombre de la última película que vio y el último beso lo reserva para después del fín…
PASTILLAS
Ella era tibia luna, casi azul,
y con la piel tan suave como el alma,
sus dos manos: pinceles, sus pies: alas
el bien y la paciencia su virtud.
Ella era bajo el sol casi infinita,
era exilio, poesía y gratitud.
Sus labios de carmin y beatitud
suspiraban olvido y simpatía.
Ella era de las nubes compañía,
era llave ideal de cualquier puerta,
entre espera, artesana de quimeras,
entre angustia, arquitecta de alegría.
Ella era de mi almohada sueño eterno,
en las garras del tiempo, libertad,
ella era destino y claridad,
era lucha y sus labios un misterio.
Ella era portadora de ilusiones,
culpable de aprender y de enseñar
el derecho de amar y respetar
más allá del color de las naciones.
Ella era y entre sus brazos yo sería.
Era sal, bajo sábanas, calor,
mar sin márgenes, pétalo sin flor,
dulce luz en la historia de mi vida.
continuará...
Vuelvo gracias a Sabelilla (La hoja caduca)
En primer lugar darte las gracias por ayudarme...ya habia dado por perdido este lugar (con lo que me gusta) (incluso me busqué una segunda vivienda...pero no hay nada mejor como la "casa" en donde uno nace...) gracias y gracias Sabelilla...un beso...
Tonterías
Será una tontería el revoltijo que siento en el estómago cuando imagino tu voz rozándome el oído. Nunca el tiempo pasó tan deprisa como aquella tarde en el que me olvidé incluso de quien era. No se planeó. Alguien de ahí arriba se acordó de dos marionetas dormidas que necesitaban un toque de atención. Ese alguien quería soñar y la pagó con nosotros. Fue un gran espectáculo para el público, de esos que no se olvidan en la vida. Ni tampoco pensó en las consecuencias que traería despertar a esos dos muñecos de madera abandonados en el baúl de la trastienda por algún chiquillo encaprichado con la novedad del momento…
Las marionetas se transformaron en seres de carne y hueso. No había hilos que les dictaran movimientos. El único motor era los latidos de dos corazones que querían sentir…y sintieron…Nadie imaginó que lo que allí se vio fuera un momento de magia…Me hubiera gustado verle la cara al titiritero que, asombrado, aguantaba las cuerdas rotas por algo que aún no sé qué es…
Llegó el final del espectáculo y se recogió el decorado. Las dos marionetas regresaron a aquel baúl raído del fondo de la trastienda. El titiritero no cobró por la función porque pensó que cobrar sería embarrar la pureza de los sentimientos que allí se expusieron al desnudo. Guardó las marionetas con sumo cuidado para no lastimarles el alma que les creó, y decidió darles la jubilación anticipada con el pretexto de no herir la hipocresía de su público…
Será una tontería que esta marioneta te eche de menos, que quiera salir de la caja y buscarte…tomarte de la mano y llevarte a su mundo, que no es más que un paisaje de Monet, con un rey de copas que por las noches se transviste para regalar a los demás su verdadero ser; y, al volver el día, vuelve a su traje de banquero contando las horas que faltan para despojarse del disfraz de maniquí intachable. La princesa cambió sus vestidos de seda por minifaldas minimalistas y tacones de agujas. Y convirtió su alcoba en una habitación de cabaret…En dónde nunca le cobra a su único cliente…El mayordomo del palacio real, que proviene de Oriente…y lleva de uniforme el traje de surfista que le regaló el Príncipe de Gales…
Entre tanto desorden, desenfreno y lujuria se encuentra escondida la pasión en la caja fuerte más segura del banco en el que trabaja “Dorotty”, su majestad el banquero. Al tiempo de cuadrar, justo en el último rayo de sol, el banquero hace como que va al baño, disimula, abre la caja fuerte y el viento, que surge de la nada, remueve el aserrín que reposa en el cajón…La pasión retoma su cuerpo de marioneta y sale a la calle a cumplir su papel de loca que sólo sabe decir tonterías…
A veces, entre tanta tontería, si te paras a escucharla, se le escapa el nombre de una playa…y a modo de susurro, el nombre de otra marioneta…y creo que es la mejor y mayor tontería de todas las tonterías…
Tonterías
Será una tontería el revoltijo que siento en el estómago cuando imagino tu voz rozándome el oído. Nunca el tiempo pasó tan deprisa como aquella tarde en el que me olvidé incluso de quien era. No se planeó. Alguien de ahí arriba se acordó de dos marionetas dormidas que necesitaban un toque de atención. Ese alguien quería soñar y la pagó con nosotros. Fue un gran espectáculo para el público, de esos que no se olvidan en la vida. Ni tampoco pensó en las consecuencias que traería despertar a esos dos muñecos de madera abandonados en el baúl de la trastienda por algún chiquillo encaprichado con la novedad del momento…
Las marionetas se transformaron en seres de carne y hueso. No había hilos que les dictaran movimientos. El único motor era los latidos de dos corazones que querían sentir…y sintieron…Nadie imaginó que lo que allí se vio fuera un momento de magia…Me hubiera gustado verle la cara al titiritero que, asombrado, aguantaba las cuerdas rotas por algo que aún no sé qué es…
Llegó el final del espectáculo y se recogió el decorado. Las dos marionetas regresaron a aquel baúl raído del fondo de la trastienda. El titiritero no cobró por la función porque pensó que cobrar sería embarrar la pureza de los sentimientos que allí se expusieron al desnudo. Guardó las marionetas con sumo cuidado para no lastimarles el alma que les creó, y decidió darles la jubilación anticipada con el pretexto de no herir la hipocresía de su público…
Será una tontería que esta marioneta te eche de menos, que quiera salir de la caja y buscarte…tomarte de la mano y llevarte a su mundo, que no es más que un paisaje de Monet, con un rey de copas que por las noches se transviste para regalar a los demás su verdadero ser; y, al volver el día, vuelve a su traje de banquero contando las horas que faltan para despojarse del disfraz de maniquí intachable. La princesa cambió sus vestidos de seda por minifaldas minimalistas y tacones de agujas. Y convirtió su alcoba en una habitación de cabaret…En dónde nunca le cobra a su único cliente…El mayordomo del palacio real, que proviene de Oriente…y lleva de uniforme el traje de surfista que le regaló el Príncipe de Gales…
Entre tanto desorden, desenfreno y lujuria se encuentra escondida la pasión en la caja fuerte más segura del banco en el que trabaja “Dorotty”, su majestad el banquero. Al tiempo de cuadrar, justo en el último rayo de sol, el banquero hace como que va al baño, disimula, abre la caja fuerte y el viento, que surge de la nada, remueve el aserrín que reposa en el cajón…La pasión retoma su cuerpo de marioneta y sale a la calle a cumplir su papel de loca que sólo sabe decir tonterías…
A veces, entre tanta tontería, si te paras a escucharla, se le escapa el nombre de una playa…y a modo de susurro, el nombre de otra marioneta…y creo que es la mejor y mayor tontería de todas las tonterías…