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Viajo sobre las suelas de mis zapatos
Acerca de
Le molestó la luna por la ventana abierta...
Vosotros...
Sindicación
 
Llega Diciembre...
…Llega la Navidad…
…y no me gusta. Para mí ese nombre es igual a hipocresía. Don Pimientase reta a buscar buenas obras de caridad para “obsequiar” a los más necesitados y sentirse realizado, que es sinónimo de “hoy me he portado bien, me merezco el regalo que me van a TRAER LOS REYES MAGOS”. Que pasa, Don Pimienta, que en diciembre se abre la veda de la gente que pasa hambre y la hacemos nuestro indulto frente a la bandeja de turrones de almendras, mantecados y mazapanes que nos espera en la mesa…no? Pues señor mío, mendigos hay en abril, mayo, junio, julio, agosto…y diciembre, y no son inferiores, no, son seres humanos igual que tu y que yo; personas que por circunstancias de la vida están donde están, que luchan por sobrevivir en el círculo donde la gente “realizada” les hemos encerrado, personas que tienen el mismo derecho que tu y yo a vivir y a apostar por el mañana…

“Mañana a las nueve me abro hueco para asistir al albergue de acogida de gente sin techo a echar una manita con el reparto del desayuno; cuando termine pasaré por el asilo municipal del pueblo a ver al anciano que me saluda todas las mañanas cuando salgo de casa hacia la oficina…ya es hora de que me conozca; y estaré pendiente a los anuncios de la tele para coger el número de cualquier ONG y apadrinar un niño…” (Ay Don Pimienta!, si consigues llevar a rajatabla su agenda será como rezar tres aves marías después de haber confesado tus pecados…).

No culpo a las ONG’s, no, no, para nada, porque tienen que tirar de cualquier medio disponible para disponer de recursos económicos y seguir con esas tan respetadas y admiradas labores sociales, pero es que hay que ser consecuentes con lo que se quiere hacer, que “apadrinar un niño” no es contar con los dedos la fecha exacta en que la foto del crío llegará al correo de casa y la puedas colgar en el árbol de navidad para la cena de Noche Buena…Cena que se podría organizar cualquier día del año, incluso varias veces, vestido como le dé a usted la real gana y con utensilios de plástico si le apetece…sin necesidad de tanta parafernalia.

Este sábado fui a Sevilla a recoger unas telas de la tienda donde trabaja mi tío; mi hermana estaba allí y quedamos para tomar un café en un centro comercial. Me acordé que se me había acabado el aceite de trementina y que podría comprarlo allá. Vi una escena que me hizo retroceder al pasado…“Por estas fechas el novio de Rocío, junto con su hermano y hermana programan un viaje a la capital para atiborrar de regalos de reyes al hijo pequeño de esta última…Queda terminantemente prohibido gastarse menos de 30€ en el juguete para el chiquitín…Rocío tu que le vas a comprar?...Mira mis hermanos le tienen la granja de playmovil, una bicicleta y un coche teledirigido, tu le puedes comprar el cuenta cuentos este que Disney ha sacado este año, que nos falta…Rocío tu no tendrás que comprar nada verdad? Es que no cabrá en el coche…Tranquilos que sólo compraré unos chicles mientras espero en la cola de la caja para matar la desesperación…”. Mi hermana y yo nos miramos cómplices, decimos al unísono “pobrecitos” y nos reímos, yo con mas ganas que nunca…- Oye chacha vamos a tomarnos el café que la trementina ya se la compro a Fermín el lunes, porque ahí dentro debe haber una cola espantosa…


Y esta es la Navidad desde mi punto de vista, pero también es una tradición de no sé cuánto tiempo y que por supuesto respeto…porque habrá gente que sea feliz y disfrute de Ella sin ser hipócritas, “a su manera”, porque al fin de todo, incluso siendo hipócritas, la felicidad es lo que cuenta.

A los cinco años Rocío dormía con sus padres. Aquella mañana de pascua su padre la despierta con una gran sonrisa en la boca. – Rocío! Mira que han llegado los Reyes Magos! A ver que te han traído!. Rocío se levanta con la ilusión golpeándole la garganta, se dirige apresurada al salón, sujetándose el pijama que le va grande, y allí estaba su bicicleta flanqueada por dos patinetes para que Rocío no se cayera, y en el manillar una bolsita de caramelos y garrapiñadas… (La bicicleta no era rosa, me alegro…y no es que no me guste ese color…).

En Noche Buena su abuelo le dejaba beber el culito de su vaso de vino dulce. Eran noches de risas, muchas risas. Su abuela materna preparaba unos buñuelos y chocolate caliente que eran pecados para el paladar. Su hermano y los petardos…La guerra de uvas en Noche Vieja…

Rocío en una Navidad hizo una trastada, le quitó la silla a su abuela queriendo hacer la gracia, la abuela se “sentó en el suelo”, se lastimó la espalda. A Rocío la castigaron, la acostaron pronto, su abuelo le hizo compañía hasta que se quedó dormida…

Son recuerdos muy entrañables para Rocío y hoy sólo se le ocurre estarles agradecida incondicionalmente a sus padres…por el magistral esfuerzo que hicieron años tras años para que sus cuatro hijos disfrutaran humildemente de la Navidad y no fueran señalados ni comparados con el resto del rebaño…Nosotros, entonces niños, no nos dábamos cuenta, ellos, guerreros contra la apariencia, vaciaban sus carteras en las tiendas de juguetes con una frase en el bolsillo –“hoy comemos guiso viudo”- Qué bien lo hicieron…
 
Comentario:
La navidad agobia bastante, sí, es verdad, pero nosotros la hemos hecho así...

De todas formas, tu relato me ha hecho retroceder a aquel tiempo en el que, como dice Lola, "los años se cuentan por veranos", y veo que también se podrían contar por navidades.

Un beso, Nica
 
Comentario:
Me parece que esta Navidad me va a gustar especialmente menos.
No serán todos los que estemos.
Besos.
 
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A mi tampoco me gusta la Navidad...
Besitos..
 
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Que no, mujer! Que la navidad son unos días muy hogareños, para estar en familia, reencontrarse con antiguos amigos, familiares que no ves en todo el año.Todos en casita: padres, hijos, nietos, primos, sobrinos, tios....que sí! mucha gente! A mi me encanta la Navidad. A los niños le gusta ver la casa distinta: cuantro bolas de navidad, cintas, pastores y reyes... mucho frío y nieve(si es posible).
Otra cosa distinta es la Navidad del consumismo...esa no me gusta a mi. La mia es la de todos juntos...al calor del hogar....y cuatro dulces y unas copitas...cuatro villancicos...y toda la familia juntita aunque sea una vez al año. Claro está! que se echa de menos a mucha gente...pero es que no puede ser...cada año falta algún ser querido...pero tambien, nos encontramos con pequeñines que no estaban el año pasado. Ves? y todos tan contentos. Yo veo la Navidad, como muy familiar...mucha gente y felicidad...por unos días nos olvidamos de la realidad cotidiana. Así de fácil. Es una época de disfrutar de los nuestros...ahora que se puede. Animo! y pásalo bien junto a los tuyos.
Besos y más besos....de este soñador.A que te he sacado una sonrisa?...pues eso es Navidad....
 
Comentario:
No me gusta la Navidad, hay demasiados huecos vacíos en la mesa, irreemplazables.
Pero si me gusta decorar la casa con mis hijos, les dejo a ellos y la ponen como una caseta de feria, pero nos reímos un montón.

Muchos besos
 
Comentario:
Pues para mi las navidades siempre son especiales, yo creo que depende mucho del sentido que cada uno le da a esa celebración. En casa lo mismo se ayuda un martes que un 24 de diciembre, no hay diferencia,más que la costumbre de un belén, la sonrisas de mis sobrinos con las varitas de luces, el pastel dulce. Creo que el problema no esta en las fechas...sino en la actitud de cada persona hacia ellas.

Hay cosas no muy buenas y comercializadas, pero si se aparta eso...son fechas chulas. ;)

Bikiños.biko azul
 
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paparruchas!! ya llegó la Navidad! y no me avisaron! paparruchas! que noooo que todavía falta. Dejadme tranquilo un rato!
 
Comentario:
A mi si me gusta la Navidad... y en mi isla si lo celebramos. Pero no como se celebra hoy (en unos grandes almacenes). Ojalá algún día todos los niños también disfruten de ella y no la midan únicamente por la cantidad de regalos recibidos.
Besos desde mi isla.
No