Mientras tuvimos alas...
Del último libro que leí…
Mientras tuvimos alas
Juan Cobos Wilkins
"En la oscuridad, el ruido de esa masa de agua impresiona, sobrecoge, parece otro, es otro. Nacido del más hondo, algo remoto y vivo. Una nube que crecía engullendo algunas más pequeñas, avanzaba desde el oeste pero, lejos aún de la Luna, no ocultaba su visión. Enfoqué los prismáticos. Quizá ahora, en este mismo instante, Neil Armstrong o Edwin Aldrin ponían las suelas de sus zapatos o clavaban la bandera de barras y estrellas en esa superficie que imaginaba como los polvos de talco con los que el barbero me espolvorea el cogote y, luego ¡tras!, me da una palmadita. Levanté el pie y, con fuerza, presioné la planta contra la arena mojada de la orilla para dejar yo también mi huella junto a este mar que era como aquel lejano cielo, un mar sereno. Debió de pasar bastante tiempo (la nube, tragadas todas las pequeñas, se había hinchado como un pez globo), cuando percibí otra presencia. ¿No estaba solo? No estaba solo. A unos metros, con su traje amarillo, la loca de las olas permanecía inmóvil frente al mar. No me asusté, no me dio miedo. La sentí cómplice, la única que, igual que yo, había ido a la playa la noche en que el hombre pisaba por primera vez la Luna. Y sin dudarlo, me acerqué. Como una oración. Quid est tibi, mare, quod fugisti? Como una letanía, Quid est tibi, mare, quod fugisti?, bisbiseaba, Quid est tibi, quod fugisti?, medio cantada, Quid est tibi, mare, quod fugisti?, la del cabello semejante a las mareas, la que sabía el secreto de la casa, la que mojó con mi sangre sus labios y los mios, la guardiana de las metamorfosis, lanzaba a la noche desde la orilla aquellas palabras. Una y otra vez, sin descanso, Quid est tibi, mare quod fugisti? Quid est tibi, mare…
Bruscamente, calló. Los dos quedamos en silencio mirando el mar, la mar. En no pensar en nada pensaba yo, pero ¿y ella?, ¿estaría, como siempre, como era su obsesión, contando olas? Y mientras dejaban su espuma a nuestros pies, me atreví y le pregunté:
- ¿Cuántas llevas?
- Una. Siempre es la misma."
Me encantó este libro, y lo recomendaría si no fuera porque para mí todos son recomendables...
Mientras tuvimos alas
Juan Cobos Wilkins
"En la oscuridad, el ruido de esa masa de agua impresiona, sobrecoge, parece otro, es otro. Nacido del más hondo, algo remoto y vivo. Una nube que crecía engullendo algunas más pequeñas, avanzaba desde el oeste pero, lejos aún de la Luna, no ocultaba su visión. Enfoqué los prismáticos. Quizá ahora, en este mismo instante, Neil Armstrong o Edwin Aldrin ponían las suelas de sus zapatos o clavaban la bandera de barras y estrellas en esa superficie que imaginaba como los polvos de talco con los que el barbero me espolvorea el cogote y, luego ¡tras!, me da una palmadita. Levanté el pie y, con fuerza, presioné la planta contra la arena mojada de la orilla para dejar yo también mi huella junto a este mar que era como aquel lejano cielo, un mar sereno. Debió de pasar bastante tiempo (la nube, tragadas todas las pequeñas, se había hinchado como un pez globo), cuando percibí otra presencia. ¿No estaba solo? No estaba solo. A unos metros, con su traje amarillo, la loca de las olas permanecía inmóvil frente al mar. No me asusté, no me dio miedo. La sentí cómplice, la única que, igual que yo, había ido a la playa la noche en que el hombre pisaba por primera vez la Luna. Y sin dudarlo, me acerqué. Como una oración. Quid est tibi, mare, quod fugisti? Como una letanía, Quid est tibi, mare, quod fugisti?, bisbiseaba, Quid est tibi, quod fugisti?, medio cantada, Quid est tibi, mare, quod fugisti?, la del cabello semejante a las mareas, la que sabía el secreto de la casa, la que mojó con mi sangre sus labios y los mios, la guardiana de las metamorfosis, lanzaba a la noche desde la orilla aquellas palabras. Una y otra vez, sin descanso, Quid est tibi, mare quod fugisti? Quid est tibi, mare…
Bruscamente, calló. Los dos quedamos en silencio mirando el mar, la mar. En no pensar en nada pensaba yo, pero ¿y ella?, ¿estaría, como siempre, como era su obsesión, contando olas? Y mientras dejaban su espuma a nuestros pies, me atreví y le pregunté:
- ¿Cuántas llevas?
- Una. Siempre es la misma."
Me encantó este libro, y lo recomendaría si no fuera porque para mí todos son recomendables...
Comentario:
sin duda parece un buen libro...
Siento la ausencia, ya sabes q mi abuela estuvo muy enferma al final nos dejó.. y no he tenido muchas ganas.. besos, pr ya he vuelto..
Siento la ausencia, ya sabes q mi abuela estuvo muy enferma al final nos dejó.. y no he tenido muchas ganas.. besos, pr ya he vuelto..
Comentario:
Que bien escribis che!!! Es apasionante este blog!! Las historias estan muy lindas! Te felicito! Besos esta vez desde Barcelona! :D
Comentario:
Y mientras dejaban su espuma a nuestros pies, me atreví y le pregunté:
- ¿Cuántas llevas?
- Una. Siempre es la misma.
Esta parte del texto me ha encantado, Nica.
Gracias por los buenos ratos de lectura que me haces pasar.
Besos desde París
- ¿Cuántas llevas?
- Una. Siempre es la misma.
Esta parte del texto me ha encantado, Nica.
Gracias por los buenos ratos de lectura que me haces pasar.
Besos desde París