Metáforas
Desde hace tiempo que busco mi estrella...
Camino por la noche, pero la luna no brilla demasiado y las nubes opacan el firmamento.
La busco, porque es quien me guía, porque es a quien acudo en los momentos de soledad.
A ella es a quien, cuando ya no esperaba encontrar una mano amiga aquí en la tierra y me sumía en mis pensamientos, solía contemplar buscando una respuesta a mis interrogantes.
Nada interrumpe el silencio de la noche, mas mis ojos la buscan sin cesar.
Poco a poco el cielo repara en mi escrutadora presencia, y en un acto de piedad, abre su negro manto, y los astros surgen, titilantes, de la oscuridad.
Mi estrella... firme en la soledad, brillante en la inmensidad, se revela como un faro en medio de la tempestad.
A lo lejos, una estrella fugaz cae dejando una estela de fuego brillante a su paso.
Alguien se acerca a mí y me toma de la mano...
-Todas las noches vengo aquí, igual que tú, a contemplar las estrellas, porque en ellas hallo lo que me niega la humanidad. Abren mi mente y refrescan mi espíritu. Sólo ellas brindan las respuestas que necesita mi tribulado corazón. Te he visto varias noches, pero no me he atrevido a hablarte, por temor a ser incomprendido, pensando que tal vez tu no estabas aquí por lo mismo que yo. Vengo a ver si tu quieres compartir estos momentos conmigo, para desechar la soledad y ver si quizás, unidos, ya nunca perdamos el camino y nos guiemos ambos para abrirnos paso entre aquello que nos aleja de los demás, aquello que nos impide vivir la felicidad, aquello que nos impulsa a encerrarnos en nosotros mismos cual bastión de los deseos del corazón... quizá salgamos adelante y podamos llegar, algún día, a alcanzar la plenitud a de aquello que se nos estaba negando y que los demás llaman vida.
Me levanté, y comencé a caminar con él.
Luego miré a mi estrella y me di cuenta que caía...
Camino por la noche, pero la luna no brilla demasiado y las nubes opacan el firmamento.
La busco, porque es quien me guía, porque es a quien acudo en los momentos de soledad.
A ella es a quien, cuando ya no esperaba encontrar una mano amiga aquí en la tierra y me sumía en mis pensamientos, solía contemplar buscando una respuesta a mis interrogantes.
Nada interrumpe el silencio de la noche, mas mis ojos la buscan sin cesar.
Poco a poco el cielo repara en mi escrutadora presencia, y en un acto de piedad, abre su negro manto, y los astros surgen, titilantes, de la oscuridad.
Mi estrella... firme en la soledad, brillante en la inmensidad, se revela como un faro en medio de la tempestad.
A lo lejos, una estrella fugaz cae dejando una estela de fuego brillante a su paso.
Alguien se acerca a mí y me toma de la mano...
-Todas las noches vengo aquí, igual que tú, a contemplar las estrellas, porque en ellas hallo lo que me niega la humanidad. Abren mi mente y refrescan mi espíritu. Sólo ellas brindan las respuestas que necesita mi tribulado corazón. Te he visto varias noches, pero no me he atrevido a hablarte, por temor a ser incomprendido, pensando que tal vez tu no estabas aquí por lo mismo que yo. Vengo a ver si tu quieres compartir estos momentos conmigo, para desechar la soledad y ver si quizás, unidos, ya nunca perdamos el camino y nos guiemos ambos para abrirnos paso entre aquello que nos aleja de los demás, aquello que nos impide vivir la felicidad, aquello que nos impulsa a encerrarnos en nosotros mismos cual bastión de los deseos del corazón... quizá salgamos adelante y podamos llegar, algún día, a alcanzar la plenitud a de aquello que se nos estaba negando y que los demás llaman vida.
Me levanté, y comencé a caminar con él.
Luego miré a mi estrella y me di cuenta que caía...
Leyendo poesías de amor
Por estos días ha caído en mis manos un libro de poesías de amor... (quién no ha leído alguna vez uno) con poemas autores variados; desde Pablo Neruda hasta Oliverio Girondo.
Resulta agradable leerlo, en especial al final del día, cuando todo se encuentra ya en una calma relativa desde la serenidad de mi habitación, y poco a poco voy cayendo en los brazos de Orfeo...
Soneto
En dónde hallarte, amor... que ya desmayo
De tanto ambicionar que me sorprendas;
De aquel deseo que me puso riendas
El corazón se me convirtió en lacayo.
Y día a día nuevo modo ensayo
De darte alcance en las humanas sendas;
Para ofrecerte hincada mis ofrendas
Humilde espero el milagroso rayo.
Así buscando la criatura mía
El sol me encuentra y me abandona el día
Con brotes nuevos la esperanza vieja:
Voy como niño que alcanzar procura
Mariposa veloz y en su locura
Le ve más oro cuanto más se aleja.
Alfonsina Storni
Resulta agradable leerlo, en especial al final del día, cuando todo se encuentra ya en una calma relativa desde la serenidad de mi habitación, y poco a poco voy cayendo en los brazos de Orfeo...
Soneto
En dónde hallarte, amor... que ya desmayo
De tanto ambicionar que me sorprendas;
De aquel deseo que me puso riendas
El corazón se me convirtió en lacayo.
Y día a día nuevo modo ensayo
De darte alcance en las humanas sendas;
Para ofrecerte hincada mis ofrendas
Humilde espero el milagroso rayo.
Así buscando la criatura mía
El sol me encuentra y me abandona el día
Con brotes nuevos la esperanza vieja:
Voy como niño que alcanzar procura
Mariposa veloz y en su locura
Le ve más oro cuanto más se aleja.
Alfonsina Storni





