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Solos
Para los que siguen buscando...
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Dicen que "Un buscador es alguien que busca, no necesariamente alguien que encuentra. Tampoco es alguien que, necesariamente sabe qué es lo que está buscando, es simplemente alguien para quien su vida es una búsqueda"... lo que no nos dijeron es que en esa búsqueda estaríamos SOLOS
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La diferencia

Hace unas semanas me invitó a cenar un buen amigo, profesor de filosofía de una Universidad. Durante la conversación, me dijo que a nosotros nos salen mal las relaciones sentimentales porque pensamos demasiado. Las parejas más felices que conozco son las que no piensan demasiado. Están juntos, se quieren y ya está. Les da igual si el otro tiene unas ideas políticas diferentes, si se les acaban los temas de conversación, si les va bien en la cama o si el otro les gritas en público. Y como les da igual y se quieren, pues su relación no se estropea.

Hace poco más de un año, una Universidad americana publicó los resultados a un estudio que les llevó unos diez años. En él buscaban la causa que hace que una pareja funcione y lo que provoca que la pareja rompa. Escogieron a cincuenta matrimonios (en todo lo amplio de la palabra, pese a quien pese) que acababan de casarse y las entrevistaron. Diez años después, volvieron a contactar con esas parejas. Más del 60% se habían divorciado. Entonces las volvieron a analizar. ¿Qué diferenciaba a las parejas que se habían divorciado de aquellas que salían juntas? Las expectativas. Aquellas parejas que tenían altas expectativas sobre el otro o sobre su relación en general, fracasaron. Por el contrario, quienes no esperaban demasiado del otro, seguían juntas. ¿Y han necesitado diez años para saber esto? Pues sí, y aunque parezca una respuesta un tanto absurda, es una de las claves al fracaso de las relaciones sentimentales.

Entonces, para que una pareja salga bien ¿no debemos esperar nada de ella? Esta pregunta me llevó varias conversaciones con David, Lorena, Marité y algunos compañeros de carrera y la respuesta sería excesivamente larga para un post. Pero, en resumen, podríamos decir que debemos esperar lo básico y no cargar al otro con el peso de nuestra felicidad. Nuestra vida, nuestros problemas, nuestra felicidad es eso: nuestra. Y de nadie más. Si esperamos que llegue nuestro príncipe azul a rescatarnos de del torreón, lo llevamos bastante mal.

Escuchando: “Peces de ciudad” de Ana Belén

 
Comentario:
Y digo yo... ante estas conclusiones yo llego a pensar que igual la culpa es mía si mi relación se ha ido a la mierda... aunque sé a ciencia cierta que lo único que esperaba de él es lo que merezco... simplemente...

Saludos
Lara
 
Comentario:
Me he permitido de publicar tu comentario en mi blog, pero he añadido una respuesta: la carta sobre las expectativas de Shaspeakeare, pero aun me pregunto sobre la importancia sobre las expectativas…. Según el budismo no creer en las expectativas te crea un sentimiento de frustración o tal vez de liberación porque el sufrimiento tiene su causa en el anhelo. Cuando observamos el sufrimiento psicológico, podemos ver claramente que su causa es el anhelo. Cuando queremos algo y no podemos conseguirlo, nos sentimos frustrados. Cuando queremos que alguien viva de acuerdo con nuestras expectativas y no vive así, nos sentimos tristes y decepcionados. Cuando queremos agradarle a alguien y esto no sucede, nos sentimos dolidos. Aun cuando deseamos algo y lo obtenemos, muchas veces no nos hace felices, porque enseguida nos aburre, perdemos el interés en ello o empezamos a desear otra cosa. Según el budismo, la Segunda Noble Verdad dice que conseguir lo que queremos no garantiza nuestra felicidad. En vez de luchar por lo que queremos, tratemos de modificar nuestro deseo. El deseo nos priva de la felicidad.
¿Como psicólogo que opinas de ello?
No