Un gnomo en mi tren
Hoy me he tropezado en el tren con un gnomo. Yo pensaba que eso era una invención de la tele, pero parece ser que no. Se ha sentado enfrente de mi, se ha quitado el gorro que llevaba con forma de cono puntiagudo y me lo ha lanzado al ojo derecho sin mediar palabra.
Yo le he gritado y, al sacarme ese gorro absurdo de mi querido ojo, lo he roto y pisoteado. He mirado al gnomo con cara de asco y he seguido observando por la venta el paisaje.
Al llegar a la estación, el gnomo se ha puesto otro gorro y lo he perdido de vista. De repente, me topado con un están que tenía un cartel gigante. Había mucha gente allí, parecía que regalaban algo. Y así era. En el cartel decía: REGALAMOS PISTAS PARA ENCONTRAR LA FELICIDAD A TODAS AQUELLAS PERSONAS QUE LLEVEN UN CONO CLAVADO EN SU OJO DERECHO.
Va a ser verdad eso de que “A veces, que no pase lo que tú deseas, es un golpe de suerte”
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