FELIZ MESARIO!!!!!!!
ADIVINA CUANTO TE QUIERO
Era la hora de dormir, la liebre pequeña color avellana se agarraba fuertemente a la gran liebre color avellana. Queria estar segura de que ella la escuchaba.
"Adivina cuánto te quiero", le dijo.
"¡Uf!, no creo que pueda adivinarlo", contestó la liebre grande.
"Así", dijo la liebre pequeña abriendo los brazos todo lo que podía.
La gran liebre color avellana tenía los brazos aún más largos:
"Pues yo te quiero así", le respondió.
"Umm...cuánto!", pensó la liebre pequeña.
"Yo te quiero hasta aquí arriba", añadió la liebre pequeña.
"Y yo te quiero hasta aquí arriba", contestó la liebre grande.
"Que alto...! ¿Ojala yo tuviese brazos tan largos pensó la liebre pequeña.
[...]
"Te quiero todo lo alto que pueda saltar", se reía la liebre pequeña dando brincos arriba y abajo.
"Pues yo te qiero todo lo alto que pueda saltar", sonrió la gran liebre. Y dio tal brinco que sus orejas rozaron las rama de un arbol.
[...]
Tenía tanto sueño que no podía pensar más.
Entonces miró por encima de los arbustos, hacia la enorme oscuridad de la noche. Nada podía estar más lejos que el cielo.
"Te quiero de aqui a la luna" dijo, y cerró los ojos.
"Eso está muy lejos dijo la liebre grande. "Eso está lejisimos"
La gran liebre color avellana acostó a la liebre pequeña en una cama de hojas.
Se quedó a su lado y le dió un beso de buenas noches.
Luego se acercó aun más y le susurró con una sonrisa:
"Yo te quiero de aquí a la luna...
...Y VUELTA."
-Sandry
Era la hora de dormir, la liebre pequeña color avellana se agarraba fuertemente a la gran liebre color avellana. Queria estar segura de que ella la escuchaba.
"Adivina cuánto te quiero", le dijo.
"¡Uf!, no creo que pueda adivinarlo", contestó la liebre grande.
"Así", dijo la liebre pequeña abriendo los brazos todo lo que podía.
La gran liebre color avellana tenía los brazos aún más largos:
"Pues yo te quiero así", le respondió.
"Umm...cuánto!", pensó la liebre pequeña.
"Yo te quiero hasta aquí arriba", añadió la liebre pequeña.
"Y yo te quiero hasta aquí arriba", contestó la liebre grande.
"Que alto...! ¿Ojala yo tuviese brazos tan largos pensó la liebre pequeña.
[...]
"Te quiero todo lo alto que pueda saltar", se reía la liebre pequeña dando brincos arriba y abajo.
"Pues yo te qiero todo lo alto que pueda saltar", sonrió la gran liebre. Y dio tal brinco que sus orejas rozaron las rama de un arbol.
[...]
Tenía tanto sueño que no podía pensar más.
Entonces miró por encima de los arbustos, hacia la enorme oscuridad de la noche. Nada podía estar más lejos que el cielo.
"Te quiero de aqui a la luna" dijo, y cerró los ojos.
"Eso está muy lejos dijo la liebre grande. "Eso está lejisimos"
La gran liebre color avellana acostó a la liebre pequeña en una cama de hojas.
Se quedó a su lado y le dió un beso de buenas noches.
Luego se acercó aun más y le susurró con una sonrisa:
"Yo te quiero de aquí a la luna...
...Y VUELTA."
-Sandry





