Espero que te guste.. ;)
Con los ojos del alma:
El escritor argentino Jorge Luis Borges, cuando tenía ya ochenta años, visitó México. Me cuenta su editor que, tras varios días de charlas, conferencias y homenajes, Borges pidió una tarde libre para visitar las pirámides aztecas del Yucatán.
El editor le advirtió de que se trataba de un viaje agotador, que había que hacer en taxi, en avión, en todoterreno. Borges no se dejó amilanar, y acabó organizándose un viaje para que el escritor fuese a Uxmal.
Llegó casi al atardecer, tras un duro viaje. Se sentó frente a una pirámide del siglo X, y se estuvo una hora sin decir nada. Por fin, se levantó y dio las gracias a sus acompañantes: “gracias por esta tarde y este paisaje inolvidable.”
Como sabemos, Borges era ciego. Pero esto no impidió que su alma comprendiese lo que había a su alrededor.
Nunca es tarde:
Joyce es una fotógrafa australiana, especializada en vida salvaje.
"Cuando cumplí 60 años, pensé que la vida había terminado para mí,” cuenta. Mis hijos ya estaban crecidos, y mis nietos ya no me tenían en cuenta. Un día, decidí acompañar a mi hijo en un viaje al desierto central de Australia. Acampamos, y como no había nada que hacer, ni nadie cerca, decidí emborracharme por primera vez en mi vida. Después de la segunda copa, cogí una cámara de vídeo y me puse a filmar. Filmé el cielo, la tienda, todo lo que me apetecía. Pero estaba tan borracha, que me caí al suelo con la cámara. Me quedé allí unos instantes, y me fijé en una fila de hormigas caminando a mi lado. Era como si pudiese oír sus pasos, como si aquello fuese parte de un mundo en el que nunca había reparado. Filmé las hormigas caminando y descubrí mi vocación.”
Cuando conversamos, hace ya algunos años, Joyce tenía 71 años.
Sacado de www.warriorofthelight.com (Paulo Coelho)
-Sandry
El escritor argentino Jorge Luis Borges, cuando tenía ya ochenta años, visitó México. Me cuenta su editor que, tras varios días de charlas, conferencias y homenajes, Borges pidió una tarde libre para visitar las pirámides aztecas del Yucatán.
El editor le advirtió de que se trataba de un viaje agotador, que había que hacer en taxi, en avión, en todoterreno. Borges no se dejó amilanar, y acabó organizándose un viaje para que el escritor fuese a Uxmal.
Llegó casi al atardecer, tras un duro viaje. Se sentó frente a una pirámide del siglo X, y se estuvo una hora sin decir nada. Por fin, se levantó y dio las gracias a sus acompañantes: “gracias por esta tarde y este paisaje inolvidable.”
Como sabemos, Borges era ciego. Pero esto no impidió que su alma comprendiese lo que había a su alrededor.
Nunca es tarde:
Joyce es una fotógrafa australiana, especializada en vida salvaje.
"Cuando cumplí 60 años, pensé que la vida había terminado para mí,” cuenta. Mis hijos ya estaban crecidos, y mis nietos ya no me tenían en cuenta. Un día, decidí acompañar a mi hijo en un viaje al desierto central de Australia. Acampamos, y como no había nada que hacer, ni nadie cerca, decidí emborracharme por primera vez en mi vida. Después de la segunda copa, cogí una cámara de vídeo y me puse a filmar. Filmé el cielo, la tienda, todo lo que me apetecía. Pero estaba tan borracha, que me caí al suelo con la cámara. Me quedé allí unos instantes, y me fijé en una fila de hormigas caminando a mi lado. Era como si pudiese oír sus pasos, como si aquello fuese parte de un mundo en el que nunca había reparado. Filmé las hormigas caminando y descubrí mi vocación.”
Cuando conversamos, hace ya algunos años, Joyce tenía 71 años.
Sacado de www.warriorofthelight.com (Paulo Coelho)
-Sandry





