Javi, TQM!!!! (Lee el Libro!!!!) SJ ;@@@@@@@@@@@@~
Aquel día había comido con una amiga que acababa de divorciarse, y me decía: «Ahora tengo toda la libertad con la que siempre he soñado.»
¡Es mentira! Nadie quiere ese tipo de libertad, todos nosotros queremos un compromiso, una persona que esté a nuestro lado para ver las bellezas de Ginebra, discutir sobre libros, entrevistas, películas o compartir un sandwich porque el dinero no da para comprar dos.
Mejor comer la mitad de uno que comerlo entero. Mejor ser interrumpido por el marido que desea volver pronto a casa porque hay un importante partido de fútbol en la televisión, o por la mujer que se detiene delante de un escaparate e interrumpe el comentario sobre la torre de la catedral, que tener Ginebra entera para uno mismo, todo el tiempo y el sosiego del mundo para visitarla.
»Es mejor tener hambre que estar solo. Porque cuando estás solo, y no hablo de la soledad que escogemos, sino de la que nos vemos obligados a aceptar, es como si ya no formases parte de la raza humana.
»El bonito hotel me esperaba al otro lado del río, con una suite cómoda, empleados atentos, servicio de primerísima calidad, y eso me hacía sentir peor porque debería estar contento, satisfecho con todo lo que había conseguido.
»En el camino de vuelta, me crucé con otras personas que se encontraban en la misma situación que yo, y noté que tenían dos tipos de miradas: arrogantes, porque querían fingir que habían escogido la soledad en aquella hermosa noche, o tristes, avergonzadas de estar solas.
»Cuento todo esto porque recientemente me acordé de un hotel en Ámsterdam, de una mujer que estaba a mi lado, que hablaba conmigo, que me contaba su vida.
Cuento todo eso porque, aunque el Eclesiastés diga que hay tiempo de romper y tiempo de coser, a veces el tiempo de romper deja cicatrices muy profundas.
Peor que caminar solo y miserable por Ginebra, es tener a alguien a nuestro lado y hacer que esa persona se sienta como si no tuviese la menor importancia en nuestra vida.
Fragmento del libro " El Zahir " de Paulo Coelho
¡Es mentira! Nadie quiere ese tipo de libertad, todos nosotros queremos un compromiso, una persona que esté a nuestro lado para ver las bellezas de Ginebra, discutir sobre libros, entrevistas, películas o compartir un sandwich porque el dinero no da para comprar dos.
Mejor comer la mitad de uno que comerlo entero. Mejor ser interrumpido por el marido que desea volver pronto a casa porque hay un importante partido de fútbol en la televisión, o por la mujer que se detiene delante de un escaparate e interrumpe el comentario sobre la torre de la catedral, que tener Ginebra entera para uno mismo, todo el tiempo y el sosiego del mundo para visitarla.
»Es mejor tener hambre que estar solo. Porque cuando estás solo, y no hablo de la soledad que escogemos, sino de la que nos vemos obligados a aceptar, es como si ya no formases parte de la raza humana.
»El bonito hotel me esperaba al otro lado del río, con una suite cómoda, empleados atentos, servicio de primerísima calidad, y eso me hacía sentir peor porque debería estar contento, satisfecho con todo lo que había conseguido.
»En el camino de vuelta, me crucé con otras personas que se encontraban en la misma situación que yo, y noté que tenían dos tipos de miradas: arrogantes, porque querían fingir que habían escogido la soledad en aquella hermosa noche, o tristes, avergonzadas de estar solas.
»Cuento todo esto porque recientemente me acordé de un hotel en Ámsterdam, de una mujer que estaba a mi lado, que hablaba conmigo, que me contaba su vida.
Cuento todo eso porque, aunque el Eclesiastés diga que hay tiempo de romper y tiempo de coser, a veces el tiempo de romper deja cicatrices muy profundas.
Peor que caminar solo y miserable por Ginebra, es tener a alguien a nuestro lado y hacer que esa persona se sienta como si no tuviese la menor importancia en nuestra vida.
Fragmento del libro " El Zahir " de Paulo Coelho





