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Secretos de un Idiota
... o cómo andar por el alma de puntillas
Acerca de
Silencio, pensamientos, palabras sin sentido agrupadas al azar, sentimientos dislocados, conversaciones de almohada... Secretos de un Idiota
Sindicación
 
Y si fuera...?
En vistas de mis últimos post, he decidido dejar un poco de lado las sombras para darle variedad a la vida y hacer honor al apodo con el que me bautizaron, y he recordado un juego verbal que me encanta... y si fuera...? Pues bien, después de miles de variables que le hemos dado tod@s a este juego, tengo que decir que me quedo con la más común y más simple: Y si fuera un animal?

Y es que no puedo evitar ponerme a pensar en la de veces que he jugado y las tan distintas respuestas que me han dado al definirme como un bicho, que dentro de lo que cabe es lo más parecido a la persona y con lo que mejor podemos compararnos... pues bien, paso a relatar las respuestas que más me han chocado, o de las que simplemente me acuerdo...

una cebra amos... será por lo de rayao??? curiosamente este es el animal que recuerdo con más coincidencias entre gente que no se conocía de nada... tengo cara de cebra??? podéis decirlo de verdad, que no emprenderé represalias!!! tengo cara de cebra??!!?!?!!?

una madre elefante y lo peor no es la comparación, si no la explicación... es que las madres elefantes son las que tiran de la manada, las que guían y las que protegen a sus crias, y yo contigo me siento así oohhhh!!! ke bonito, si no fuera de quien es, que lo mismo yo podría comparar a la persona en cuestión con una hiena o un buitre carroñero...

un gato en este caso y dicho así, sin más no entendí nada, así que... la explicación fue genial: por tus movimientos, por tu sutileza, por tu tacto, por tu mirada observadora, por tu... el resto lo omito para no herir la sensibilidad lectora de los aquí presentes... lechuza blanca, quiero que me leas como si leyeras mi diario, como si me escribieras, pensándonos con los mismos sentimientos de libertad y sintiéndonos como cada vez que nos tocamos, como fue el roce de nuestros labios...

Y como no recuerdo más, paso a uno de los que más me gustó, el último:

un cuervo que me gustan los cuervos oiga!!! y el negro, mi color favorito... así que no tengo palabras, ainssssss!!! aunque creo que me faltan alas...

Y como no podía ser de otra forma suelto una pregunta al aire... Si fuerais un animal... cuál seríais??

dulces sueños

قَمَر

 
Paranoias
Voy por un camino extraño de baldosas grises. Camino sin ningún sentido, sin rumbo, parando en cada curva a mirarme los pies, y los miro sin saber si algo habrá cambiado o siguen exactamente igual que al principio. Sigo andando y sigo parando para ver si de una vez descubro qué es lo que se esconde dentro de esos pies que me acompañan desde que recuerdo haberlos visto, pero los veo siempre igual, siempre como el primer día... pero yo sigo andando, intentando en cada parada descubrir algo nuevo, algo que me de la clave de mis pasos, algo que descubra su forma, su color, su tacto... no descubro nada, así que decido sentarme en el suelo a esperar, cruzo las piernas y miro a mi alrededor. No reconozco nada de lo que veo, caras nuevas, un paisaje desconocido, estoy perdido, no encuentro nada que me identifique!! Me levanto y empiezo a correr, mis pies cada vez están más cansados, corro descalzo por un camino lleno de piedras, miro hacia atrás y veo la nube de polvo que voy levantando en la carrera, pero ahora no puedo parar, sigo de frente, mirando cada casa, cada árbol que dejo a mi paso, cada farola... no sé dónde estoy, no conozco este sitio, tengo que correr hasta llegar a mi mundo conocido, me choco con gente que cruzaba por mi camino, tropiezo, vuelvo a correr, cada vez más rápido, cada vez más cansado, mis pies no responden, siguen con la misma inercia que al principio pero no los siento, algo me hace caer de golpe al suelo. Mi nariz está sangrando, tengo algún diente roto, y mis manos no amortiguaron la caida, se quedaron inmóviles... quizás querian que parara y esa era la forma, al ver mi sangre me estremezco, no entiendo nada. De repente vuelvo a sentir mis pies que palpitan con fuerza, los miro, están hinchados, polvorientos, con grietas, sangrando... me doy cuenta del estado en el que me encuentro, todo me da vueltas, ya es tarde para seguir mi camino, no puedo andar, intento arrastrarme clavando mis uñas en la tierra, no veo nada, mis uñas se parten, se me clavan en los dedos, sangran... ahora estoy perdido, en mitad de algún sitio que ni siquiera puedo ver, arrastrándome por el suelo, siento que me pisan, oigo risas, voces que juegan y se divierten a mi paso como si nadie pudiera verme, como si fuera invisible... de lejos se escucha una canción, no logro identificarla, pero me trae recuerdos, no quiero que se acabe, intento ir hacia ese sonido, pero hay tanta gente, tanto ruido!!! cada vez se oye más baja, no puedo ir más deprisa tirando de mi cuerpo, me pisan las manos, nadie parece darse cuenta de que estoy ahí, la canción sigue sonando, no la conozco pero sé que ya la había oido, quizás en otra vida, sigo luchando por encontrarla, por seguir su melodía, pero parece que cuando me acerco se aleja, vuelvo a tirar de mi cuerpo para llegar hasta ella, sé que su letra recordara mi vida, me dará las respuestas que estoy buscando, se aleja, cada vez el sonido es más débil. Siento que se está acabando, lucho contra el ruido hacia mis respuestas, pero la canción se acaba, a penas unos acordes, intento ponerme de pie, correr mientras siento la sangre resvalar por todo mi cuerpo, mis ojos llenos de barro, se está acabando, no puedo ir más deprisa, choco con el ruido que me atormenta, cada vez es más intenso, quizás oigo el último acorde, quizás... Silencio.

Dulces sueños

قَمَر
 
Desde el otro lado
Vives en mi libro de recuerdos. Dejaste la huella más noble, pero mucho más grande es tu ausencia. Me hiciste creer en un mundo que ni siquiera me escucha, soñar con una tierra que ni siquiera siento y sentir las ideas que cambiarían el mundo... pero el mundo no ha cambiado. Me encantaría odiarte por dejarme tan solo, pero no puedo ni siquiera reprochártelo. Tenías que irte, lo sabía, y me despedí sin ni siquiera despertarte. No podía soportar la idea de mirarte a los ojos y ver el vacío, de desnudarme en tu mirada queriendo gritar que te necesito, de arrancarme el llanto que desde entonces he callado, porque nadie más mereció esas lágrimas. No podía soportar la idea de querer tanto tu vida que daría la mía, de que entrases en mi mente y me sintieras débil, de que mirases por mis ojos y no vieras nada... Tenías que irte y te dejé marchar. Y cuántas veces repito ese recuerdo y al salir por la puerta me doy la vuelta, salto sobre tí y deseo con todas mis fuerzas ser tu ropa, cubrirte eternamente y sentir cómo respiras, olerte en cada poro para saber tu esencia, hacerla mía, impregnarme de tí en cada célula, ser Tú... arrebatarte de otros brazos y defenderte como mi mundo ensangrentado. Caminarte cada noche hasta encontrarnos en el hueco de tu ausencia y completar ese lugar que jamás nadie ha conseguido completar...

Pero ahora no eres más que un pasaje de mi libro de recuerdos. Y a veces me pregunto si sería más feliz retornando al pasado en el que te sentía cerca, en el que nos cruzábamos cada tarde al volver a casa, a ese pasado en el que me sentía fiel a mis principios... y aún no había naufragado en esta sombra que has dejado frente a mí. Porque sin tí no soy más que la imagen distorsionada de tu rostro, la canción de las hojas de aquél septiembre, la figura de un muchacho acabado... y sólo pido que me arranques las puertas que cerraste al irte, que me dejes ser libre para poder seguirte donde estes y no volver a caminar solo por las calles en las que tantas veces paseamos juntos, que me desnudes de magia y saques todas las sensaciones que tuve a tu lado... que me dejes buscarte... y me dejes seguirte

قَمَر
 
Sueños...
Dejaré que la noche me invada para no pensar, para no sentir... dejaré que el humo me devore haciendo de mis huesos ceniza, para volar en esta nube negra que se encierra dentro de mi alma. Volveré a cruzarme con antiguos amigos que empiezo a olvidar, con gente que aún no conozco pero formaran estructuras en mi vida, con paisajes de mi pueblo, de mi tierra, de mi futuro hogar si es que algún día lo siento mío... Romperé los musculos que me unen a este cuerpo que no comparto, desgarraré la carne que me hace humano, las pasiones que me encierran, los pensamientos que me acaban... Trazaré una línea detrás de mi mirada, en la que nadie entrará, que será mía, enteramente mía, necesariamente... Derrumbaré paredes llenas de cal y ladrillo, desmontaré los esquemas que me hacen ser yo, que me juzgan y sentencian. Arruinaré por completo mi imagen y la haré pequeña si es que algún día fue grande, y la dividiré en partes invisibles soplando sobre ellas para que vuelen al olvido. Lapidaré el recuerdo que dejó huella en la mente, las sensaciones que crecieron en el cuerpo, los sentimientos que movieron tantas vísceras... Acabaré conmigo para sentirme yo, para ser quien soy y no el reflejo de una sombra... Despertaré

Dulces sueños

قَمَر
 
Esencia
Nunca os han preguntado qué es lo que esperais de la vida? Qué es lo que os hace levantaros cada mañana con ganas de gastar el tiempo? Qué es lo que sentis en lo que mueve el motor más profundo de vuestra alma? Una vez escribí algo que daba mis respuestas y siento que ahora debo dejar constancia de ese sentimiento, aunque algun@s ya lo conozcais...

ESENCIA

Tengo un fuego que me arde,
que me arranca las entrañas donde no entra luz,
que aún no he dado a nadie porque no es mío,
porque se esconde…

Tengo un fuego que me duele,
que lame otros labios con los mios y los quiere,
los desea;
que me desea tanto como yo a él,
que me abrasa...

Un fuego que me levanta la sangre,
que ahoga mi garganta.
Que oprime mi corazón y el resto de mis músculos
y hierve mis manos,
y mi lengua.
Que roza mis piernas y parte todos mis dedos.

Una llama roja, carmesí, que brilla.
Que se esconde en mis ojos y guarda los secretos.
Carne viva que alimenta el deseo y se alimenta de mis sueños.
Y devora mis uñas,
y arranca mi piel y hace sangrar mis labios.

Tengo un fuego que mataría a quien le contuviera;
que hundiría el alma de quien le dejase libre.

Y tengo un fuego que soy yo.
Que no me pertenece;
que oprime,
que late y se acelera,
que encierra mi cuerpo y sube y se apaga y avanza...
de placer y de muerte.

Tengo fuego sobre mi alma.


Dulces sueños...

قَمَر
 
El país de los tuertos
A los doce años tuve una revelación. Por aquél entonces aún no era consciente de su importancia, pero a medida que fue andando el tiempo, esa revelación fue lapidándo mi vida...

Todo se remonta a 8º de E.G.B. (en ese antiguo plan educativo del que fuimos partícipes por nacer junto a Naranjito dentro de la famosa Generación X, de la que tanto me enorgullezco...). Mi tutora y profesora de inglés, beatriz "la boceras" (no por las voces que daba, si no por la acumulación de saliba que sufría entre la comisura de sus labios), se empeñó en organizar tutorías personalizadas con cada uno de nosotros. Nos quedábamos de 4 en 4 todos los lunes a partir de la 1 de la tarde, y así hasta acabar la lista de clase. Un auténtico coñazo, con la excusa de hablar de nuestro futuro después del colegio, que cambiaría nuestras vidas, aprovechaba para darnos la brasa...

Y un buen lunes llegó mi turno. Estaba sólo frente a "la boceras", escuchando lo importante que será tu decisión, porque marcará un cambio en tu vida. Tú decides, pero en mi opinión deberías seguir estudiando en B.U.P., porque tienes capacidad para hacerlo, porque podrías ser brillante, porque bla bla bla....... bla bla bla.... inteligente.... bla bla......... muy fácil...... bla bla.......... si te esforzaras......... bla bla....... brillante.......bla...... y recuerda, en el país de los ciegos, el tuerto es el rey.

Salí de esa tutoría flotando. Era como si a mis pies hubiesen extendido una alfombra roja, y yo con mi corona, con mi bastón de mando, y con todo un mundo por descubrir desde lo alto de mi trono... Pero el mundo no tardaría en enseñarme su verdadera cara.

Los años que siguieron a esta frase, los pasé sumido en un extraño letargo. Había creado mi mundo en el que todo valía porque yo lo gobernaba, donde todo estaba bien o mal en función de mi criterio, donde sólo entraban los elegidos a la corte y el resto seguían al populacho... Pero la realidad era distinta. Fuera de mis murallas crecían reinos distintos gobernados por reyes que fueron creciendo a la sombra y habían ido almacenando visiones distintas, conocimientos, sabiduría... se les había otorgado el don de la videncia. Cada rey era una fortaleza que iba creciendo, que cada vez brillaba más y resplandecía, que cada vez era más rey y menos vasallo... Había llegado el momento, el mundo había cambiado, ya no era mi país...

Y sólo entonces me dí cuenta. Había pasado toda la vida viviendo en la ignorancia, en la comodidad de un trono que no era tal, brillando gracias a las sombras del resto, creyéndome tanto... y ahora era tan poco... ya no tenía luz, me habían eclipsado, me consumieron antes de empezar a brillar, estaba sólo, sin corona, sin alfombra, sin bastón de mando, sin reino... una sombra más en el país de los Tuertos.



Dulces sueños...

قَمَر