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GRANDES DOCUMENTALES
Que frío, que desprovisto de visión parcial. Tan solo hechos.
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No diré nada más acerca de mi. No soy interesante.
Sindicación
 
(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (V- Casi Final Fundido)
Bien, pues el pueblo, inyectado por Mzeh y su equipo de trabajo, salió en todas las direcciones de la veleta para cumplir con la fe. ¿Salieron en bolas? No. Se convino que había que hacer un sacrificio y vestirse , que, así las cosas serían más fáciles.

Y durante un año el viento sopló en la aldea sin encontrar ningún ser humano a su paso. ¿Ninguno? No, amigos míos, estaba exagerando, el adolescente Gneh, y su hermana Lola quedaron a cargo de las vacas que ya eran propiedad de los karamajongos.

El mundo, la verdad, no se enteró mucho de aquella sagrada misión. La verdad es que ni mucho ni nada, y en la aldea , pasaban los días de forma pegajosa para Gneh y para Lola, y para las vacas. Llegaba un día ¿no? Y se empezaba a arrastrar por la aldea, y la mañana no se iba y llegaba el mediodía y una vaca agachaba la cabeza, y el mediodía se quedaba pegado a la mañana, y no se había ido ninguno y ya estaba ahí la tarde, pidiendo paso. Y Lola leía un libro bien gordo. Y la tarde se quedaba dormida, y no se daba cuenta de que la noche ya estaba ahí. Y la noche no quería despertar a la tarde, y hubo semanas en que tres o cuatro tardes se conocieron entre sí. Y, se tiene como dato cierto que esto no había pasado antes ni tenía traza de ir a pasar después.

- ¿Qué día es hoy, culogordo?
- 12, 13 y 14. Me parece, caraculo.

De repente la estación de las lluvias se puso a empujar a los días atascados, y liberó bastante el ambiente. Y sin que pasara nada más reseñable pasó un año. Y entonces llegó Machín de su viaje. Avanzaba a duras penas por el sendero, y Lola lo vió, y salió corriendo, ...en dirección contraria. Gneh sí que fue a recibirlo, lo colmó de abrazos y bendiciones.

- ¡Quita, coño!-le dijo Machín.

Gneh no oyó tal exabrupto, pero de todas formas se apartó de Machín, para contemplarlo con perspectiva.

- ¿Qué tal por el Este, machín?
- ¿Es que me correspondía el Este?
- Según el estadillo, sí...
- Ah, pues yo fui al Sur.
- ¿Y que tal?
- Fatal, no encontré una sola cabra. Vacas a montones, pero ni una cabra.....

Gneh, ya sabía quien era Machín, así que no insistió. Pasaron un, dos , tres , cuatro cinco seis semanas, pasaron un, dos, tres, cuatro, cinco seis semanas. Y una mañana, también del sendero polvoriento como Machín, surgió la lenta figura del cartero. Andaba arrastrando los pies, y arrastrando la bolsa. Llegó donde Machín, y pasó de largo. Vió a Gneh, y le debió parecer suficientemente serio, porque se paró delante de él.

- Soy el cartero. ¿Eres Gneh?
- Sí.
- ¡Menos mal, esperaba que no fueras el borrachuzo ese que está ala entrada.
- No, ese es Machín.
- Bueno, pues le hago entrega de esta carta.
- Ah, fenomenal, gracias.

El cartero volvió por donde había venido, pasó por delante de Machín, sin que éste reaccionase, y desapareció, sin dejar ninguna huella , no ya en el sendero, ni siquiera en este relato.


Gneh reaccionó:

- ¡Lola, Machín!, tenemos carta de Mzeh!

Lola se acercó mientras se secaba las manos, pues la noticia le había pillado preparando bandheli, una masa de...bueno, que más da. Machín dormía con una dulce sonrisa.

- ¿La leo, Lola?
- No, si te parece la rebozamos ¿No te jode?


- Vale, vale. Allá voy.


“Al pueblo karamajongo, donde quiera esté:

Chicos, déjenlo ya. El pueblo y la civilización Karamajong se han entregado al sacrificio, han dejado de existir. Obviamente, esto no significa que las personas nos hallamos muerto, las personas karamajongas. En absoluto. Lo que ha muerto es el empelotismo y la movida de las vacas. Quiero decir, que ya no estáis obligados a ir en bolas por ahí, ni a capturar vacas como cow-boys. He reflexionado en nombre de todos vosotros sobre nuestra fé, y he reinterpretado nuestras ancestrales creencias basadas en la tradición oral. Os explico.

Resulta que en mi emigración personal, aparte de recorrer kilómetros y conocer otras culturas, también he conocido el auténtico sentido de nuestra fe. Os resumo, la movida Nada, pues que anduve una temporada por Oriente, y aparecí en la India. Allí me encontré cara a cara con una sorprendente realidad: No es ya que las vacas no tengan dueño, no, es que ellas son las dueñas del cotarro. Por ejemplo, se te escapa un fustazo a una vaca, y ya te puedes preparar a pasar una temporada a la sombra, si es que no te agarra antes un exaltado, y te quema vivo. Extrañado de que existiera tanto respeto por las vacas solicité una entrevista con un afamado líder espiritual de la zona. Me invitó a tomar un té de la zona, lo toman muy caliente, ¡ya lo creo! ¿No te jode? ¡Todavía tengo los hocicos coloraos! ...

Continuará este Final, pero ya en final, final.
 
(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (IV-La Declaración)
Ya la luna con sus mares incluidos, reinaba en lo alto, cuando Mzeh salió al balconcillo de la choza (¿Tenía balconcillo la choza? Si) acompañado por los otros tres componentes del equipo.

- ¡Pueblo Karamajong! ¿Dónde estáis? (¿Dónde están , Clarés, aquí no hay nadie, solo está Machín el beodo)

Efectivamente Machín estaba y además molestaba con sus gritos: “¡Quiero ir al Ferrol!”. Clarés trato de ver más allá del baobab sagrado y allí no distinguió nada.

- Aquí no hay nadie, es verdad, -dijo Clarés, y mirando a la luna continuó-¡coño claro , como que es tardísimo!
- Pues convócalos a todos, cojones.
- Mira que es demasiado tarde y vendrán de malas pulgas.
- Que los convoques
- Pero..
- Que
- Es...
- Los
- Muy tard...
- Convoques. Que los convoques.

Clarés se fue a tocar el campanón de badajo de ébano. Y poco a poco todos fueron llegándose al claro del baobab, frente a la chocilla, excepto Machín que se fue a dormir, arrullado por el sonido del campanón de badajo de ébano. Cuando consideró que la asistencia era la suficiente como para que su discurso no quedara frío, Mzéh tomo la palabra, y echó un buen rato hasta que la volvió a soltar.



- Somos un pueblo en tránsito. No estamos en la salida, y aun nos queda mucho para la llegada. Somos fieles a nuestras creencias, y nuestras creencias nos exigen cumplir una misión muy difícil. Sólo descansaremos cuando todas las vacas del mundo sean nuestras. ¿Murmuráis? Os parece imposible...¿Verdad? Pues os voy a decir una cosa que vais a flipar. Si es imposible o no no nos importa, carece de importancia, lo que importa es ponernos manos a la obra. Queremos las vacas de los pigmeos, de los masais, de los zulúes, las de los hutus, las de los tutsies, las de los bóers, las de los granaínos, las de los holandeses, las de los senegaleses, las de los hindúes, las de los japoneses....las vacas de todo dios. ¿Las queremos porque somos un pueblo cicatero y egoísta?

- ¡Siiiiiiii!

- ¡Que no, hombre, no estáis escuchando nada! Las queremos porque es nuestra fe, carajo, es nuestra fe la que nos lo pide. Los karamajongos somos generosos , desprendidos, es más, por ejemplo no somos tan ansiosos con los cerdos, no queremos los cerdos de todo el mundo. ¿queremos los cerdos de todo el mundo?

- ¡¡Er...nos, se si!!

- ¡No, no, no! No queremos cerdos, no se trata de hacernos ricos, se trata de cumplir con los mandatos divinos. Ese es nuestro único motivo. Pero a la vez es nuestra fuerza, porque cuando llamemos a las granjas pediremos las cosas por las buenas, y después de que nos las nieguen y solo después forzaremos la situación. O sea la situación la forzaremos des...

- ¡...pués!

- Exactamente. Nos repartiremos por el mundo y nos haremos con todas las vacas que podamos, y cuando nos reunamos otra vez, dentro de un año, contaremos las vacas que tenemos y volveremos a empe....

- ¡...llones!!

- A empezar, por Dios, a empezar. O sea que a partir de ahora nuestra única misión en la vida es este viaje para apoderarnos de lo que es nuestro. Y ojito, no es que lo digamos nosotros, lo dice dios. De manera que haremos lo siguiente. Repartámonos por apellidos los puntos cardinales, invadamos el mundo....

- ¿Qué es un punto cardinal, y cual correspondería a Téllez?

- ¿Eres tu Téllez?

- Pues al Sur, hala.

- ¿puede ser al Oeste?

- No deis por saco ¿eh? Eso os lo pido por el amor de dios.


Continuará con la diáspora, sea lo que sea.
 
(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (III-¡Imprescindible!)
El equipo de trabajo que finalmente quedó formado por Mzéh, Gnomé, Mbah y Clarés, se puso de inmediato manos a la obra, con el objetivo (nada menos amigos míos) de dotar de sentido y dirección a la civilización karamajonga.

Las sesiones de trabajo eran agotadoras, y los debates, de tal profundidad, que a menudo las discusiones abarcaban aspectos que nunca antes habían sido tratados.

- ¿El plural de karamajong es karamajongs o karamajongos?
- Eso como lo de clubs o clubes.
- Clubes karamajongos


La historia no sabe nada del contenido real de aquella serie de reuniones, de aquellos desayunos de trabajo, comidas de trabajo, cenas de trabajo, meriendas de trabajo, y cachondeíllo de entrehoras. Pero sí se sabe que fueron jornadas intensas, agotadoras y de nervios. Porque todos en la aldea conocían la trascendencia de definir el objetivo y el sentido de la civilización karamajonga. ¿Todos? Bueno todos no. Machín, que era dependiente del licor de plátano, solo era consciente de la importancia del objetivo de la civilización karamajonga, el sentido de la civilización karamajonga se la traía floja.

Pasaron muchas lunas. Tantas que el contador de lunas se hubiera perdido de no tener un calendario con santos.

Llegó la estación de las lluvias. Y llovió a cascaporro. Se volvió a inundar el pantano, y volvieron los anfibios verdosos y blandurrios. También las aves migratorias volvieron de Suecia, porque allí en esta época hacía un frío de cojones. Y volvieron con sed y bebieron en el pantano, tragándose a veces sin querer una rana de Evans jaspeada. Y pasó la estación de las lluvias.

Y llegó la otra.

Como se llame...

Se secó el pantano, así a lo bestia, en plan esto es África y nada de mariconadas. Las aves se largaron otra vez, y los anfibios tuvieron un final dramático, cosa que a nadie importó, excepto a Machín, que brindó por ellos entre sollozos extremos.

Y un buen día, comenzó a circular por la aldea el rumor de que el equipo de trabajo había llegado a sus conclusiones.

-..el equipo de trabajo ha llegado a sus conclusiones...
- ¿Qué equipo de trabajo y qué conclusiones?

Claro, la gente se había olvidado de aquello. Pero enseguida que lo volvió a recordar se abrazaron emocionados.

Era cierto, aquella mañana Mzeh, visiblemente avejentado, salió a la puerta de la choza de reuniones y dijo lacónicamente al pueblo:

- Esta noche haremos una declaración.

Y volviéndose hacia el interior de la choza dijo en un susurro

- Pues para mi la que está buena que se rompe es...

Continuará
 
(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (II-Al loro)
Claro está que lo de ir en bolas, no podía ser eterno. Es decir podía estar bien para la antigüedad, porque tampoco es muy diferente llevar un taparrabos a ir en bolas-bolas. Pero una vez que los indígenas vecinos de los karamajong se decidieron a incorporar a su vestimenta camisetas de equipos, polos, camisas de flores y los vaqueros, sobre todo los vaqueros, el ir en canicas empezó a llamar la atención. Tanto que el Presidente del Gobierno de aquellas fechas promulgó una ley en la que se prohibía explícitamente el empelotismo, y se condenaba a los empelotistas a muerte, con dos cojones.

Pronto se impuso la lógica de supervivencia, entre los amigos Karamajongos, y para evitar las muertes estériles, iban de paseo cargando un hatillo con ropa, que se ponían cagando rayos cuando sospechaban que algún agente de la ley andaba por los alrededores.

Pero volvamos a la primera creencia. Tontería el aclararlo, pero el destino divino de los karamajong, aún no se había visto cumplido. De momento no eran dueños de todas las vacas del mundo, y aun les faltaban muchas reses para conseguirlo. De hecho, en realidad, y gracias al ardor guerrero de los masai, cada vez tenían menos vacas.

Asamblea. Habla el pueblo karamajong todo a la vez:

- Yo creo que las vacas de los Masai deberíamos dejarlas para el final, cuando ya tengamos todas las demás. ¿No?
- ¿Cómo cuantas vacas nos faltarán?
- Millones ¿no?
- Cogerlas todas puede resultar agotador y arriesgado...
- A este paso los masai lo conseguirán.
- Deberíamos empezar por las de los pigmeos.
- Los pigmeos no tienen vacas, son cazadores.
- ¿Cazadores?
- ¿La movida incluye vacas solamente o vacas y toros y bueyes?
- Yo no lo sé. Déjame en paz.
- A mi casi me cansa más lo de ir en pelotas que lo de las vacas.
- No tienes fe, hermano.
- Me parece muy buena idea la apuntada por el compañero, de ir a por las vacas de los pigmeos....
- El caso es que a nadie le importa si a ti te parece buena idea o no...
- ...salvo que las vacas de los pigmeos sean a su vez “pigmeas” en cuyo caso no sé si el esfuerzo merecerá la pena...
- ¡Que los pigmeos no tienen vacas, coño!
- Pero ..Mzeh, ¿Qué haces ahí tan callado, tu que piensas, malandrín?
- .............

El silencio inundó la asamblea. Lo inundó, enseguida lo vais a entender, como la marea inunda, irremisiblemente, el castillo del niño en la playa. Un silencio que quizá nadie quería, pero que se apoderó de todos.

Mzeh nadó un poco en ese silencio, dejó que cogiera cuerpo, para que al romperlo todo el mundo pensara; “Hay que ver como rompe el silencio este tío..” Se puso en pie e hinchó el pecho. Su figura se izó y su aura tomó brillo antes de que el sentenciara:

- Hagamos un equipo de trabajo.

“Un equipo de trabajo ajo,ipo, ajo ipo, ajo ipo, trabajo, equipo, de trabajo...”

- ¿Un equipo? ¡Que idea tan sorprendente!
- A mi me gusta porque aplaza el problema....
- Estamos claramente insatisfechos, y es una insatisfacción congénita.
- Tu quieres decir eterna.
- Yo quiero decir congénita y me cago en tu puta calavera.
- No sabes ni hablar....chaval...
- Votemos, hagamos el equipo de trabajo, emborrachémonos con ese apestoso licor de plátano que destilamos, y que nos bebemos porque se nos acabó el glenlivet de lo exploradores, y ya después nos pelearemos.
- Pero nosotros no somos guerrero, sino granjeros. No debemos pelear.
- Te equivocas lo que no debemos es ir a la guerra, pero pelear si que podemos. Si lo hacemos en todas las asambleas...

Y tal como se dijo, sin desviarse ni un solo milímetro del plan. Se hicieron las cosas. Se eligió un equipo de trabajo.

-...¿Lo de las vacas de los pigmeos?
 
(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (I)
En muchos sitios he sido criticado, y muy ásperamente, por cierto, por no incluir nada acerca de los karamajong en mis escritos.

- Parece que usted vive al margen de la realidad.
- No se como se concibe un blog de Documentales sin los karamajong.
- Usted no se documenta ni nada, ¡payaso!
- Usted no es gracioso.
- ¡Que me dejes, baboso!

He mantenido la frialdad en todo momento con este tema, hasta que he sabido la historia completa. He dejado arreciar las críticas hasta extremos que nadie puede sospechar. Pero ahora sé la historia completa. Ahora os la puedo contar. Así que sentaos con calma para degustar la historia más asombrosa que conocéis. (Excepto para los que hayáis leído “La tournée de Dios” de Jardiel Poncela, en ese caso es la segunda historia más asombrosa que conocéis)


¿Quiénes son los karamajong? Se trata de una tribu que vive en Uganda. Eso probablemente ellos lo desconocen. Me refiero a que puede ser que crean que aquello es Elche. O simplemente que no les importe cómo se llama el lugar donde viven. Para esta historia eso no es importante. Realmente para esta historia lo único importante radica en dos puntos básicos de las creencias espirituales de los karamajong.

En primer lugar, los karamajong practican el empelotismo a ultranza. Es decir, básicamente van en pelotas a todas partes. El origen de esta creencia no se sabe. Pero os puedo contar que se reafirmó cuando los primeros exploradores que llegaron al poblado karamajong, murieron víctimas de la disentería, la malaria y el dengue, y , bueno uno que lo mató el marido de pero eso no importa. El caso es que el jefe espiritual de la tribu, mal llamado hechicero, les comentó a los miembros de la misma:
- ¿Veis? Nosotros vamos en bolas y tenemos una salud de hierro, los exploradores blancos van vestidos y han muerto todos.
- Perdona, dijo uno, el abuelo Kahma también palmó e iba en canicas.
- Tu eres un listo, y un enteraíllo, el abuelo Kahma llevaba muy mala vida. Por eso se murió.

Y así fue como la filosofía del empelotismo tomó cuerpo en el poblado. En los corazones de la tribu.


El segundo punto , y quizá más importante de la fe espiritual de los karamajong, es la singular creencia de las vacas han sido puestas a su disposición por la providencia para que ellos las cuiden, y que ellos son los responsables y amos de las vacas, a las que a su vez no pueden matar, pero si ordeñar hasta la extenuación. No parece raro ¿verdad?. Pero claro, hay un matiz (Este Buch no nos podía dejar así...). Las vacas que pertenecen a los karajillos, según su fé, son...todas. ¿todas?. TODAS. Es decir los karas creen que las vacas de un granjero masai, les pertenecen, y que el granjero es un usurpador de la propiedad transferida por la divinidad. Esto ha dado lugar a numerosas guerras, que los karamajong siempre han perdido, porque ya digo que eran granjeros y no guerreros, así que resultó que los masai no sabían cuidar bien sus vacas, pero tenían los cojones más gordos. ¿Me explico?

Así que las batallas con los masai no dejaban de ser un serio problema , aunque local. Pero la fé de los karas, insisto no decía que “las vacas de los masai bla bla blá....”, eran las de los masai, las de los tutsis, las de otras tribus de África, pero también las de los holandeses, las de los suizos, las de lo americanos, las de los rusos, las de los ...las de todos. Tan solo la distancia salvaba de momento a los ganaderos andaluces, por ejemplo, de la sed de poseer de los karamajong.

De momento claro. Continuará...
 
..CONTINUACIÓN DE LA HISTORIA (Viene de la Princesa del Guisante)
....de esos que tanto abundan hoy en día. Tan temprano y ya empezaba a cargarme de preocupaciones e incomodidades. Fue muy especial también saber que, en realidad las teorías que se tienen sin confirmar suelen acabar siendo mentira. Por ejemplo, resulta que si te metes en un autobús calentito después de haberte mojado por la lluvia, no te secas, pero te pican furiosamente las nalgas. Y es un picor que no puede ser aliviado mas que con un iracundo rascado. Y la mente se reserva a un único pensamiento:

- ¿Cuándo podré rascarme el culo? ¿Cuando, cuando, cuando?

En realidad consigues oír a tu propio culo pidiéndote una lacerante rascada.

- ¡Ráscame o vete a tomar por mí!

Pero no se puede estar todo el día escuchando a tu culo. A veces hay que suponer lo que quiere, y darle lo que le conviene sin escuchar su maldita opinión.

Me di cuenta de que el conductor del autobús iba sobrado con sus anchos antebrazos, y sus estúpidas gafas de sol para lluvia. Sabía lo que pensaba del todo, me lo decía la mirada que le echaba al personal cuando se subía al bus. “Vosotros sois sólo pasajeros, pero yo soy dueño de vuestro destino, yo decido si vivís o morís”.

Y entonces sucedió que me miró de arriba abajo, y se leyó una clara mueca de espanto en su rostro. Fue sólo un instante. Pero toda su altanería se tranformó por un momento en terror.

Pero ya no volvió mirarme.

Y yo, presa de la confusión me baje del bus. Lo hice porque estaba confundida, pero también, porque había llegado mi parada.

El autobús salió quemando rueda en cuanto se apeó el último pasajero.



Wolffo dirá algo más, y con enlaces chachis.