(X) UNA COSA MALA (casi poema)
Recuerdo, cómo cogí el bote de Nesquik, y al pesarlo entre mis manos, darme cuenta con mi inteligencia intuitiva a pleno funcionamiento, de que estaba vacío, y cómo al destaparlo, pegué unas tosecillas secas, porque en realidad no estaba tan vacío. Aún quedaban restos. Probablemente aun era suficiente para un vasito, pero los cazadores, y sobre todo los cazadores de fieras, estamos imbuidos desde la niñez, de un espíritu práctico insoslayable, de modo que tiré los restos irritantes a la basura y me fui con mi bote al porche de la casona.
Miré hacia arriba y no vi nada más que el techo de madera. Así que aposté por la paciencia. Perfectamente quieto y vigilando el techo, con mi bote de Nesquik en la mano esperé acontecimientos.
El primer acontecimiento fue mi hermano mayor, una persona madura, de quince años, que no era sensible, en absoluto. Así que no me extrañó su estúpida pregunta:
- ¿Qué haces, mono?
- Nada.
Pero hubiera dado igual cualquier respuesta ( Estoy sajando mandriles, estoy quemando restos vegetales, estoy agujereando un muñeco con tu apariencia, estoy dibujando cardioides de Nicomedes,...)
Por fortuna siguió su camino sin querer averiguar más.
Al rato mi hermana pequeña.
- ¿qué haces?
- Nada, déjame en paz.
Reconozco que me sentí un poco mal, porque la había dejado sin Nesquik, pero también podía tomar Eko, o leche maternizada, ¿no?. Se fue con su coleta ridícula. Bamboleándose, como una tonta.
Yo seguía teniendo paciencia, y también tenía el frío ese absurdo de las ocho de la mañana de Agosto, y la inquietud de tener que ponerme a estudiar en un momentito para que no me regañaran. ( Es bien triste, ya no os digo que estudiéis para saber, pero por lo menos hacedlo para aprobar, o ni eso, aunque sea para que no os regañen, me gusta el cachondeo como al que más, pero en su momento, hay un momento para el cachondeo y un momento para el trabajo serio, yo no me llamo ni Ata ni Ulfo, me llamo a-ta-ul-fo, tu qué, ni puta idea ¿no?, como tu hermano....)
A veces las cosas te comprenden, y suceden cuando lo necesitas. No ocurre muchas veces, desde luego, pero a todo el mundo le sucede al menos una vez.
Allí arriba estaba, descolgándose lentamente, toda gorda y brillante. Una araña-cebra, un ejemplar bien cachas, bajaba muy, muy despacio sujeta de su hilo, que tenía que tener la resistencia de la soga de un barco bien gordo para aguantar el cuarto de kilo que pesaba la hija de la gran puta.
Patas gordas, negras y amarillas, como el Peñarol, cuerpo enorme, redondo negro y amarillo, nunca había tenido tanto miedo, pensé que la muy bestia me inoculaba algo no duraría ni un segundo, o que si en vez de caer en el bote, se me agarraba a un ojo podría llevárselo o romperlo. Todo tembloroso puse el bote destapado (no soy tan gilipollas) en lo que se supone que era su trayectoria descendente. Pero había dos problemas, en primer lugar, la araña era como mi hermana, algo bamboleante, con lo que su trayectoria no estaba del todo clara, y a mí, por si no se notaba, me invadía el pánico. Ella era mi presa, pero sé que si le hubiera mirado a los ojos (que tienen cinco, o siete, no sé), hubiera descubierto en ellos el brillo del cazador, y ella a su vez en los míos, el color oscuro del miedo genuino.
Parecía acelerar en su caída, y ¡Dios! El temblor empezó a dominarme de arriba abajo, y puse el bote debajo de ella, y lo subí, para forzar la situación, pero entonces, la tía se aferró al borde y empezó a asomar, como queriendo morderme la mano, entonces incliné el bote para compensar el movimiento, pero el temblor era tan grande que la araña-cebra se salía cada vez más. Pensé que era tan grande que me podría pegar y todo.
Finalmente me lo jugué el todo por el todo. Agité el bote, y por milagro la perra acabó cayendo dentro, con unos reflejos que no conseguí nunca más, puse la tapa y cerré herméticamente.(¡Clic!)
El bote pesaba mucho, y no estaba lleno de Nesquik, precisamente. Pensé que a lo largo de la mañana abriría el bote, pero a la hora de la verdad me daba miedo, pensaba que estaría cabreada y me mordería. Un par de días después lo volví a intentar, pero luego pensé con lógica que si en esa misma mañana podía estar cabreada, ¿Cómo estaría al cabo de dos días?
Han pasado veinte años...Ahora sí que no lo abro,..debe estar indignada...
Miré hacia arriba y no vi nada más que el techo de madera. Así que aposté por la paciencia. Perfectamente quieto y vigilando el techo, con mi bote de Nesquik en la mano esperé acontecimientos.
El primer acontecimiento fue mi hermano mayor, una persona madura, de quince años, que no era sensible, en absoluto. Así que no me extrañó su estúpida pregunta:
- ¿Qué haces, mono?
- Nada.
Pero hubiera dado igual cualquier respuesta ( Estoy sajando mandriles, estoy quemando restos vegetales, estoy agujereando un muñeco con tu apariencia, estoy dibujando cardioides de Nicomedes,...)
Por fortuna siguió su camino sin querer averiguar más.
Al rato mi hermana pequeña.
- ¿qué haces?
- Nada, déjame en paz.
Reconozco que me sentí un poco mal, porque la había dejado sin Nesquik, pero también podía tomar Eko, o leche maternizada, ¿no?. Se fue con su coleta ridícula. Bamboleándose, como una tonta.
Yo seguía teniendo paciencia, y también tenía el frío ese absurdo de las ocho de la mañana de Agosto, y la inquietud de tener que ponerme a estudiar en un momentito para que no me regañaran. ( Es bien triste, ya no os digo que estudiéis para saber, pero por lo menos hacedlo para aprobar, o ni eso, aunque sea para que no os regañen, me gusta el cachondeo como al que más, pero en su momento, hay un momento para el cachondeo y un momento para el trabajo serio, yo no me llamo ni Ata ni Ulfo, me llamo a-ta-ul-fo, tu qué, ni puta idea ¿no?, como tu hermano....)
A veces las cosas te comprenden, y suceden cuando lo necesitas. No ocurre muchas veces, desde luego, pero a todo el mundo le sucede al menos una vez.
Allí arriba estaba, descolgándose lentamente, toda gorda y brillante. Una araña-cebra, un ejemplar bien cachas, bajaba muy, muy despacio sujeta de su hilo, que tenía que tener la resistencia de la soga de un barco bien gordo para aguantar el cuarto de kilo que pesaba la hija de la gran puta.
Patas gordas, negras y amarillas, como el Peñarol, cuerpo enorme, redondo negro y amarillo, nunca había tenido tanto miedo, pensé que la muy bestia me inoculaba algo no duraría ni un segundo, o que si en vez de caer en el bote, se me agarraba a un ojo podría llevárselo o romperlo. Todo tembloroso puse el bote destapado (no soy tan gilipollas) en lo que se supone que era su trayectoria descendente. Pero había dos problemas, en primer lugar, la araña era como mi hermana, algo bamboleante, con lo que su trayectoria no estaba del todo clara, y a mí, por si no se notaba, me invadía el pánico. Ella era mi presa, pero sé que si le hubiera mirado a los ojos (que tienen cinco, o siete, no sé), hubiera descubierto en ellos el brillo del cazador, y ella a su vez en los míos, el color oscuro del miedo genuino.
Parecía acelerar en su caída, y ¡Dios! El temblor empezó a dominarme de arriba abajo, y puse el bote debajo de ella, y lo subí, para forzar la situación, pero entonces, la tía se aferró al borde y empezó a asomar, como queriendo morderme la mano, entonces incliné el bote para compensar el movimiento, pero el temblor era tan grande que la araña-cebra se salía cada vez más. Pensé que era tan grande que me podría pegar y todo.
Finalmente me lo jugué el todo por el todo. Agité el bote, y por milagro la perra acabó cayendo dentro, con unos reflejos que no conseguí nunca más, puse la tapa y cerré herméticamente.(¡Clic!)
El bote pesaba mucho, y no estaba lleno de Nesquik, precisamente. Pensé que a lo largo de la mañana abriría el bote, pero a la hora de la verdad me daba miedo, pensaba que estaría cabreada y me mordería. Un par de días después lo volví a intentar, pero luego pensé con lógica que si en esa misma mañana podía estar cabreada, ¿Cómo estaría al cabo de dos días?
Han pasado veinte años...Ahora sí que no lo abro,..debe estar indignada...
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impresionante fachada... eso es una provocación en toda regla ¿eh? ;)
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Wolffo, incluso creo que habrán pasado más de 30 años, pero..¿qué necesidad había de decirlo, hombre? En ocasones veo arañas....¿No te parece el bicho más inquietante?
Princesa: Gracias, pero le atribuyes demasiada importancia a lo del cardioide de Nicomedes. De lo que estoy verdaderamente orgulloso es de que visites mi blog, y le pienso contar a todos mis amigos que te mola mi arte, y, tal vez mi físico, aunque muchas veces me ha perjudicado, porque la gente se piensa que sólo soy una impresionante fachada.
Desordenada: Un beso para ti también y otro más, y te gano 2-1, aunque tienes tus posibilidades en la vuelta por el valor de los besos fuera. Algún día abriré ese maldito bote.
Princesa: Gracias, pero le atribuyes demasiada importancia a lo del cardioide de Nicomedes. De lo que estoy verdaderamente orgulloso es de que visites mi blog, y le pienso contar a todos mis amigos que te mola mi arte, y, tal vez mi físico, aunque muchas veces me ha perjudicado, porque la gente se piensa que sólo soy una impresionante fachada.
Desordenada: Un beso para ti también y otro más, y te gano 2-1, aunque tienes tus posibilidades en la vuelta por el valor de los besos fuera. Algún día abriré ese maldito bote.
Comentario:
jajajajaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa, no lo destapes, tiene que estar como un Miura, aunque fuese negra y amarilla, como una canción que recuerdo yo de La Mode y que no logro encontrar :P
Dios santo, cardioides, he tenido que buscar a ver qué cuernos era eso, y mira tú por donde me entero de que existen los hipocicloides y epicicloides, porque yo soy de letras y ni siquiera llegué a saber integrales y derivadas, pese a que en un alarde de chulería escogí mixtas en COU. Pero de cardioides y todas esas cosas no me habían hablado en la vida. Y me preocupa porque la página que he encontrado pone cosas como "deltoides, astroides, etc." y "cardioides, nefroides, etc.", o sea, que puedo estar rodeada y ni lo sé. Los etc. son muy inquietantes en cualquier circunstancia de la vida, y acabo de descubrir que en geometría también. Que conste que el que alguien sepa que existen ¿los, las? cardioides me asombra más que el hecho de cazar una araña de cuarto de kilo. Aún así, reconozco el mérito de atraparla. Yo nunca podría haber hecho eso por dos razones: porque no me gustaba el nesquik (¿qué necesidad hay de hacer que los polvos sean rápidos?) y porque los bichos me dan asco.
En serio, cómo me ha gustado ;))
Dios santo, cardioides, he tenido que buscar a ver qué cuernos era eso, y mira tú por donde me entero de que existen los hipocicloides y epicicloides, porque yo soy de letras y ni siquiera llegué a saber integrales y derivadas, pese a que en un alarde de chulería escogí mixtas en COU. Pero de cardioides y todas esas cosas no me habían hablado en la vida. Y me preocupa porque la página que he encontrado pone cosas como "deltoides, astroides, etc." y "cardioides, nefroides, etc.", o sea, que puedo estar rodeada y ni lo sé. Los etc. son muy inquietantes en cualquier circunstancia de la vida, y acabo de descubrir que en geometría también. Que conste que el que alguien sepa que existen ¿los, las? cardioides me asombra más que el hecho de cazar una araña de cuarto de kilo. Aún así, reconozco el mérito de atraparla. Yo nunca podría haber hecho eso por dos razones: porque no me gustaba el nesquik (¿qué necesidad hay de hacer que los polvos sean rápidos?) y porque los bichos me dan asco.
En serio, cómo me ha gustado ;))
Comentario:
Sí, estará indignada... y muerta. O por lo menos tiene que haber adelgazado mucho, estoy pensando en meterme en un bote de Nesquik y cerrar la tapa para perder unos kilitos.
Un beso.
Un beso.
Comentario:
jajajajajajajajaa, pero eres un mentiroso: no han pasado 20 añoos, sino, al menos 30.
jajajajajajajaja.
Es buenísimo.
Como en el sexto sentido o en los otros.
¡Final sorpresa!
Eres un machote.
jajajajajajajaja.
Es buenísimo.
Como en el sexto sentido o en los otros.
¡Final sorpresa!
Eres un machote.