(XII) EL ORANGUTÁN BESUCÓN CON SU TRIPITA DE CUERO.
Yo siempre había sido enemigo de los monos. Entiéndase bien esto, era enemigo de los monos en el mismo grado que de los perros de pelo corto. ¿Por qué era yo enemigo de los perros de pelo corto? Porque, aunque sea inconscientemente, se pasean por la casa con sus bolas bamboleantes a la vista de todo el mundo, ...y todo el rato. De modo que cada vez que yo aparecía por casa de un amigo que tenía el clásico ejemplar musculoso de perro de pelo corto, y, aunque yo no quisiera terminaba fijándome en el bamboleo eterno de sus pelotas. Y, yo al fin y al cabo solo estaba un ratito, pero me imaginaba a mi amigo todo el día hipnotizado con las bolas peladas y sucias del doberman. Así que terminé por respetar el hábitat de los perros de pelo corto, pero sin admitirlos en mi casa.
Con los monos me pasó algo parecido. El problema era la mirada. ¿cómo miran los monos? ¿eh?. Miran echándote en cara que son solo monos. Como si los demás tuviéramos la culpa. Los monos pequeños verdaderamente tienen un deje humilde en la mirada, como de base de la pirámide de depredadores, pero en los grandes primates, como gorilas, orangutanes e incluso en algunos medianos como chimpancés y mandriles (recuerdo aquel dicho...más feo que una almorrana en el culo de un mandril), esa mirada es de franco rencor.
Pero eso no me cayeron nunca bien los monos.
Hasta ese día.
Ya llevaba un par de horas en el zoo, había estado visitando a los delfines e incluso había intentado obligarles a seguir mi dedo índice, aunque el resto del público había arruinado el proyecto, porque se distraían. Después pasé por donde las grandes aves; el majestuoso cóndor, el misterioso halcón, el hierático milano, el vulgar pollo amarillo, (ah, no que eso es la pitanza de los otros, siempre ha habido clases) Y, claro, los grandes felinos, tanto de la seca sabana, como los pumas del desierto, y, cómo no, los grandes primates, y entre ellos, en su pequeña morada de metacrilato, el triste orangután de la tripita de cuero.
Si, tenía gesto triste, el granuja, pero no fue eso lo que me conmovió. Se columpiaba dulcemente, con una mano se agarraba a la cuerda del columpio, y con la otra sujetaba una manzana desordenadamente mordida. Y esto tampoco me conmovió.
A cada impulso su cara quedaba a escasos milímetros del metacrilato, ¿Y sabéis lo que hacía entonces, cuando su carita fea estaba tan cerca de la pared transparente de su celda? No os lo vais a creer. Le pegaba un besazo a la pared. Con sus labios gordos y peludos. Le pegaba un besazo ruidoso y húmedo de padre y señor mío. Y esto lo hizo una vez, y dos y tres. Y yo justo delante de él. Y cuatro y cinco y seis, y yo delante de él. Y lo hizo continuamente, y me tenía hipnotizado. Y seguía, y yo ahí.
Y yo no sé por qué lo hacía. No es la causa lo que me gustó, fue el acto en sí.
¿Qué importa el por qué?
Con los monos me pasó algo parecido. El problema era la mirada. ¿cómo miran los monos? ¿eh?. Miran echándote en cara que son solo monos. Como si los demás tuviéramos la culpa. Los monos pequeños verdaderamente tienen un deje humilde en la mirada, como de base de la pirámide de depredadores, pero en los grandes primates, como gorilas, orangutanes e incluso en algunos medianos como chimpancés y mandriles (recuerdo aquel dicho...más feo que una almorrana en el culo de un mandril), esa mirada es de franco rencor.
Pero eso no me cayeron nunca bien los monos.
Hasta ese día.
Ya llevaba un par de horas en el zoo, había estado visitando a los delfines e incluso había intentado obligarles a seguir mi dedo índice, aunque el resto del público había arruinado el proyecto, porque se distraían. Después pasé por donde las grandes aves; el majestuoso cóndor, el misterioso halcón, el hierático milano, el vulgar pollo amarillo, (ah, no que eso es la pitanza de los otros, siempre ha habido clases) Y, claro, los grandes felinos, tanto de la seca sabana, como los pumas del desierto, y, cómo no, los grandes primates, y entre ellos, en su pequeña morada de metacrilato, el triste orangután de la tripita de cuero.
Si, tenía gesto triste, el granuja, pero no fue eso lo que me conmovió. Se columpiaba dulcemente, con una mano se agarraba a la cuerda del columpio, y con la otra sujetaba una manzana desordenadamente mordida. Y esto tampoco me conmovió.
A cada impulso su cara quedaba a escasos milímetros del metacrilato, ¿Y sabéis lo que hacía entonces, cuando su carita fea estaba tan cerca de la pared transparente de su celda? No os lo vais a creer. Le pegaba un besazo a la pared. Con sus labios gordos y peludos. Le pegaba un besazo ruidoso y húmedo de padre y señor mío. Y esto lo hizo una vez, y dos y tres. Y yo justo delante de él. Y cuatro y cinco y seis, y yo delante de él. Y lo hizo continuamente, y me tenía hipnotizado. Y seguía, y yo ahí.
Y yo no sé por qué lo hacía. No es la causa lo que me gustó, fue el acto en sí.
¿Qué importa el por qué?
Comentario:
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Binche: ¿un resumencillo, mejor?
Comentario:
Jajaja, no me digas que nunca te llegó esa leyenda urbana del gerbo, el pobre Raggot??!! Mira aquí:
http://www.portalmix.com/textos/txt_0_noticias_S_32.shtml
http://www.portalmix.com/textos/txt_0_noticias_S_32.shtml
Comentario:
Y, otra cosa princesa; los gerbos criaban y se zampaban a todas sus crías. ¿Qué gracia tiene eso?
Comentario:
Alteza, por favor la historia de Raggot, pero ya. NO te dije nada porque temo enamorarme. Pero me decía..¿será esta ? ¿Sera esta otra?. Te añado que un colega de Valladolid dijo una vez una frase buenísima, resulta que estábamos los del equipo comiendo un día en un bar, y la pobre camarera-dueña no hacía más que subirnos bandejas de champiñones. Entonces mi amiguito se levanta y dice: Señora, me cago en mi estampa, menos champiñones y más clarete.
Comentario:
y lo de los gerbos es terrible, Buch, no sé como reconoces haber tenido gerbos ¿tú no conoces la historia de Raggot?
Comentario:
Buch, serías el único que pedía claretes aquí, que todos van del palo de ribera :P Pero es cierto, en mi tierra ese color de vino es clarete, nada de rosado que suena más amariconado. Al lado de Peñafiel, además de la parte buena, buena, de la ribera, tienes Sardón y puedes probar un Abadía de Retuerta... Pero vamos, lo esencial es que estoy yo y has venido y no me has dicho nada. Grrrr.
Comentario:
Buch, odio las anguilas de siempre, nunca he sido capaz de que me gusten, qué asco, al igual que los arenques salados que se comen en mi tierra. Con lo rico que está un cocido madrileño o una paellita.
Un truco para que te gusten los perros de pelo corto: comprar solo hembras, a esas no se les mueve nada! ;)
Un truco para que te gusten los perros de pelo corto: comprar solo hembras, a esas no se les mueve nada! ;)
Comentario:
Wolffo: Si, perdona, se me había olvidado contestarte. Hubo dos "gerbos", o roedores del desierto. Vivieron algunos años, luego pollos diversos, un pato que se acabó zampando el señor Ríos y creo qeu alguna tortuga de esas que se mueren de empacho a nada que te descuides....
Comentario:
Hola amigos, he vuelto ya, he estado de vacaciones.
Binche: ¿Holandesa? Eso me parece de lo más exótico. Está bien, no comeis callos en Holanda. Pero, perdona, en Volendam,(Creo que ese era el nombre, un sitio precioso) he visto montones de anguilas puestas a secar, como calcetines tendidos, y me dijeron que eso se lo comía la gente por allí. Binche, me caes fenomenal, pero no te apoyo en lo de los boxers, un montón de pelotas bamboleándose por tu casa...
Guigui: No, he estado en Valladolid, y, para integrarme no hice más que pedir claretes por aquí y por allá. También en Peñafiel, Casa Mauro, al Protos, ya ves tú. Te cuento una cosa, una vez en Mieres, que tendría yo ocho años, me llevó mi abuela a una tienda a comprarme calzoncillos, de aquellos blancos, y me dijo la dependienta:
- Con lo guapu que yes, andarán les chavalines mareás detrás de ti. (Aporte documental)
Wolffo: Esa es una visión muy tuya de los zoos. A mi tampoco me gustaban mucho hasta que ví el gran espectáculo de la comida de las serpientes venenosas(ratones vivos), aquello me dejó hipnotizado.
LAnamberguaN. Bienvenida. El culo pelado lo tienen los monos, y también Luis Aragonés.
Binche: ¿Holandesa? Eso me parece de lo más exótico. Está bien, no comeis callos en Holanda. Pero, perdona, en Volendam,(Creo que ese era el nombre, un sitio precioso) he visto montones de anguilas puestas a secar, como calcetines tendidos, y me dijeron que eso se lo comía la gente por allí. Binche, me caes fenomenal, pero no te apoyo en lo de los boxers, un montón de pelotas bamboleándose por tu casa...
Guigui: No, he estado en Valladolid, y, para integrarme no hice más que pedir claretes por aquí y por allá. También en Peñafiel, Casa Mauro, al Protos, ya ves tú. Te cuento una cosa, una vez en Mieres, que tendría yo ocho años, me llevó mi abuela a una tienda a comprarme calzoncillos, de aquellos blancos, y me dijo la dependienta:
- Con lo guapu que yes, andarán les chavalines mareás detrás de ti. (Aporte documental)
Wolffo: Esa es una visión muy tuya de los zoos. A mi tampoco me gustaban mucho hasta que ví el gran espectáculo de la comida de las serpientes venenosas(ratones vivos), aquello me dejó hipnotizado.
LAnamberguaN. Bienvenida. El culo pelado lo tienen los monos, y también Luis Aragonés.
Comentario:
¿has desertado, Buch?
Comentario:
Yo lo que digo es que el zoo es una mierda. El león siempre está triste y dormido, el elefante gorroneando cacahuetes y los hipopótamos cagando. Los pajarracos encerrados.
Los únicos que mantenían intacta su dignidad eran los (¿las?) avestruces.
Aparte de Xana, ¿hubo más animales en tu casa? En mi casa yo tuve dos peces, que murieron antes de ser lo suficientemente grandes como para comérselos y dos pollos, que tampoco llegaron a ser rentables para asarlos.
NO sabía que no te gustaran los monos. Yo una vez me quedé mirando a uno y sonreía. Le miraba y sonreía. Parecía mirarme y sonreír. Creí que le caía simpático, hasta que vi que lo que manoseaba mcon fruición no era una salchicha cualquiera, sino "su" salchicha.
Los únicos que mantenían intacta su dignidad eran los (¿las?) avestruces.
Aparte de Xana, ¿hubo más animales en tu casa? En mi casa yo tuve dos peces, que murieron antes de ser lo suficientemente grandes como para comérselos y dos pollos, que tampoco llegaron a ser rentables para asarlos.
NO sabía que no te gustaran los monos. Yo una vez me quedé mirando a uno y sonreía. Le miraba y sonreía. Parecía mirarme y sonreír. Creí que le caía simpático, hasta que vi que lo que manoseaba mcon fruición no era una salchicha cualquiera, sino "su" salchicha.
Comentario:
a mi tmapoco me hacen mucha gracia los monos y menos los del culo pelado pero bueno, tienen sus momentos supongo
besos
besos
Comentario:
Supongo que el porqué no importa, lo importante en ese caso para mí hubiera sido que efectivamente existiese un cristal entre nosotros (el mono y yo, como en la canción de peor imposible).
Por cierto, a mí la escena de película que más me impactó de pequeña fue una del planeta de los simios. Luego otra de psicosis, pero ya era más mayor yo. Desde entonces veo a los primates de otra manera (desde lo de los simios, no desde norman bates)
Yo soy enemiga de los gatos, pero ahora voy a mirar sospechosamente a los poseedores de perros de pelo corto (menos a Binche), seguro que a partir de este momento comentarán entre ellos que cada vez que los veo me entra la risa floja.
Por cierto, a mí la escena de película que más me impactó de pequeña fue una del planeta de los simios. Luego otra de psicosis, pero ya era más mayor yo. Desde entonces veo a los primates de otra manera (desde lo de los simios, no desde norman bates)
Yo soy enemiga de los gatos, pero ahora voy a mirar sospechosamente a los poseedores de perros de pelo corto (menos a Binche), seguro que a partir de este momento comentarán entre ellos que cada vez que los veo me entra la risa floja.
Comentario:
Tuviste suerte que ese día el orangután diera besos al cristal.
La última vez que yo visité un zoo, los monos (eran de esos pequeños) se dedicaban a machacar sus partes íntimas, hala, así, delante de todo el mundo, mis tres hijos incluidos. Explícale tú a unos niños menores de 10 años lo que estaban haciendo los monos, parecía una bacanal,ejem. Eso sí, reírnos nos reímos un rato.
Son divertidos los monos, pero deberían estar en su medio natural, no en un zoo. Pobrecitos.
Yo tengo perros de pelo corto, son boxers, son encantadores y muy cariñosos con los niños. Te los recomiendo.
Besos
La última vez que yo visité un zoo, los monos (eran de esos pequeños) se dedicaban a machacar sus partes íntimas, hala, así, delante de todo el mundo, mis tres hijos incluidos. Explícale tú a unos niños menores de 10 años lo que estaban haciendo los monos, parecía una bacanal,ejem. Eso sí, reírnos nos reímos un rato.
Son divertidos los monos, pero deberían estar en su medio natural, no en un zoo. Pobrecitos.
Yo tengo perros de pelo corto, son boxers, son encantadores y muy cariñosos con los niños. Te los recomiendo.
Besos





