(XIII) FUI CÓMPLICE DE UN CRIMEN ...(El desenlace)
Caí rendido sobre la cama. Cuenca, Sevilla, Mazarrón y Barbastro, resoplaban soñando con bellas conquenses, sevillanas, mazarronen.., er..y tías de Barbastro. Yo no podía dormirme aún, porque no encontraba alivio a mi situación. El subteniente Yan no era un enemigo cualquiera, no era como si ofendes al coronel, que te mete seis meses en la preve y punto. La venganza de Yan podía ser inconmensurable, qué se yo..., atroz. Desproporcionada, ea, desproporcionada.
Tristán, Pascual, Gatogordo y el subteniente Yan daban vueltas persiguiéndose en un círculo perfecto dentro de mi cabeza. Resultaba divertida la imagen. Pero al poco tiempo Tristán atajaba por medio del círculo y le mordía en la cabeza al felino. Luego todo volvía a empezar. A pesar de que estaba preocupado me acordé de la famosa copla (que no sé de quien era):
Tengo una gata de angora
Que es una cosa divina
Pepe saca la minina,
Que la vea la señora
Pero me reía en plan macabro, porque estaba más preocupado que un calamar. Era esa risa fría que te da el agobio.
Y de repente se hizo de día.
Y, pasó una semana. (Bueno, es que pasó sin detenerse, sin pensar en detenerse) Y muy poco a poco, muy lentamente, empecé a ver a Yan como un ser humano, con ligeras imperfecciones. No es un tipo tan listo, después de todo, no se ha dado ni cuenta.
Y pasó otra semana...y ví que Yan seguía en la inopia, y me reí de mi mismo por pensar que el tío tenía poderes, es más, bien mirado era más estúpido que la media.
Para cuando transcurrió un mes, me había tranquilizado tanto, que maullaba cuando aparecía Yan. Yan el tontito, Yan el despistado que tiene gatos y no sabe cuántos. Pobre Yan, ¿no sabe cuantos gatos tiene? Miau, miau Yan, ¿le apetece una lata de sardinas MIAU, mi subteniente? Si a los gatos de Yan le quitas uno, que está enterrado en el jardincillo tras la piscina porque se lo ha cargado Tristán....¿Cuántos gatos quedan? Yan no sabe.
MI subteniente quiero hacer un aleGATO. León es maraGATO.
Durante el período del servicio, tuve mis recaídas, claro. Por ejemplo, cuando se rumoreó que iban a hacer obras en el jardincillo de la piscina, entonces todo el miedo me vino de repente, y lo hablé con Pascual , que con sus dulces palabras me tranquilizó:
- Bah.
Luego hubo una época en que me dio por pensar que teníamos que haber dicho la verdad inmediatamente, porque entonces el culpable había sido Tristán, y ahora éramos Pascual y yo también, por haber ocultado el asunto. Luego, durante dos semanas, me pareció que Tristán era muy capaz de desenterrar lo que quedara del puñetero gatogordo.
Tuve días mejores y peores, con tendencia a la mejoría, pero durante el tiempo que duró la mili, siempre me quedó una ligera sensación de culpa, y un cierto temor residual a Yan.
El mismo día que me licencié, tuve que darle la mano a Yan, para despedirme de él. Y yo no hacía más que pensar que me iba a decir algo o a arrestarme justo el último día.
- Adiós buena suerte..¿Donde está mi gato, cabrón?
Pero no lo hizo. Sólo se me quedó mirando, y yo, en cada gesto suyo, creía ver una especie de:
- No te creas que no me voy a vengar, demonio blanco, mis escorpiones tienen tu retrato.
Pero me licencié. Y Yan pasó a ser un recuerdo ligeramente persistente. Y pasó un año, y pasaron dos. Y Yan sólo se me aparecía como un recuerdo lejano. Y pasaron tres.
Ayer, quince años después, pensé que soy tonto. Tantos años de recuerdo estúpido, y el chino no se ha vengado ni nada. Y luego se me apareció otra vez, muy pesado, pero brillante
- ¿Qué no me he vengado? Quince años acordándote de mi, te parece poco?
Tristán, Pascual, Gatogordo y el subteniente Yan daban vueltas persiguiéndose en un círculo perfecto dentro de mi cabeza. Resultaba divertida la imagen. Pero al poco tiempo Tristán atajaba por medio del círculo y le mordía en la cabeza al felino. Luego todo volvía a empezar. A pesar de que estaba preocupado me acordé de la famosa copla (que no sé de quien era):
Tengo una gata de angora
Que es una cosa divina
Pepe saca la minina,
Que la vea la señora
Pero me reía en plan macabro, porque estaba más preocupado que un calamar. Era esa risa fría que te da el agobio.
Y de repente se hizo de día.
Y, pasó una semana. (Bueno, es que pasó sin detenerse, sin pensar en detenerse) Y muy poco a poco, muy lentamente, empecé a ver a Yan como un ser humano, con ligeras imperfecciones. No es un tipo tan listo, después de todo, no se ha dado ni cuenta.
Y pasó otra semana...y ví que Yan seguía en la inopia, y me reí de mi mismo por pensar que el tío tenía poderes, es más, bien mirado era más estúpido que la media.
Para cuando transcurrió un mes, me había tranquilizado tanto, que maullaba cuando aparecía Yan. Yan el tontito, Yan el despistado que tiene gatos y no sabe cuántos. Pobre Yan, ¿no sabe cuantos gatos tiene? Miau, miau Yan, ¿le apetece una lata de sardinas MIAU, mi subteniente? Si a los gatos de Yan le quitas uno, que está enterrado en el jardincillo tras la piscina porque se lo ha cargado Tristán....¿Cuántos gatos quedan? Yan no sabe.
MI subteniente quiero hacer un aleGATO. León es maraGATO.
Durante el período del servicio, tuve mis recaídas, claro. Por ejemplo, cuando se rumoreó que iban a hacer obras en el jardincillo de la piscina, entonces todo el miedo me vino de repente, y lo hablé con Pascual , que con sus dulces palabras me tranquilizó:
- Bah.
Luego hubo una época en que me dio por pensar que teníamos que haber dicho la verdad inmediatamente, porque entonces el culpable había sido Tristán, y ahora éramos Pascual y yo también, por haber ocultado el asunto. Luego, durante dos semanas, me pareció que Tristán era muy capaz de desenterrar lo que quedara del puñetero gatogordo.
Tuve días mejores y peores, con tendencia a la mejoría, pero durante el tiempo que duró la mili, siempre me quedó una ligera sensación de culpa, y un cierto temor residual a Yan.
El mismo día que me licencié, tuve que darle la mano a Yan, para despedirme de él. Y yo no hacía más que pensar que me iba a decir algo o a arrestarme justo el último día.
- Adiós buena suerte..¿Donde está mi gato, cabrón?
Pero no lo hizo. Sólo se me quedó mirando, y yo, en cada gesto suyo, creía ver una especie de:
- No te creas que no me voy a vengar, demonio blanco, mis escorpiones tienen tu retrato.
Pero me licencié. Y Yan pasó a ser un recuerdo ligeramente persistente. Y pasó un año, y pasaron dos. Y Yan sólo se me aparecía como un recuerdo lejano. Y pasaron tres.
Ayer, quince años después, pensé que soy tonto. Tantos años de recuerdo estúpido, y el chino no se ha vengado ni nada. Y luego se me apareció otra vez, muy pesado, pero brillante
- ¿Qué no me he vengado? Quince años acordándote de mi, te parece poco?
Comentario:
Lanamberguan: ¿Qué o quien es lo que está mejor en Águilas que en Mazarrón? Gracias por venir.
Comentario:
jajajajaja me ha gustado mucho
por cierto, antes que en mazarron, en aguilas estan mejor
un saludo
por cierto, antes que en mazarron, en aguilas estan mejor
un saludo
Comentario:
Me encanta, Binche. Se ve que es cierta. También hay otra en el pueblo de MAria JOsé Cantudo: "Por un peo aquí me veo".
Comentario:
Bueno, un epitafio para un gato no se me ocurre, pero me ha hecho gracia una lápida mortuoria de California que he encontrado en internet:
Aquí yace Jane Smith, esposa de Thomas Smith, marmolista. Este monumento fue erigido por su esposo en memoria suya y como modelo. Sólo cuesta trescientos dólares.
Aquí yace Jane Smith, esposa de Thomas Smith, marmolista. Este monumento fue erigido por su esposo en memoria suya y como modelo. Sólo cuesta trescientos dólares.
Comentario:
Wolff: Gracias por reírte. Este relato me ha costado un huevo y he tenido que rebañar en todo mi ser. Pero si te has echado unas risas me doy por pagado, y te emplazo a mi próximo relato. Gracias W.
Binche: Si, criando malvas, con una lápida que dice . ¿eh? ¿por qué no pones tu el epitafio, Binche?
Princesa: La coplilla es muy antigua, pero pensé que colaría como novedad. Obviamente subestimé tu gran cultura.Te confesaré una cosa: A veces veo chinos.
Wolffo: Y tu más.
Binche: Si, criando malvas, con una lápida que dice . ¿eh? ¿por qué no pones tu el epitafio, Binche?
Princesa: La coplilla es muy antigua, pero pensé que colaría como novedad. Obviamente subestimé tu gran cultura.Te confesaré una cosa: A veces veo chinos.
Wolffo: Y tu más.
Comentario:
¡Perezoso!
Comentario:
jajajaaaaaaaaaaaaaaaaaa, qué genial. Aunque la coplilla que pululaba por tu mente es un poco de la época de nuestros abuelos ¿eh? :P
Claro que no quisiera preocuparte, pero ya sabes lo del refinamiento asiático, el plato frío de la venganza y todas esas cosillas...
Claro que no quisiera preocuparte, pero ya sabes lo del refinamiento asiático, el plato frío de la venganza y todas esas cosillas...
Comentario:
Jajajajaja, muy bueno el desenlace! Así que el gato cría malvas en el parterre de la piscina del cuartel. Y tu te sigues acordando de Yan.
Que pesadilla, chico!
Besos
Que pesadilla, chico!
Besos
Comentario:
jjajajajajajajajajajaj
dios mío, qué desenlace más inesperado!!!
Tenías razón, el desenlace es la leche.
Qué bueno, qué bueno, qué bueno!
Dios mío, buch, qué bueno.
dios mío, qué desenlace más inesperado!!!
Tenías razón, el desenlace es la leche.
Qué bueno, qué bueno, qué bueno!
Dios mío, buch, qué bueno.
Comentario:
Trini!! Gracias por volver por aquí. La pena del olvido es que nunca viene cuando le necesitas. Es un visitante inesperado...¿eh?
Comentario:
Hola, he leído tus tres capitulos de esta historia y me he hartado de reir.
Es cierto, te parece poco pago haber estado quince años dádole revueltas mentales a esta historia?
Espero que el olvido te bese la frente jajajaja.
Un abrazo
Genial, Buch
Es cierto, te parece poco pago haber estado quince años dádole revueltas mentales a esta historia?
Espero que el olvido te bese la frente jajajaja.
Un abrazo
Genial, Buch





