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GRANDES DOCUMENTALES
Que frío, que desprovisto de visión parcial. Tan solo hechos.
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No diré nada más acerca de mi. No soy interesante.
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LA DUQUESA Y EL PAJARRACO
La Duquesa sale de su casa por la mañana dispuesta a subirse a su coche y tener un plácido día de trabajo, resolviendo ciertos problemas y creando otros. Como todo el mundo. Un buen resumen de la Duquesa se conseguía con dos palabras, limpia y sensible. Y hasta la fecha de los hechos no se supo nunca que esas dos características pudieran ser contradictorias. En realidad, después de aquello, que se sepa, tampoco.

Pero ese día sí.

La Duquesa se dirige a su lindo coche azul cobalto y lo abre desde larga distancia, para impresionar al vecindario. Una vez impresionado, se dirige con toda la velocidad que le permiten sus tacones hacia el vehículo, y se sube en él. Pone su música preferida a toda mecha (una discutible selección de salsa caribeña), y se enciende ese cigarrito de después de desayunar que cuesta un poco, pero que luego el cuerpo tanto agradece.

Hasta ahora Duquesa limpia.

Al rato de estar circulando se detiene en un semáforo y gira la vista a la derecha, saboreando un montón su cigarro. Lo que ve ataca directamente a su sensibilidad. Un pobre gorrión aletea en el suelo junto a un árbol, probablemente malherido.

Ahora Duquesa sensible.

La Duquesa se baja del coche, y sin dudarlo un momento va a mirar al pobre pájaro. El pájaro se debate con toda probabilidad entre la vida y la muerte, de manera que la Duquesa, compadecida, pero a la vez con un poquito de asco, porque ya se sabe que los pájaros son en realidad sacos de infecciones, toma al gorrión por la punta de su alita, y se lo lleva al coche, depositándolo en el asiento del copiloto.

Y no contenta con eso, le habla:
¿Cómo estás chiquitín? No te preocupes, alguien te cuidará.

Como todos los fumadores sabemos, el primer cigarro no cuenta, porque es contra el cuerpo, la Duquesa se enciende otro. Con tal impericia que le sorprende otro semáforo, mirando al ave infeliz, de modo que tiene que pegar un frenazo de padre y muy señor mío, para no comerse al ¿cretino? Que esta delante. Desgraciadamente, el pajarraco no esta sujeto por ningún cinturón de seguridad, y resbala por el asiento del coche, pegándose un fuerte golpe contra el suelo. La Duquesa, algo incomóda por la situación recoge como puede al pájaro, sin soltar el cigarro y sin desatarse el cinturón, por lo que la recogida es algo brusca (pero no importa chaval, te acabo de salvar la vida hace un momento) y el pájaro cae sobre el asiento, quizá emitiendo una leve queja.

Entre tanto, la música caribeña sigue sonando con cierta estridencia, y al mismo tiempo, la atmósfera del elegante coche se llena de humo. Lo que da lugar, si hemos de hacer caso al modo en que la historia está relatada, a que el gorrión comience a toser y a quejarse con más angustia. Y, de repente un paso de cebra de esos sociales, de esos que se elevan para joder el coche, y que el peatón tenga una oportunidad. El pájaro algo inestable, a decir verdad, sale de nuevo impulsado del asiento, y en pleno vuelo involuntario, se estrella de cabeza contra el mando de la radio del coche de la Duquesa, cambiando la emisora caribeña por otra de noticias. La Duquesa se disgusta, coge del cuello al puto gorrión, con toda probabilidad, apretando más de la cuenta, y lo deja caer contra el asiento del copiloto

Esta vez la queja es perfectamente audible. Pero la Duquesa no está para quejas (Ya estás dando mucho el coñazo, guapo), y cambia, enfurecida el dial, seleccionando otra vez la música caliente y latina, y la sube de volumen. (porque a los gorriones hay que educarlos)

Esta vez no son toses, son convulsiones, el pajarito abre y cierra el pico sin emitir sonido alguno, y aletea fuertemente, y la Duquesa, que lo ve, le espeta:

Pero ¿qué coño te pasa?

Y al decimotercer o decimocuarto espasmo, el pájaro se queda rígido en incómoda postura. La sensibilidad se desata en la noble:

¿Estás muerto o te has quedado dormidito?

La Duquesa decide que el bicho se ha muerto, y se le cae una lágrima, y como tiene tan buen corazón, detiene el coche con la intención de bajarse y enterrar al pobre animal. Es sólo la intención, ya que toma al pájaro de un ala, y lo arroja por la ventanilla. (El círculo de la vida, esta carne alimentará a las putas hormigas)
Nosotros no juzgamos el carácter moral de la historia. Solo sabemos que el pájaro se suicidó con su mente. Ahora bien, no sabemos exactamente por qué:

Puede ser que no soportara la música latina.
Puede ser que no soportara el humo del tabaco.

El caso es que en los gorriones se da una falta de carácter muy acusada.
 
Comentario:
MArmota, gracias, gracias, y gracias. La naturaleza es la pera, como se puede comprobar.

Denisa: Da pena el pajarillo ¿Eh?

PrincesadelGUisante: Tu punto de vista es muy original. Nadie suele reconocer que le dan asco las palomas. Pero si que son asquerosas ¿eh?
 
Comentario:
Vergüenza me da reconocerlo, pero creo que yo sólo sería en el relato limpia, a sensible, si hay que recoger al pajarito, no llegaría jamás, básicamente porque los pájaros me dan un poco de asco (y si son palomas un asco infinito). También podría no haberlo reconocido y ahorrarme la vergüenza, ciertamente, pero estoy un poco descolocada viendo a wolffo hablar como en una canción de Sabina.
Por tanto, yo nunca podría parecer una ONG (es que ha actuado calcadito a como lo hacen algunas) como la buena de la Duquesa.
 
Comentario:
Impactante, el relato. Esta bien, para que cada uno saque sus conclusiones.
Un saludo
 
Comentario:
Yo, a la señorita duquesa la habría teletransportado a la cabina de "los pájaros" (recuérdese al Jiskok) para que supiera como se las gastan estos.
BUENOS DIAS!
 
Comentario:
Bueno, ya me callo.
 
Comentario:
Y ahora he escrito "contestas" (el primero de los dos) donde debería aparecer "contestar".
 
Comentario:
Por cierto, capullín:
para contestas a los comentarios, pincha en comentarios y contesta, es asín de simple.
 
Comentario:
He puesto suicio donde debería haber puesto suicidio. Pues eso.
 
Comentario:
Yo voto por la música latina.

Yo vomito cada vez que dicen de una música que es latina o calentita o algo de eso.

NO llegaría al suicio, como te digo una co, te digo la o.
 
Comentario:
Genial, de nuevo, enhorabuena!!!
No