(XX) LA EXTRAÑA HISTORIA DE LOS KARAMAJONG (VI- Final Final)
(Recordad que estabamos con la carta de Mzeh a Gneh, Lola y Machín)
...pero dejando el té aparte, lo cierto es que aquel singular personaje escuchó pacientemente toda mi teoría sobre el empelotismo y las vacas, y tras guardar un silencio profundo y largo, me habló:
- Colega, machote, lo del empelotismo no tengo nada que decir, porque allá cada cual. Me parece incómodo, pero allá vosotros. Ahora, lo de las vacas me parece una locura. Vosotros profesáis la creencia de que sois los dueños de todas las vacas. Y ,mira es el mundo al revés.
- ¿Son los masai dueños de nuestras vacas, acaso? Esto lo pregunté yo, todo preocupado.
- No, imbécil. He dicho al revés. Vosotros no sois dueños de las vacas, son las vacas, las que son las dueñas del cotarro. Las dueñas de todo. Otra cosa es que ellas hayan decidido no hacerse notar, y os toleren cierto grado de libertad, pero si queréis seguir conservando esa libertad más vale que tu y tu pueblo abandonéis esa actitud soberbia.
- No puede ser. De ser cierto lo que dices supondría el fin de la civilización karamajonga, tal y como la conocemos.
- ¡Ah, vaya por Dios! Ocultemos la verdad si eso va a afectar a una civilización universal como la karamajonga. Más civilización es la hindú y aceptamos con humildad nuestro sino de esclavos de las vacas.
El caso, chicos, es que el indio tenía una labia impresionante...yo no sé exactamente como lo hizo, pero me convenció. Pero, escuchad, no me convenció como cuando nos convencemos entre nosotros, que es como para que dejen de darte el coñazo. No, el tío me hizo pensar. Y, yo claro empecé a acordarme de que en el fondo, nosotros, los karajillos, sacamos a pasear a nuestras vacas, las limpiamos, las damos de comer, las curamos cuando enferman. Pero...¿Alguno de vosotros ha sido curado por una vaca? ¿Ha sido sacado a pasear por una vaca? ¿Quién es el esclavo entonces?¿Quién es el amo entonces?.
Ya no quiero entreteneros más. Abandonad vuestra fé. Estamos equivocados. Dejad en paz a las vacas. Y ya de paso vestíos, no sea que también estemos equivocados en eso.
Esta carta la envío a la aldea, con la confianza de que Gneh y Lola aun sigan allí. Chicos emigrad si queréis. Los karamajong somos historia....”
Gneh miró a Lola y le dijo:
- Me cago en...
- Por dios, Gneh esa boquita...
- Pues tía yo me largo, ¿tu que haces?
- Yo también, quiero conocer Londres...
- ¿Y que hacemos con las vacas?
- Suéltalas
- Serán pasto de los leones...
- Pues que se jodan...¿No son las dueñas de todo?
- Es verdad, vamos a vestirnos y nos vamos.
- ¿Despertamos a Machín?
- Deja, deja, no vaya a querer venirse con nosotros.
Epílogo (Época de las lluvias)
Machín no entendía nada, como de costumbre. Bajo el porche de la casa de Gneh, que era la que mas le gustaba, apuraba a grandes tragos una tinaja enorme de licor de bananas. Él había ido dando la buena nueva a los que iban llegando, y los que iban llegando apenas aguantaban un par de semanas y se acababan yendo también, porque no querían vivir en un lugar sin civilización ni creencias ni nada. Y así, inopinadamente, se había ido quedando solo. Y, mira, tal vez el pueblo era una mierda cuando tenían que vivir más de cien o doscientos. Pero para uno solo estaba la mar de bien. Cómodo, espacioso, y con buenas tierras para cultivar, cosa que pensaba hacer en cuanto se acabasen las reservas de tocino y carne seca. Y las de galletas, claro. Lo malo era que no había mujeres ya, y el le había echado el ojo a Lola, pero Lola se había ido, la muy...
No importa, se quedaría soltero.
Pasaron como seis meses más. Y luego un par de días de propina, y aun después unas horas.
Y pasó una cosa bien rara...el sol se vio oscurecido por una especie de humareda rojiza y un ruido como el que hacen las cosas que se derrumban al derrumbarse. (¡burrumblublum!). Y Machín vió como delante de él pasaban vacas en formación. Primero las famosas culonas asturianas, luego las célebres frisias, las vacas canadienses, las vacas búlgaras, las dignas vacas suizas, un par de vacas alemanas, vacas holandesas, las mas orgullosas, las pequeñas vacas pigmeas, que al final, si, eran pigmeas, vacas del Turkmenistán, vacas argentinas, vacas bolivianas, vacas australianas, vacas sagradas de la india. Parecía la inauguración de las olimpiadas vacunas. Y así estuvo la cosa durante tres días. Tres días pasando vacas sin parar por delante de Machín.....
Y cuando terminaron de pasar vacas, llegó Téllez, que caminaba apoyado en un largo cayado. Cuando llegó a la altura de Machín, se cambió el cayado de mano, y le tendió la mano a Machín.
- Machín,...¿Cómo estás? ¿Y la gente, donde está?
- ¿No te has enterado? Se anuló la historia...
- ¿Qué se anuló?
- Sí, parece ser que habíamos leído mal la tradición oral.
- Será que la habíamos escuchado mal...
- Será eso, entonces.
- Pues yo he matado, he robado he secuestrado, he chantajeado...he conseguido diez mil cabezas de ganado. La verdad, estoy agotado, y me sienta fatal todo esto. ¿Pero donde está la gente?
- Parece que no querían vivir en un lugar sin fé. Se sentían desarraigados.
- Desarraigado traigo yo el menisco, de tanto caminar.
- Desgarrado, eso es desgarrado.
- Si, será eso. ¿qué hacemos?
- Cuidar del ganado..¿no? Montamos una ganadería y a vivir.
- Lo que pasa es que hay que traer un macho..¿no? Hasta ahora he visto solo vacas.
- ¿Un macho? Si traigo uno, me lo encontré en España, en pleno campo. Responde al nombre de Salmonete. Tiene un carácter un tanto especial, pero puede servir para esto. Está en la espesura. Espera que lo llamo. ¡¡fiuuuuuuu!!
Y, en el claro del bosque, apareció , como cuando Jabonero apareció en el albero, el célebre y orgullosos Salmonete.
Y al verlo dijo Machín.
- Quisiera equivocarme pero parece un toro de lidia.
- Ah, no sé.
Y esta es la historia karamajonga. No quiero más críticas en los bares.
FIN
...pero dejando el té aparte, lo cierto es que aquel singular personaje escuchó pacientemente toda mi teoría sobre el empelotismo y las vacas, y tras guardar un silencio profundo y largo, me habló:
- Colega, machote, lo del empelotismo no tengo nada que decir, porque allá cada cual. Me parece incómodo, pero allá vosotros. Ahora, lo de las vacas me parece una locura. Vosotros profesáis la creencia de que sois los dueños de todas las vacas. Y ,mira es el mundo al revés.
- ¿Son los masai dueños de nuestras vacas, acaso? Esto lo pregunté yo, todo preocupado.
- No, imbécil. He dicho al revés. Vosotros no sois dueños de las vacas, son las vacas, las que son las dueñas del cotarro. Las dueñas de todo. Otra cosa es que ellas hayan decidido no hacerse notar, y os toleren cierto grado de libertad, pero si queréis seguir conservando esa libertad más vale que tu y tu pueblo abandonéis esa actitud soberbia.
- No puede ser. De ser cierto lo que dices supondría el fin de la civilización karamajonga, tal y como la conocemos.
- ¡Ah, vaya por Dios! Ocultemos la verdad si eso va a afectar a una civilización universal como la karamajonga. Más civilización es la hindú y aceptamos con humildad nuestro sino de esclavos de las vacas.
El caso, chicos, es que el indio tenía una labia impresionante...yo no sé exactamente como lo hizo, pero me convenció. Pero, escuchad, no me convenció como cuando nos convencemos entre nosotros, que es como para que dejen de darte el coñazo. No, el tío me hizo pensar. Y, yo claro empecé a acordarme de que en el fondo, nosotros, los karajillos, sacamos a pasear a nuestras vacas, las limpiamos, las damos de comer, las curamos cuando enferman. Pero...¿Alguno de vosotros ha sido curado por una vaca? ¿Ha sido sacado a pasear por una vaca? ¿Quién es el esclavo entonces?¿Quién es el amo entonces?.
Ya no quiero entreteneros más. Abandonad vuestra fé. Estamos equivocados. Dejad en paz a las vacas. Y ya de paso vestíos, no sea que también estemos equivocados en eso.
Esta carta la envío a la aldea, con la confianza de que Gneh y Lola aun sigan allí. Chicos emigrad si queréis. Los karamajong somos historia....”
Gneh miró a Lola y le dijo:
- Me cago en...
- Por dios, Gneh esa boquita...
- Pues tía yo me largo, ¿tu que haces?
- Yo también, quiero conocer Londres...
- ¿Y que hacemos con las vacas?
- Suéltalas
- Serán pasto de los leones...
- Pues que se jodan...¿No son las dueñas de todo?
- Es verdad, vamos a vestirnos y nos vamos.
- ¿Despertamos a Machín?
- Deja, deja, no vaya a querer venirse con nosotros.
Epílogo (Época de las lluvias)
Machín no entendía nada, como de costumbre. Bajo el porche de la casa de Gneh, que era la que mas le gustaba, apuraba a grandes tragos una tinaja enorme de licor de bananas. Él había ido dando la buena nueva a los que iban llegando, y los que iban llegando apenas aguantaban un par de semanas y se acababan yendo también, porque no querían vivir en un lugar sin civilización ni creencias ni nada. Y así, inopinadamente, se había ido quedando solo. Y, mira, tal vez el pueblo era una mierda cuando tenían que vivir más de cien o doscientos. Pero para uno solo estaba la mar de bien. Cómodo, espacioso, y con buenas tierras para cultivar, cosa que pensaba hacer en cuanto se acabasen las reservas de tocino y carne seca. Y las de galletas, claro. Lo malo era que no había mujeres ya, y el le había echado el ojo a Lola, pero Lola se había ido, la muy...
No importa, se quedaría soltero.
Pasaron como seis meses más. Y luego un par de días de propina, y aun después unas horas.
Y pasó una cosa bien rara...el sol se vio oscurecido por una especie de humareda rojiza y un ruido como el que hacen las cosas que se derrumban al derrumbarse. (¡burrumblublum!). Y Machín vió como delante de él pasaban vacas en formación. Primero las famosas culonas asturianas, luego las célebres frisias, las vacas canadienses, las vacas búlgaras, las dignas vacas suizas, un par de vacas alemanas, vacas holandesas, las mas orgullosas, las pequeñas vacas pigmeas, que al final, si, eran pigmeas, vacas del Turkmenistán, vacas argentinas, vacas bolivianas, vacas australianas, vacas sagradas de la india. Parecía la inauguración de las olimpiadas vacunas. Y así estuvo la cosa durante tres días. Tres días pasando vacas sin parar por delante de Machín.....
Y cuando terminaron de pasar vacas, llegó Téllez, que caminaba apoyado en un largo cayado. Cuando llegó a la altura de Machín, se cambió el cayado de mano, y le tendió la mano a Machín.
- Machín,...¿Cómo estás? ¿Y la gente, donde está?
- ¿No te has enterado? Se anuló la historia...
- ¿Qué se anuló?
- Sí, parece ser que habíamos leído mal la tradición oral.
- Será que la habíamos escuchado mal...
- Será eso, entonces.
- Pues yo he matado, he robado he secuestrado, he chantajeado...he conseguido diez mil cabezas de ganado. La verdad, estoy agotado, y me sienta fatal todo esto. ¿Pero donde está la gente?
- Parece que no querían vivir en un lugar sin fé. Se sentían desarraigados.
- Desarraigado traigo yo el menisco, de tanto caminar.
- Desgarrado, eso es desgarrado.
- Si, será eso. ¿qué hacemos?
- Cuidar del ganado..¿no? Montamos una ganadería y a vivir.
- Lo que pasa es que hay que traer un macho..¿no? Hasta ahora he visto solo vacas.
- ¿Un macho? Si traigo uno, me lo encontré en España, en pleno campo. Responde al nombre de Salmonete. Tiene un carácter un tanto especial, pero puede servir para esto. Está en la espesura. Espera que lo llamo. ¡¡fiuuuuuuu!!
Y, en el claro del bosque, apareció , como cuando Jabonero apareció en el albero, el célebre y orgullosos Salmonete.
Y al verlo dijo Machín.
- Quisiera equivocarme pero parece un toro de lidia.
- Ah, no sé.
Y esta es la historia karamajonga. No quiero más críticas en los bares.
FIN
Comentario:
Bicnhe: Salmonete no iba a quedar así ¿no?
Comentario:
Andaaa Salmonete!!! Seguro que se hizo el amo de los karajillos, jajaja, menudo toro!
Besos
Besos
Comentario:
Wolffo: Téllez que al principio era un paria, llegó hasta el final con su cruzada. Tienes razón como pueblo ya nunca serán nada, pero como seres humanos...tampoco. Un desastre.
Mons: En la vaca está el alma de las cosas. Tu risa es muy gratificante para mi, que prácticamente soy un ser humano. Remuasss
Mons: En la vaca está el alma de las cosas. Tu risa es muy gratificante para mi, que prácticamente soy un ser humano. Remuasss
Comentario:
Qué decirte? me has dejado sin palabras pero con una sonrisa en la boca. (karajillos? jaaaaaaaaaaajjajaa).
Las vacas dominarán el mundo, si ya me lo veía yo venir.. ;-ppp
Muassssssssssssssssssss
Las vacas dominarán el mundo, si ya me lo veía yo venir.. ;-ppp
Muassssssssssssssssssss
Comentario:
Joder...
tremendo final. Téllez cumplió y con creces y los otros... en fin, me recuerdan a los españoles que pastoreamos al ritmo de los rebuznos de ZP.
No sé tú, pero yo, después de lo leído, sigo confiando en el futuro de los Karamajongos. Aunque sea no ya como pueblo, sino como ganadería.
Un fuerte abrazo y gracias por desvelarnos la historia mítica de este pueblo peculiar.
tremendo final. Téllez cumplió y con creces y los otros... en fin, me recuerdan a los españoles que pastoreamos al ritmo de los rebuznos de ZP.
No sé tú, pero yo, después de lo leído, sigo confiando en el futuro de los Karamajongos. Aunque sea no ya como pueblo, sino como ganadería.
Un fuerte abrazo y gracias por desvelarnos la historia mítica de este pueblo peculiar.





