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GRANDES DOCUMENTALES
Que frío, que desprovisto de visión parcial. Tan solo hechos.
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No diré nada más acerca de mi. No soy interesante.
Sindicación
 
(XXIII) CRUDAMENTE: EL CONEJO. (I- Introducción y Dimitris)
En muchos foros, pero sobre todo en restaurantes de carretera, mercadillos de reinas (¡reina mira que melones, anda llévate uno), bibliotecas de pueblo y conciliábulos de departamentos comerciales de empresas de seguros, se profesa la creencia generalizada de que la naturaleza quita de un lado lo que da por otro, y que todo el asunto de la vida es una especie de equilibrio total. Por ejemplo, el pez globo, cuando nada relajado es un pez con aspecto bonachón, aparentemente inocente. Pero al verse atacado se infla y se le pone pinta de ogro, lo cual mantiene a raya a la mayoría de los depredadores marinos.

Tiene una oportunidad.

Y no todos la tienen.

Dimitris vivió durante los primeros cuarenta y siete años de su vida para su granja de conejos. Bueno, a decir verdad, los primeros 10 estuvo aprendiendo el trabajo al lado de su padre. Se iban bien temprano al prado familiar, apenas a trescientos metros de su mierda de casa, y el padre, Panagiotis, tomaba de la mano a su hijo Dimitris, que ya lo he dicho, joder, y le daba una o dos lecciones máximo al día.
- Son conejos, hijo mío.

Y otro día:
- Los hay negros, los hay blancos y los hay castaños. Verdes no he visto ninguno.

Y , a lo mejor otro día:
- Tengo entendido que son roedores.

Y, si estaba de muy bien humor
- Los vendemos para gente que se los come.


Panagiotis era un hombre cansado y se murió enseguida, el pobre, así que Dimitris, con 10 años, heredó la explotación conejera, y se hizo todo un gerente. Al poco la madre de Dimitris también dejo de existir, lamentablemente, y Dimitris se hizo con el control de la nave.

¡Y menudo timonel!

Se puso a investigar como un loco, tratando de mejorar en lo posible la raza, porque sentía la obligación moral de mejorar la herencia de sus padres. Y así que iba pasando el tiempo, los conejos se criaban más hermosos y más grandes y alcanzaban mejor precio en el mercado de Kameri.


Pero luego la demanda cayó, porque Kameri iba despertando al turismo, gracias a su clima, y paradójicamente a su gastronomía, en la que jugaba un papel esencial el conejo. Digo paradójicamente, porque este despertar del turismo, hizo virar en redondo a la nave de la economía de aquel lugar, y, los que toda la vida habían sido pescadores, se convirtieron en capitanes de yate, y los granjeros se pusieron a regentar restaurantes, y los mecánicos se pusieron a alquilar coches a los turistas....

Pero Dimitris siguió erre que erre, criando conejos. Conejos cada vez más grande. Únicamente le hizo una concesión a la frivolidad turística, y llegó a un acuerdo con la agencia “Viaja con tu mascota” de Australia, para cobrar dos euros a cada australiano (con mascota) que quisiera visitar su granja, aparte de poder comprar conejos.

Y esto estuvo sucediendo un tiempo


(Continuará....)
 
Comentario:
Wolffo: No esperemos más, cuéntamelo ya, porque yo soy un fan de los perritos calientes (Bueno, soy un fan de todo)
Princesa: Intenta contarme lo de la negrita. Pero si no es sencillo como ctrl+f5 olvídalo. Tenía la secreta esperanza de que fuera así. Solo que me gusta que me digas.
Mons: Vintage, claro, es un buen nombre. ¿Que me pongo para la boda de tu hermana? Y Ya que revientas exclusivas...¿Es majete el novio? Aunque si tu hermana es la mitad de maja que tu, no se la merece....
 
Comentario:
Ainssss cuanto bueno por aquí. Buchito con el post nuevo sobre los conejos, Dimitris y el Sr. Panagiotis.
La princesa y wolffo comentando...( y la princesa con puntos suspensivos y todo!).
QUé gusto pasarse por aqui.
(Qué por cierto a mi el conejo no me gusta preparado de ninguna manera, ni crudo ni nada, que si era por mí el pobre Dimitri se vería muy mal)

Oye y que tengo boda de mi hermana el sábado, que no viene a cuento pero yo lo digo y así le reviento la exclusiva al tomate.
Muasssssssssssssssss
(genial como siempre)
Y que ese fondo de vestido de la España del desarrollo (no de cuando la princesa se desarrolló, tal vez sí de cuando me desarrollé yo), que digo que no está tan mal ahora que se lleva todo lo antiguo renovado, y lo llaman Vintage.

QUe besos miles! Y me encanta como me refañas !
 
Comentario:
ah, menos mal, en ya.com también sale la negrita. Lo que es un poco rollo es lo de la palabra de verificación sobre ese fondo en tonos rosas que parece un estampado de un vestido de los primeros años del desarrollo (de España, no mío)
 
Comentario:
Buch, nunca has dejado de contarme entre ellos; sólo entre los escribidores públicos :P

Wolffo ¿y por qué vas a contársela sólo a Buch? A mí algunas salchichas también me gustan... (tres, tres puntos ¿eh? son de homenaje)
 
Comentario:
el conejo está de vicio al ajillo o com sea que se haga. Por cierto, ahora me he acordado de una forma de preparar los perritos clientes que te cagas (conejo-salchicha: asociación culposa) recuérdame que te lo cuente, porque nadie ha probado unos perritos así de buenos.

El libro es ese, claro.
 
Comentario:
Princesa: El silencio puntúa, es indudable. Y debe ser por la cantidad de veces que las palabras puntuan en negativo. Me alegro, tanto de volver a contarte entre mis lectores que me lo notan.
Wolffo: A mi me gusta el conejo. La verdad, aunque no me gusta que me lo pongan entero con ojos y todo. Ese libro que me dices es ¡Tierra! o no sé cual es.
 
Comentario:
Yo tenía entendido que los europeos en general, encontraban "salvaje" la muy española costumbre de comerse a los simpáticos conejos.

y un comentario son¡bre las oportunidades de las razas: cuantan que, al principio de los tiempos, cuando dios hizo los animales, el conejo y el ratón eran muy parecidos, salvo por las orejas: el conejo grandes, el ratón pequeñas. Los ratones se reían de ellos, pobres orejudos. Pero que cuando el gran volcán de la vida entró en erupción, los conejos se salvaron porque cuando dios metió la mano en la grieta donde se cayeron los roedores, pudo sacarlos mientras los ratones se quemaron y se quedaron con ese aspecto asquerosito que tienen hoy.
Es de ese libro que tú sabes que me ha marcado tanto.
 
Comentario:
Panagiotis sería un hombre cansado, pero si llega a vivir en España hubiera pasado por un sabio moderno, de esos que tras silencios eternos sueltan una frase y como los humanos no queremos decepcionarnos en general pensamos que tras la espera "algo más" debe de tener una sentencia tan simple en apariencia; no suele ser verdad, lo que parece simple suele serlo, pero generalmente el público piensa durante un rato en las consecuencias de la frase "son conejos, hijo mío", tanto como si hubieran escuchado lo de e pur si muove. Además Dimitris era su hijo y menor de 10 años, lo cual le daba ventaja a Panagiotis para parecer la reencarnación de uno de los siete sabios.
No