(XXVIII) IRREMISIBLEMENTE MULA VI (Final afinado )
Cantudo comenzó a ser consciente de que aquello no era un película, ni un cuento inventado en el blog de un pirado.
- ¿Dónde se ha metido?
Finolis aportó realidad:
- A mi con la humedad de la tormenta se me han quedado las bolas congeladas.
Pero Cantudo no quería realidad:
- ¿Dónde se ha metido?
Y Finolis y Genoveva, venga a mirar por todos lados. Apartaban restos humeantes, a sabiendas de que el maldito Elyoni no podía estar ahí, pero no querían no siquiera pensar en lo que hubiera pasado si no hubieran levantado y finalmente, no se sabe por qué clase de magia, el pailán hubiese estado allí.
Y de repente Finolis se olió el temita.
- ¡Cabrón! ¡Sualteza!
Y salió como un rayo, con esa fuerza que te da saber que lo que te has olido, sin tener la certeza completa de ello, es lo que hay. Y efectivamente, al fondo en el horizonte, medio comida por la lluvia se distinguía la silueta veterana de Elyoni, a lomos de Sualteza, dirigiéndose a buen paso hacia el adiós.
Finolis corrió con toda su alma. Dedicando cada pensamiento, cada impulso, y cada parte de su cuerpo al cometido de correr. Y tanto corrió, que en apenas un suspiro alcanzó al jinete y a su montura. Y parándose delante de ellos dijo así:
- ¡Alto! ¡Alto ¿Dónde mierdas sic te crees que vas?
Elyoni, altivo, miró desde las alturas al empapado y fatigado Finolis.
- Me voy con tu yegua. Adiós.
- Ella es mía. Es mi mula.
- ¿Una mula? Eres incapaz de apreciar lo que tienes.
- Devuélvemela.
- ¿La quieres?
- Pues claro, más que tu.
- Entonces ¿Quieres su felicidad?
- Si sic.
- Pues pregúntale a ella. Si no dice nada te la quedas, si dice que se viene conmigo te jodes. ¿Te parece?
Finolis vio el cielo abierto...(que tontería de frase, por cierto) a pesar de que llovía como nunca había llovido en ningún sitio.
- Muy bien.
Y entonces agarró a Sualteza por las bridas y obligándole a mirarle le dijo con vehemencia:
- ¿Quieres irte con él?
Y, bueno, tal vez no lo creáis de ninguna manera. Estoy seguro de que no lo creeréis. Pero sucedió como os digo. Hasta la lluvia dejó de caer por un instante. Sonó alta y clara la voz de Sualteza:
- ¡Que si, coño!
Esto lo dijo en voz alta, cuentan que ya no dijo nunca nada más, y otra versión , un poco más pop quizá dicen que la mula añadió en tono más bajito:
- Compréndelo. Cree que soy una yegua.
De cualquier manera ya (ahora si que si Sualteza no volvió nunca a decir nada más)
Elyoni y Sualteza se alejaron, insistiendo en esa manía que tenían de recortarse contra el horizonte.
Finolis lloró con amargura. Pero nadie se enteró. Llovía tanto...
- ¿Dónde se ha metido?
Finolis aportó realidad:
- A mi con la humedad de la tormenta se me han quedado las bolas congeladas.
Pero Cantudo no quería realidad:
- ¿Dónde se ha metido?
Y Finolis y Genoveva, venga a mirar por todos lados. Apartaban restos humeantes, a sabiendas de que el maldito Elyoni no podía estar ahí, pero no querían no siquiera pensar en lo que hubiera pasado si no hubieran levantado y finalmente, no se sabe por qué clase de magia, el pailán hubiese estado allí.
Y de repente Finolis se olió el temita.
- ¡Cabrón! ¡Sualteza!
Y salió como un rayo, con esa fuerza que te da saber que lo que te has olido, sin tener la certeza completa de ello, es lo que hay. Y efectivamente, al fondo en el horizonte, medio comida por la lluvia se distinguía la silueta veterana de Elyoni, a lomos de Sualteza, dirigiéndose a buen paso hacia el adiós.
Finolis corrió con toda su alma. Dedicando cada pensamiento, cada impulso, y cada parte de su cuerpo al cometido de correr. Y tanto corrió, que en apenas un suspiro alcanzó al jinete y a su montura. Y parándose delante de ellos dijo así:
- ¡Alto! ¡Alto ¿Dónde mierdas sic te crees que vas?
Elyoni, altivo, miró desde las alturas al empapado y fatigado Finolis.
- Me voy con tu yegua. Adiós.
- Ella es mía. Es mi mula.
- ¿Una mula? Eres incapaz de apreciar lo que tienes.
- Devuélvemela.
- ¿La quieres?
- Pues claro, más que tu.
- Entonces ¿Quieres su felicidad?
- Si sic.
- Pues pregúntale a ella. Si no dice nada te la quedas, si dice que se viene conmigo te jodes. ¿Te parece?
Finolis vio el cielo abierto...(que tontería de frase, por cierto) a pesar de que llovía como nunca había llovido en ningún sitio.
- Muy bien.
Y entonces agarró a Sualteza por las bridas y obligándole a mirarle le dijo con vehemencia:
- ¿Quieres irte con él?
Y, bueno, tal vez no lo creáis de ninguna manera. Estoy seguro de que no lo creeréis. Pero sucedió como os digo. Hasta la lluvia dejó de caer por un instante. Sonó alta y clara la voz de Sualteza:
- ¡Que si, coño!
Esto lo dijo en voz alta, cuentan que ya no dijo nunca nada más, y otra versión , un poco más pop quizá dicen que la mula añadió en tono más bajito:
- Compréndelo. Cree que soy una yegua.
De cualquier manera ya (ahora si que si Sualteza no volvió nunca a decir nada más)
Elyoni y Sualteza se alejaron, insistiendo en esa manía que tenían de recortarse contra el horizonte.
Finolis lloró con amargura. Pero nadie se enteró. Llovía tanto...
Comentario:
Mari: Solamente tenemos el precedente de la mula francis, pero ella
Wolffo: Suspender finales es una tentación a la que dificilmente se puede uno resistir.
Tus felicidades son enigmáticas, pero bien recibidas, claro. besos, rey.
Binche: Y no tan bueno para Sualteza, la libertad tiene un precio.
Mons: Las felicidades de Wolffo me parece que se refieren a mis medidas corporales. El ve en mi como una especie de Apolo. Mons, que me alegra tanto oirte...
Wolffo: Suspender finales es una tentación a la que dificilmente se puede uno resistir.
Tus felicidades son enigmáticas, pero bien recibidas, claro. besos, rey.
Binche: Y no tan bueno para Sualteza, la libertad tiene un precio.
Mons: Las felicidades de Wolffo me parece que se refieren a mis medidas corporales. El ve en mi como una especie de Apolo. Mons, que me alegra tanto oirte...
Comentario:
Me gusta este final... Una mula con alma de yegua recortándose en el horizonte, con elyoni, que sabe verlo.
Besos y felicidades! (no se por qué pero oches, por mi que no quede ;-pp)
Besitos
Besos y felicidades! (no se por qué pero oches, por mi que no quede ;-pp)
Besitos
Comentario:
Bonito final para Sualteza, que no para Finolis que se quedó sin mula.
Bienvenido de nuevo, ¿y felicidades por qué? ¿Hay algo que celebrar, o Wolffo lo decía por esta estupenda historia? (cotilla que es una)
Besos
Bienvenido de nuevo, ¿y felicidades por qué? ¿Hay algo que celebrar, o Wolffo lo decía por esta estupenda historia? (cotilla que es una)
Besos
Comentario:
He olvidado decir que bienvenido y que felicidades.
Comentario:
Me gusta, me entusiasma, mejor, ese final tan poéticamenbte suspendido. Me recuerda a otro que me entusiasmó igualmente que decía "ellos no se asoman a la ventana", que remataba una pieza de viento (flauta, concretamente) que siempre me pareció una obra maestra.
Obra que no sé porqué no es ya de lectura obligada en los colegios.
Asín es...
Obra que no sé porqué no es ya de lectura obligada en los colegios.
Asín es...
Comentario:
Sí que es inesperado. Que una mula hable es inesperado. Y creo que es posible, ¿por qué no?
Plas plas plas plas!
(y en tiempo y forma cumplido lo que dijiste, vas a tener que esforzarte más para la impresentabilidad)
Plas plas plas plas!
(y en tiempo y forma cumplido lo que dijiste, vas a tener que esforzarte más para la impresentabilidad)





