Los gases de la combustión de combustibles fósiles, acumulados en la atmósfera, pueden acabar en un verdadero apocalipsis que colapsará la vida del planeta Tierra
Los cuatro apocalípticos caballos
del fin del mundo llegarán en coche:
y tras ellos vendrá la eterna noche
de tormentas sulfúricas y rayos.
Somos del coche y del avión vasallos,
y arde el petróleo en cósmico derroche.
De nuestros nietos nos vendrá el reproche
por la torpeza de nuestros ensayos.
Heredarán quizá un planeta muerto,
convertido en un tórrido desierto
por nuestro afán voraz, ciego, insensato.
Mas, ¿quién renunciará a su tren de vida,
y a la energía en balde consumida?
¿Quién va a ponerle el cascabel al gato?
22.06.2006
del fin del mundo llegarán en coche:
y tras ellos vendrá la eterna noche
de tormentas sulfúricas y rayos.
Somos del coche y del avión vasallos,
y arde el petróleo en cósmico derroche.
De nuestros nietos nos vendrá el reproche
por la torpeza de nuestros ensayos.
Heredarán quizá un planeta muerto,
convertido en un tórrido desierto
por nuestro afán voraz, ciego, insensato.
Mas, ¿quién renunciará a su tren de vida,
y a la energía en balde consumida?
¿Quién va a ponerle el cascabel al gato?
22.06.2006





