Tras un arranque de primavera gélido e invernal, por fin se ha presentado el calor
Llegó la primavera de repente,
como en la escena enciéndense las luces,
como el amor con que te das de bruces,
de sopetón, inopinadamente.
Quizás obró el milagro un penitente
de los que, entre los lirios, portan cruces.
O quizá fue la esquiva a quien seduces
que jamás consentía y ya consiente.
Pones de pronto en duda lo seguro,
y sientes la querencia de lo oscuro,
y te inquieta el más leve parpadeo.
Quizá alguna venícula se ha roto,
o alguna ala batió en país remoto,
y eso explica ese afán, ese ajetreo...
18.04.2007





