La ministra del Ejército, Carme Chacón, de visita oficial al destacamento español en Kosovo, anunció por sorpresa ante la tropa “misión cumplida, nos volvemos a casa”. USA y la OTAN protestan, y en el Congreso se arma una bronca de las de antes.
La ministra Chacón se fue a Kosovo,
y en revista a la tropa destacada
de pronto les soltó –ahí es nada-
“Nos vamos ya, vuelta a empezar, ex novo”
Como en éxtasis habla, o en arrobo,
pelos al viento y alta la mirada,
como la mamá oveja ensimismada
que previene el hedor feroz del lobo.
Y así, se le echó encima la jauría
de la prensa y la politiquería:
y ahí fue el lío, el escándalo, el tumulto.
La ministra quizá metió la pata,
pero hay que concederle, hablando en plata,
que lidia bien, y sin escurrir el bulto.
Fallece Jade Goody, ex concursante de Gran Hermano, tras vender a las teles la exclusiva de su agonía.
“Televisadme el día que me muera,
filmad hasta mi último estertor.
Mi muerte la veré en el monitor:
parecerá virtual, no verdadera.
Será el dolor como sino existiera,
pues el espanto en el televisor
no es auténtico espanto ni dolor,
es sólo amago, es ilusión, quimera.
Estoy representándome a mí misma,
me muero en un cristal, dentro de un prisma,
todo es teatro al fin, todo es un bolo…”
Jade Goody cobrará por dar su muerte
en vivo y en directo… Esto es muy fuerte.
…Se debe uno morir consigo, solo.
La Coca Cola quería comprar la mayor empresa de zumos de la China. El Gobierno dijo en un breve decreto que no, por evitar el monopolio.
Quería entrar la Coca Cola en China
y ésta le dijo a aquélla que nanay,
que naranjas, go home, yankees, good bye,
que largo, y chúpate esa mandarina.
Así aplica la misma medicina
que en Occidente nos parece guay:
proteccionismo. Eso es lo que hay,
y toma arroz, si quieres, Catalina.
Es tajante el gobierno de Pekín,
pues se malicia el sabio mandarín
que acabe Coca Cola en monopolio.
Sin alharacas, sin follón, discreto,
al gigante de Atlanta puso el veto
con un decreto-ley de un solo folio.
El Papa, en su viaje a África, manifestó que el SIDA no se vence con preservativos, que éstos no hacen más que agravar el problema.
“¿Usar preservativos? Para nada,
no sirven en la lucha contra el SIDA,
porque no atajan de raíz la herida,
y dejan a la fiera aún más airada.
¿Una cobra rampante, resabiada,
aceptará capucha, freno o brida?
Tanta altivez sólo será vencida
si con golpe certero es rebanada.”
Ése es solo el remedio radical
que ve el Papa a tamaño y grande mal
-y en África no es de mal tamaño-.
Eso, o seguir la excelsa castidad,
pasar del sexo a perpetuidad,
pues todo en él es feo y sucio engaño.
Dos amigos me preguntan si me pasa algo, que no saco los sonetos como antes. Les digo que la musa es incompatible con el estrés. Quizá, como las golondrinas, volverá el sonetodiario, y que Bécquer me perdone.
Volverán a colgar sonetodiarios
del correo de todos mis amigos;
volverán, cuando vuelvan los abrigos
al sueño de alcanfor de los armarios...
Podrán ser exquisitos u ordinarios,
perlas finas o pútridos boñigos,
mas volverán, al verdear los trigos:
son los sonetos al estrés contrarios.
El estrés, de tu mente se apodera,
te deja rasa y yerma la mollera,
y no se acierta a concluir ni un verso…
Mas cuando crezca el sol, renazca el brío
y todo sea risa y vocerío,
vendrá el soneto nuevo, limpio y terso.





