Un estudio entre doce mil alumnos revela que las niñas ya no quieren ser princesas
Ninguna niña quiere ser princesa,
reina mora, modelo, hada madrina,
ni mejillas tener de mandarina,
ni ojos de cielo, ni boca de fresa.
Ni sueña ser artista o vampiresa,
ni flotar en glamour de purpurina,
ni esperar dormidita en la vitrina
despertarse si un príncipe la besa.
Cualquier niña, ya desde edad temprana,
quiere ser abogada o ingeniera,
arqueóloga, jueza o cirujana.
Llegará, con tesón, adonde quiera.
Suyo es el mundo, suyo es el mañana:
quiere vivir la vida a su manera.
13.03.2006





