En la selva del Perú se ha descubierto una catarata de 771 metros, la tercera más alta del mundo
Es toda una señora catarata,
con su niebla, su vértigo y su estruendo,
con su dios que la habita reverendo,
con su penacho lánguido de plata.
Es la primera vez que se percata
el ser humano de ella, y del tremendo,
glorioso, apocalíptico, estupendo
espectáculo oculto, y lo retrata.
No se esconde tan fácilmente, pienso,
algo tan grande, tan hermoso e inmenso
a la curiosidad del hombre, escrutadora.
Un dios quizá celaba el paraíso;
se coló Prometeo sin permiso,
y abrió la caja mágica Pandora.
21.3.2006





