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sonetodiario
Un soneto te canto cada día: pon tú los churros y el café con leche...
Acerca de
Jesús Royo Arpón es un profesor de Secundaria. Quien esté al loro de cómo están las aulas hoy en día, comprenderá perfectamente que el personal se dé a los vicios más depravados en su lucha por sobrevivir a toda costa. Componer sonetos es una terapia como cualquier otra, y no de las peores; hay quien le da por ir al psiquiatra, o comprar compulsivamente en el todoacién, o ligar desaforadamente, o castigarse en un gimnasio hasta la extenuación. Pretende componer un soneto al día, cinco a la semana, sobre temas actuales o no, dependiendo de la musa y de la integridad de su neurona. El lector puede copiarlos libremente, colgarlos en dazibaos o en las paredes de los váteres, o mejor aún, enviarlos a su lista de contactos, cuantos más mejor, sin embozo, sinvergüenza. Si alguien de los media se decide a publicarlos, debería hablar antes con su mánager, o sea yo mismo, para servirle a usté en lo que guste usté mandar. Contácteme en mi correo: jesusroyo@gmail.com
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Sindicación
 
Muere John Profumo, el playboy de la guerra fría: su relación con Christine Keeler acabó con el gobierno de MacMillan

Aquel Profumo de la guerra fría
fue el que tuvo la cama más caliente.
No hubo moza a quien no le hincara el diente,
y digo diente abusando de ironía.

A Christine Keeler vio salir un día
en pelota picada, refulgente,
de una piscina. Allí picó, imprudente,
el cebo tentador: era una espía.

Largaba John a chorro, por los codos,
y le contaba los secretos, todos,
a aquella rubia agente traicionera.
Vendíaselos luego ella a los rusos.
Los más sabios acaban siendo obtusos
delante de una hembra de bandera.

22.3.2006
No