ETA ha anunciado un alto el fuego permanente, por lo que no cabe más que felicitarse. Pero los morroskos podrían caer víctimas de la “depre del gatillo flácido”
Hay que buscarle, a la camada de ETA,
si había hecho de matar su oficio,
después del alto el fuego o armisticio,
algo simple, que la mantenga quieta.
Que no echen a faltar la metralleta,
ni se den, melancólicos, al vicio
de ponderar glorioso el ejercicio
de la bomba, la pipa y la escopeta.
Podrán, a botepronto se me ocurren,
si acaso languidecen y se aburren:
matar el gusanillo, el hambre, el rato,
matar de un mirar lánguido, o a besos,
matar sabores, rematar sucesos,
ligar-aquí te pillo, aquí te mato-...
27.03.2006





