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sonetodiario
Un soneto te canto cada día: pon tú los churros y el café con leche...
Acerca de
Jesús Royo Arpón es un profesor de Secundaria. Quien esté al loro de cómo están las aulas hoy en día, comprenderá perfectamente que el personal se dé a los vicios más depravados en su lucha por sobrevivir a toda costa. Componer sonetos es una terapia como cualquier otra, y no de las peores; hay quien le da por ir al psiquiatra, o comprar compulsivamente en el todoacién, o ligar desaforadamente, o castigarse en un gimnasio hasta la extenuación. Pretende componer un soneto al día, cinco a la semana, sobre temas actuales o no, dependiendo de la musa y de la integridad de su neurona. El lector puede copiarlos libremente, colgarlos en dazibaos o en las paredes de los váteres, o mejor aún, enviarlos a su lista de contactos, cuantos más mejor, sin embozo, sinvergüenza. Si alguien de los media se decide a publicarlos, debería hablar antes con su mánager, o sea yo mismo, para servirle a usté en lo que guste usté mandar. Contácteme en mi correo: jesusroyo@gmail.com
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Sindicación
 
Huyendo del mundo, el demonio y la grasa


El que quiere tener cuerpo danone,
el que emular quisiera a Apolo bello,
resoplando hasta el último resuello
se deja el alma en ello, y “lo cohone”.

Tenaz, indesmayable, se autoimpone
gimnasias extenuantes, de degüello,
dietas crueles de estoque y descabello
a base arroz, agua y minestrone.

Como los míticos anacoretas
de la antigua Tebaida, junto al Nilo,
solos con el chacal y el cocodrilo,
son, en versión moderna, los atletas:
todo lo sufren por sus siluetas
perfectas, como de polivinilo.

5.4.2006
No