Huyendo del mundo, el demonio y la grasa
El que quiere tener cuerpo danone,
el que emular quisiera a Apolo bello,
resoplando hasta el último resuello
se deja el alma en ello, y “lo cohone”.
Tenaz, indesmayable, se autoimpone
gimnasias extenuantes, de degüello,
dietas crueles de estoque y descabello
a base arroz, agua y minestrone.
Como los míticos anacoretas
de la antigua Tebaida, junto al Nilo,
solos con el chacal y el cocodrilo,
son, en versión moderna, los atletas:
todo lo sufren por sus siluetas
perfectas, como de polivinilo.
5.4.2006





