En Badalona no se permite abrir mezquitas en el casco urbano: los musulmanes deberán cambiar cada mes el escenario de sus rezos
No permiten que se abra una mezquita
donde pueda rezar tranquilo el moro:
“es contraria”, argumentan, “al decoro,
la torpe religión ismaelita”.
Pero yo me barrunto que es la guita,
el vil metal, la pasta, el parné, el oro,
la desvaloración y el deterioro
del barrio y la vivienda en la que habita,
la causa y la razón por la que grita
el vecindario, y protesta a coro.
No es Mahoma ni Cristo: es su tesoro,
el precio de su piso y su casita.
“Que mude cada mes”, dice el vecino,
“porque al moro le gusta ser beduino”
7.5.2006





