El fotógrafo Tunick logró reunir a mil vascos desnudos para hacerles fotos en la playa de la Concha
Mil vascos se pusieron en pelota
porque Tunick los fotografiara
tal y como su madre los criara,
y la prensa dio de ello puntual nota.
Con las armas con que Natura dota,
la Concha se hizo edénica algazara,
el jardín de delicias que pintara
El Bosco, carne trémula y devota.
Quizá no les gustó a los talibanes
batasunos que, a pelo y como adanes
posaran vascos libres, sin tutela.
Quizá alguno los censure y riña:
“¿Cómo, pues, nadie lleva una ikurriña?
¡En cueros, bien, mas nunca sin txapela!”
28.04.2006
Comentario:
Jajajajaja
Me he reído mucho y también me he asombrado.
Gracias por esta chispa.
Me he reído mucho y también me he asombrado.
Gracias por esta chispa.





